lunes, 5 de junio de 2017

Algunos comentarios sobre la primera Subasta del Nuevo DICOM

A continuación algunos breves comentarios de un rápido análisis del listado de adjudicados en la primera subasta del sistema de asignación de divisas DICOM 2.

El comunicado emitido por el BCV afirma que fueron adjudicados $22.9 millones a personas jurídicas. En la revisión del listado sólo encontré 650 empresas, cuyas asignaciones totalizan $17.97 millones. De ese total


  • 262 empresas recibieron $6.7 millones para importar productos terminados
  • 184 empresas recibieron $5.74 millones para importar materia prima
  • 128 empresas recibieron $1.2 millones para importar insumos y repuestos y 40 empresas obtuvieron $1.2 millones para el pago de deudas.

Un detalle sorprendente es que 21 empresas pudieron obtener $140.654,89 para ahorrar en divisas y 3 otras organizaciones obtuvieron $169.785,84 bajo el concepto “otros”



En cuanto a las importaciones, factor clave para la superación de la ruinosa situación de la economía nacional y la calamitosa realidad de hambre y colapso de la sociedad venezolana se observa que el 40.9% de las divisas asignadas irán destinadas a la importación de productos terminados, el 35% a la compra de materias primas para su transformación en el país, el 19.6% a la compra de insumos y repuestos mientras que sólo el 4.5% irá destinado a la inversión en nuevas capacidades productivas de 7 empresas, incluyendo a MODEXEL CONSULTORES E SERVICOS, S.A. una empresa de “consultoría” que fue adjudicada con más de 75.000 dólares para importar bienes de capital. Esta empresa, de acuerdo con el Servicio Nacional de Contratistas se dedica a 

PRESTACION DE SERVICIO DE CONSULTORIA ECONOMICA, INFORMATICA, EN LA CREACIÓN Y DESARROLLO DE EMPRESAS DE AMBITO INTERNACIONAL, MARKETING, PUBLICIDAD, ADQUISICION DE BIENES INMUEBLES PARA REVENDA, GESTION DE SU PROPIA CARTERA DE TITULOS, ADQUISICION, TRANSFERENCIA Y EXPLORACION TEMPORARIA O PERMANENTE DE CUALQUIER FORMA DE DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL O INDUSTRIAL, INCLUYENDO ASISTENCIA TECNICA, COMISIONES Y CONSIGNACIONES Y EL COMERCIO DE IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN.




Resta ver qué clase de bienes de capital tendría que importar una empresa de esta naturaleza.

Respecto a la importación de bienes terminados, lo cual es perfectamente legítimo llama la atención algunos casos particulares

La importación de electrodomésticos y electrónica de consumos ha recibido una consideración especial. Como en los mejores tiempos de CADIVI, en un país donde no hay fórmulas lácteas para los neonatos internados en el hospital JM de Los Rios, las tiendas CLX donde se comercializan productos SAMSUNG de primera necesidad, recibieron al menos 326.000 dólares mientras que Importadora Canaima recibió $400.000. Cyberlux de Venezuela, del recordado grupo de empresas que incluye DAKA) recibió poco más de $115.000 aunque esta vez para la compra de insumos y repuestos.

Algunos importadores del puerto Libre de Margarita también se vieron beneficiados por la entrega prioritaria de dólares subsidiados. En conjunto, Sport Time y Sport Master recibieron poco menos de 450.000 dólares mientras que Von Road Center recibió más de 260 mil dólares. 

La tienda por departamentos Traki, recibió al menos $102.000 para la importación de productos terminados mientras que las empresas Inversiones Deportiva 2011 y Venezuela Deportiva 2011 recibieron poco más de $100.000, y hasta una importadora de chocolates y confitería fue adjudicada con $170.000. ¿Alguien recuerda la emergencia económica?

A las debilidades estructurales de este sistema de asignación de divisas (restricción de oferta, tipo de cambio artificial que sobre estimula la demanda) se le suma un criterio de asignación errático que en nada se corresponde con la realidad de un país donde crecientes segmentos de la población se enfrentan a las más precarias condiciones de existencia. El DICOM 2 es una piñata, más pequeña que las anteriores pero a la que igual intentarán darle palo hasta dejarla vacía. Si se lo permitimos

@jhernandezucv



jueves, 16 de marzo de 2017

Mi pana Pepe, el Terrorista



Confieso que me dejé engañar y creí en esa fachada de tipo bonachón que durante más de cuarenta años aparentó ante los vecinos del barrio, desde que yo era un chamo y le compraba pan de guayaba y frescolita, hasta ahora que son mis hijos quienes compraban su merienda en el negocio que la CIA montó para camuflar su oscura operación. Pero la verdad ha sido revelada y Pepe, que era mi pana, queda en evidencia ante los ojos del mundo.

Pepe el portu, (aunque en realidad es español) resultó ser un agente imperial de la guerra económica empeñado en acabar con la patria de Bolivar y por eso genera deliberadamente colas a la puerta de la panadería que ha atendido desde que el mundo es mundo. ¿Y que otra cosa sino un enemigo de la patria podía ser un tipo que llegó hace 60 años al país desde la imperial Europa? Por las venas de Pepe, -el panadero venido en terrorista- corre sangre peninsular, es decir que tiene algún gen realista colonizador, lo que explica sin duda que por primera vez en cuarenta años haya dejado de hacer pan, justo ahora que los verdaderos patriotas están en el poder y conducen la gloriosa batalla para preservar la independencia ganada a punta de esfuerzos y sacrificio. No hay otra explicación posible sino el odio contra el presidente obrero.

Resulta que Pepe el panadero, es el comandante de un pelotón enemigo en la gloriosa “Guerra del Pan” el más reciente episodio de una serie de guerras –eléctrica, alimentaria, parlamentaria, hídrica, memética, cibernética, mediática y un larguísimo etcétera- que el gobierno enfrenta con notable éxito. La guerra del pan es un brillante hallazgo de las redes de inteligencia del gobierno nacional, dueño absoluto de la importación de materia prima, dueño de buena parte de los molinos y custodio la distribución de la harina de trigo. El estado mayor de generales, distinguidos entre sí por el rubro bajo su comando, revienta de ira ante el hallazgo del General acemita, quien tiene aspiraciones de destronar a Don Vitto una vez hayan dominado la amenaza de Pepe y su gremio.

Pepe y su negocio, son ahora enemigos de la patria. Sus 8 empleados como consecuencia, sufren los embates de las gloriosas tropas que armados de camisas rojas y chalequitos marrones, con la mano derecha escriben las sanciones ante las cámaras y con la mano  izquierda extendida y fuera de cámara, le ofrecen una salida a su problema porque según Sun Tzu, nunca es bueno acorralar al enemigo. Maestros de la estrategia.

Mientras tanto, a unos metros afuera de la panadería de Pepe, un grupo de muchachos altamente comprometidos con la causa patriota, alivian el hambre de las familias vendiendo pan a tres veces el precio al que lo vendía Pepe. Misión cumplida.


@ jhernandezucv

martes, 17 de enero de 2017

Casas de Cambio en la frontera, Fracaso anunciado








La más reciente iniciativa del gobierno nacional en materia cambiaria consiste en la instalación de un conjunto de casas de cambio -abanderadas todas al parecer con la marca Italcambio- para, en términos prácticos,  intentar abrir un boquete al control de cambio que rige en el país desde 2003, y que, en el contexto de la caída del ingreso petrolero ha acentuado la escasez de divisas, lo cual explica en gran medida la terrible situación de escasez de alimentos, medicinas, insumos para la industria y casi cualquier producto imaginable, y la consecuente hiperaceleración de los precios internos que cada día destruye el salario de los trabajadores, depauperando como nunca antes a la sociedad venezolana.

Hasta donde se sabe, se trata inicialmente de 8 casas de cambio que funcionarían en los estados Táchira y Zulia y que podrán actuar como operadores cambiarios para la venta de pesos colombianos a los ciudadanos venezolanos y extranjeros que cumplan con los requisitos establecidos.

De acuerdo con informaciones de prensa, los ciudadanos que consignen la documentación solicitada podrán acceder a la compra del equivalente hasta 300USD diarios (por transferencia) y hasta 200USD diarios si se trata de dinero en efectivo. El tipo de cambio -fijo- establecido por el gobierno nacional, es de 4 pesos por bolívar, lo que arroja un tipo de cambio implícito -variable- de Bs. 735 por dólar americano aproximadamente.

¿Cuál es la novedad?

Ninguna hasta ahora. Algún analista desprevenido o algún colega altamente comprometido políticamente con el gobierno del presidente Maduro podría interpretar que esta medida representa algún mecanismo adicional, una respuesta novedosa al enorme problema cambiario que enfrenta la economía nacional desde hace varios años. No podrían estar más equivocados

En realidad, nada ha cambiado (para bien). Este nuevo mecanismo es casi una copia al calco del difunto SIMADI. Incluso los requisitos, los límites y las exclusiones se parecen igualitos. Los resultados, por tanto, no pueden ser diferentes

Un tipo de cambio fijo, establecido “por respeto a Colombia” y no en atención a la relación entre oferta y demanda, las mismas limitaciones en la oferta, dada la poca disposición de los agentes privados a vender a una tasa que es apenas una fracción del tipo de cambio que pueden lograr a unos kilómetros de allí cruzando la frontera, y una demanda que tiende a infinito producto justamente de un tipo de cambio -un tercer tipo de cambio oficial por cierto- sobrevaluado, son la combinación perfecta para un colapso temprano de un sistema que presenta las mismas carencias que sus predecesores SITME, SICAD, SICAD II, SIMADI y DICOM.

En esta ocasión el mecanismo es mucho peor por cuanto -extraoficialmente- se habla de que la oferta será alimentada con los pesos provenientes de la venta de gasolina en la frontera. Es decir, que el BCV perdería, aún más, la capacidad de influir sobre el mercado cambiario. Una tragedia

El hecho es que si nos ponemos capciosos ¿Por qué habría el gobierno de implantar una medida cuyos objetivos podría cumplir con los mecanismos ya vigentes y que han fracasado durante años? La respuesta -como es costumbre- se encuentra en la política, y no en la economía.

Como yo lo veo, se trata de una cuota de poder y dinero que el presidente ha debido entregar a los gobernadores fronterizos (militares retirados todos), en medio de la feroz pugna interna que vive el gobierno. Esta medida parece integrarse con las importaciones de alimentos a tipos de cambio “no subsidiados” como se le llamó al parecer difunto Plan de Abastecimiento Complementario. Como se recordará, este mecanismo comenzó por debajo de cuerda en los estados fronterizos, con la anuencia de los gobernadores Arias Cárdenas y Vielma Mora, como un intento aislado de fomentar el ingreso de alimentos al país, de la mano de empresarios privados políticamente afines.

Con este nuevo intento, estos empresarios, podrían estar recibiendo de forma direccionada, pesos baratos con los cuales podrían echar a andar nuevamente las importaciones de alimentos y contribuir a paliar la escasez en el país, materializando jugosos márgenes de comercialización y volteándose nuevamente a pesos a una tasa preferencial, de acceso casi exclusivo para quienes disponen de los contactos correctos.

Seguir haciendo lo mismo esperando resultados diferentes es una definición de insania mental. Al parecer nuestra política económica se está generando en Bárbula.

Un mecanismo intermitente, con una tasa sumamente baja y fija, con oferta estructuralmente restringida y filas de personas registrando sus citas para satisfacer su demanda -o de terceros que le paguen por ello- es un fracaso seguro.

@jhernandezucv
discusionpoliticavzla.blogspot.com







lunes, 2 de enero de 2017

¿Qué esperar en materia económica durante 2017?


Respuesta corta: nada bueno

Como respuesta larga la respuesta es siempre la misma: depende.





Depende de lo que el gobierno del presidente Maduro decida hacer con las principales políticas económicas de su gobierno heredadas en su mayoría –siempre es bueno recordarlo- del gobierno del presidente Chávez.

El proceso de toma de decisiones del gobierno de Nicolás Maduro es poco menos que un misterio para la mayoría de los analistas. Lo que si queda claro es que “el gobierno” no es una sola cosa, un ente único, monolítico, orientado fundamentalmente por el liderazgo del presidente, como si lo fue durante el gobierno de Chávez. En el gobierno y el partido conviven diferentes facciones con cuotas de poder político, económico y militar muchas veces contrapuestas entre sí que limitan la autonomía del presidente para tomar decisiones. En 2017, cuando ya el Chavismo ha “asegurado” su permanencia en el poder ejecutivo y la coalición que sostuvo en el poder a Maduro comience a proyectar los escenarios para su sucesión –anticipada o su no- se hace más difícil aún pronosticar lo que podría pasar en términos de toma de decisiones en materia económica.

Pero hay algo que es casi indiscutible: si el presidente insiste en el modelo aplicado hasta ahora caracterizado por una creciente militarización de la vida económica, el desconocimiento de los mecanismos de mercado, el ataque al sector privado, la opacidad en la gestión del estado y el financiamiento monetario del déficit en el contexto de una política fiscal irresponsable e improvisada, el fracaso está asegurado y el 2016 con todo lo malo que fue, podrá ser un buen año cuando hagamos la comparación a final de 2017.

Y ese es el supuesto subyacente en mí escenario base para 2017: ante una oposición estructuralmente incapaz de presionar al gobierno, una militancia opositora desmovilizada y una gran dependencia del estado de una gran parte de la población, existen los incentivos para la continuidad del desastre en el manejo de la política económica.

En este escenario, no es de extrañar una nueva caída del PIB, que podría ubicarse entre 3% y 5%. A diferencia de reputados colegas como Francisco Rodriguez (Torino Capital) y Asdrubal Oliveros (Ecoanalítica) que avizoran desde pequeños crecimientos hasta crecimiento nulo en el 2017, mi escenario base introduce la muy probable ocurrencia de una nueva crisis eléctrica que despedazaría cualquier posibilidad de recuperación en la producción. En ese escenario, no hay milagro petrolero posible debido a que las inversiones necesarias para corregir los problemas estructurales del sector eléctrico son prácticamente inexistentes y de larga maduración.

En cuanto al sector externo, una probable recuperación del precio internacional del crudo que ubique el promedio de realización entre 45 y 50$ por barril, dejaría al país con un ingreso en caja por el orden de los 25 millardos de dólares que, en el escenario de pagos de deuda e importaciones básicas petroleras y no petroleras similares a las de 2016, ubicaría el déficit externo alrededor de los 12-15 millardos de dólares, en un contexto en el que las reservas internacionales del país escasamente superan los 11 millardos de dólares y en el que opciones de uso de activos externos como DEG y CITGO ya han sido utilizadas. Nueva deuda con China, operaciones con el Oro monetario o la liquidación de participación en asociaciones petroleras lucen como las únicas posibilidades de cubrir el déficit externo.

Esto no es más que el preludio de un año –y especialmente un primer trimestre- marcado por una notable escasez de bienes y materias primas de origen foráneo, lo que presiona al alza los precios al consumidor,  la destrucción del salario, y las posibilidades de arbitraje de las mafias militares y civiles enquistadas en la estructura del estado y que resultan ser las grandes beneficiarias de una política económica que no busca solucionar la crisis sino administrarla, como mecanismo de control social en busca de provecho político-electoral.

Año electoral

Durante 2017 está planteada –en teoría- la realización de importantes eventos electorales como son la elección de alcaldes y gobernadores. Esto genera en la estructura del estado un conjunto de incentivos para el gasto fiscal irresponsable y manirroto como ha ocurrido en años anteriores. En tal sentido, no es de extrañar que apenas comenzando el año el gobierno decrete nuevos aumentos salariales que, al ser financiados mediante el perverso mecanismo BCV-PDVSA, genere una inflación cuyo escenario base hemos estimado entre 350% y 400%. En materia cambiaria, el cielo es el límite.

Oportunidades

En toda crisis se generan oportunidades y 2017 no es la excepción. El incipiente despertar de algunas operaciones de manufactura local para sustituir la mermada oferta de bienes importados continuará cosechando beneficios. Pequeños productores agrícolas, pecuarios y manufactureros que se encuentran fuera del radar de la SUNDDE y de la estructura del estado para la imposición de absurdos controles y regulaciones, seguirán aprovechando la transformación estructural de un mercado con demanda no satisfecha. Marcas y calidad son consideraciones del pasado, se compra lo que haya.

El sector turismo y la construcción residencial (excluyendo las edificaciones de lujo) son de los más afectados, mientras que para Telecomunicaciones el escenario luce difícil en materia de ajuste de tarifas. Servicios como la TV paga podrían experimentar considerables ajustes de precios y una reconfiguración de la demanda.

La campaña electoral genera oportunidades para importadores y productores privados de material publicitario. En general, las importaciones de bienes no esenciales para nichos específicos lucen como una oportunidad, siempre y cuando el precio de venta garantice la reposición de mercancía.

Consumidores y empresas enfrentan un año que luce muy difícil en materia económica, sin que se haya incluido en este resumen, consideraciones sobre la estabilidad social y el entorno político-institucional. Las estrategias a seguir por las empresas dependen de sus sectores específicos y en tal sentido sólo caben hacer algunas recomendaciones generales: foco en los costos, manejo de inventario y activos en general, atención a las oportunidades de inversión más allá de la especulación cambiaria y mantenerse en contacto con sus asesores, proveedores y clientes. Feliz 2017.

@jhernandezucv



miércoles, 26 de octubre de 2016

El llamado a paro general es una pésima idea





La “Toma de Venezuela” fue sin duda, una demostración de fuerza por parte de la oposición venezolana, una fuerza que, en condiciones de mayor racionalidad política, no debería ser ignorada por quienes detentan el poder. Lamentablemente ese no es el caso. Quienes hoy dirigen el país no son políticos en sentido estricto: para un verdadero político, las derrotas electorales no son el final del camino, forman parte de su vida y su carrera. Rafael Caldera o Teodoro Petkoff fueron reiteradamente derrotados en las urnas y continuaron el ejercicio de la política sin traumas. Jose Vicente Rangel, buena parte de la izquierda venezolana y el mismo presidente Chavez, asumían sus derrotas y continuaban su esfuerzo por hacerse del poder. Domingo Alberto Rangel y Luis Miquilena, cada uno en su esquina, fueron además una demostración que la política no se ejerce únicamente desde un cargo en el estado.

Pero quienes hoy se aferran al poder político en Venezuela no lo ven así. Al parecer, creen tantos años en la banca –para usar un término del béisbol- les da una especie de derecho divino -Chávez mediante- para ejercer el poder político hasta el final de los tiempos. El pueblo por su parte, debe obedecer tal designio de forma disciplinada si quiere acceder a la magnanimidad del estado, de acuerdo con el pensamiento del ministro Molina.

Es verdad que nadie en la historia ha entregado el poder por nada. Tal vez por ello, cualquier aspiración legítima de cualquier grupo político es vista como un golpe –hay golpes para todos los gustos-. Si pierden en alguna elección –si acaso acceden a realizarlas- hay un golpe electoral, si se les exige rendición de cuentas hay un golpe contralor, si los medios que no están explícitamente bajo su control se salen del carril, hay un golpe mediático. Y así sucesivamente.

En este momento político, se ha producido una alineación circunstancial de los intereses de la oposición encarnada en la MUD, incluso de sus sectores más radicales, con los intereses de los movimientos de izquierdas reiteradamente avasallados por el PSUV y su maquinaria, con los de la ciudadanía opositora y los de la vasta mayoría de la militancia chavista, es decir, del chavismo decente. Juntos conforman una avasalladora mayoría que considera indispensable la salida anticipada del poder del reducido grupo que administra cual su caja personal, los recursos del estado.

La descomunal crisis que vivimos hoy es sin duda, un gran negocio político y económico para la macollita militar-civil enquistada en el poder, por lo que simplemente no existe la más mínima esperanza que estos hagan el menor esfuerzo para darle una solución rápida y permanente a esta situación. Esto implicaría ceder un poco el control de procesos en los que han intervenido con resultados devastadores para el país, y ellos claramente no están dispuestos a hacerlo. Mantener la crisis les da poder, por eso no la solucionan.

Pero el paro general es mala idea

A pesar de que el clamor de la mayoría del país es que el presidente Maduro salga del poder lo más pronto posible como una cuestión de supervivencia, esto no implica una especie de carta blanca para que los líderes de la oposición decidan la forma de proceder para lograr este objetivo común. En tal sentido es necesario señalar que la convocatoria a un paro general de 12 horas el viernes 28/10/2016 es una idea muy muy mala, pésima y contraproducente que puede dar pie a que el presidente Maduro se suelde a la silla, hasta el 2019.

En 2002 desde la lógica de la CTV-FEDECAMARAS de la época, un paro como el convocado en abril de ese año, por ejemplo, podía tener alguna repercusión significativa. Desde esos tiempos ha corrido mucha agua bajo el puente y los principales medios de producción ya no están en manos privadas o bajo control opositor: PDVSA, CANTV, CORPOELEC, Cementeras, Torrefactoras, Centrales Azucareros, buena parte del transporte colectivo, redes de distribución de alimentos, puertos y aeropuertos, aerolíneas entre otros, gran parte de la banca se encuentran ahora bajo control del estado, por lo que el impacto de una paralización de lo que queda de sector privado es mucho menor que en esa época. Por otra parte, gracias al control de cambios, las empresas multinacionales tienen que andarse por el carril sin desatar la ira de los administradores exclusivos del mermado flujo de divisas. De modo que no cuenten con las empresas de telecomunicaciones y navieras, por mencionar un par de sectores que se me viene a la mente.

Adicionalmente, la crisis es de una magnitud tal que pedirle a las pequeñas y medianas empresas restantes, entre las que han sobrevivido a la LOTTT, escasez de materia prima e inventarios, las fiscalizaciones de la SUNDDE, dólar paralelo y la inflación sideral de este año, que cierren sus maltratados negocios es, desconsiderado y bastante ingenuo. No nos ayudes compadre!

De modo que llamar a un paro y que no se acate o sólo se cumpla parcialmente, tendrá un efecto exactamente opuesto al perseguido, demostrando debilidad y restándole capacidad de presión al movimiento que busca la restitución del hilo constitucional.

Esto, los desatinos de la dirigencia MUDista, las pugnas intestinas de la oposición peleando por la botella vacía, el pago de aguinaldos y hasta las navidades juegan contra la aspiración de que se realice el revocatorio y las elecciones regionales, el mínimo aceptable dentro de un eventual diálogo político en el país.
@jhernandezucv






martes, 18 de octubre de 2016

8 Cosas que revela el Plan de Abastecimiento Complementario




El gobierno nacional ha anunciado el inicio de un nuevo plan para paliar la grave situación de escasez y desabastecimiento de alimentos básicos. En esta ocasión se trata del Plan de Abastecimiento Complementario (PAC), que consiste fundamentalmente, en la importación por parte del estado de alimentos desde países vecinos –producidos por las empresas privadas de Colombia y Brasil principalmente- y vendidos a través de un conjunto limitado de puntos de venta en el mercado doméstico. Es un programa adicional a los ya existentes Comités Locales de Producción y Abastecimiento y la Agricultura Urbana, orientados a suplir las necesidades de bienes de primera necesidad a la población.

Característica principal del programa: El Precio de Venta

La principal característica de este programa son los precios de venta al público de los diferentes rubros que ofrece. En un entorno de control de precios, de Ley de Precios Justos,  de precios máximos establecidos de forma unilateral por las autoridades y el régimen sancionatorio cotidiano (cierres y multas a los comercios formales que infringen la regulación) resulta un tanto sorprendente que los precios de venta de los productos en los puntos del PAC sean muy superiores a los precios máximos de venta permitidos para productos equivalentes producidos y comercializados por la empresa privada nacional. De acuerdo con algunos funcionarios, se trata de precios no subsidiados, lo que explica el importante diferencial respecto al precio regulado, sin embargo, la promesa oficial es que son precios por debajo del “mercado especulativo” de los canales informales de comercialización, mejor conocidos como bachaqueros, que vendrían a ser, de acuerdo al discurso oficial, una expresión de la guerra económica contra el país y contra el gobierno del presidente Maduro.

Una rápida revisión a los precios de algunos de los productos comercializados por el PAC y sus equivalentes en los Estados Unidos en la página de la cadena Walmart, arroja las siguientes comparaciones.

Rubro
Precio PAC USD
Precio Walmart USD
PAC/Walmart
TC Implícito Bs/USD
Harina Trigo 1Kg
2,80
1,58
77%
1.170,8
Arroz 1Kg
2,40
2,50
-4%
636,00
Azúcar 1Kg
2,69
1,10
145%
1.618,80
Detergente polvo 1Kg
3,31
1,66
99%
1.319,27
Papel Higiénico
2,03
2,00
1,5%
670,00

Los precios del PAC han sido llevados a USD a una tasa de Bs. 660/USD para reflejar aproximadamente la tasa oficial DICOM. Los precios en Bs. Fueron tomados de aporrea.org. Los productos seleccionados en Walmart son los más baratos disponibles, no se buscaron comparaciones por marcas exactas.

Esto quiere decir que los precios de los productos del PAC son muy superiores a los que pagan los consumidores en los Estados Unidos, a pesar de las gigantescas diferencias salariales que existen entre ambos países. Ese diferencial de precios luce injustificable y es una pésima señal sobre el manejo de los recursos destinados a ese plan.

Otra característica a destacar del PAC es lo concerniente a los permisos sanitarios de los productos. En el contexto de la situación de emergencia que parece inspirar este mecanismo, es probable que los requerimientos aplicados a los importadores del sector privado, hayan sido obviados. Los empaques de los productos que han llegado a mis manos no hacen ninguna referencia a la autorización de las autoridades venezolanas para la comercialización de esos productos en el país. En cuanto a las marcas, los consumidores que acudan a hacer sus compras en el PAC deben limitarse a adquirir los productos disponibles debido a que, como ya es tradición en Venezuela, no es posible disponer de una oferta surtida de marcas para elegir.

¿Que revela el PAC sobre la situación actual de desabastecimiento?

1.   El alcance limitado de la política de subsidios

La política de subsidios indirectos de la población a través de los precios, que se traduce en productos relativamente baratos en comparación con otras economías, es una de las causas que explica buena parte del desabastecimiento de alimentos en el país. La política de obligar a los productores nacionales a vender a precios congelados mientras que sus costos de producción se mantienen al alza, ha conducido a una notable contracción de la capacidad de la industria nacional –privada y estatal- para mantener los niveles de inversión y producción necesaria para cubrir las necesidades de los consumidores venezolanos.

2.   Que se trata de un problema de oferta agregada

Finalmente, alguien en el gabinete (tal vez en el equipo del general Padrino) ha entendido que la narrativa de la guerra económica no explica la escasez. Por otra parte, y en una quizá inadvertida contradicción con los CLAPs y con los asesores criollos e Ibéricos que se enfocan en la distribución de la escasez, el PAC pone el acento en la oferta agregada mediante el aumento de la disponibilidad de alimentos y productos importados.

3.   El absurdo nivel de precios máximos establecidos al producto nacional

Si el gobierno vende la harina de maíz sin subsidios y con ello la gente “se beneficia” respecto al precio de los bachaqueros, ¿Por qué obliga a empresas Polar y a su propio conglomerado de industrias del ramo a vender a un precio artificialmente bajo que mantiene limitada la disponibilidad de producto? La respuesta definitivamente no es económica sino política. En esa línea de pensamiento, resultaría preferible eliminar el subsidio a la harina y que “el beneficio” se generalice. Téngase en cuenta que empresas Polar está solicitando un precio de Bs. 345 por kilo y aun no le ha sido aprobado.

4.   Que las empresas estatales no están produciendo

El gobierno concentra una importante participación en la molienda de azúcar en el país, siendo el dueño de 10 de los 16 centrales azucareros luego de un agresivo proceso de expropiaciones, nacionalizaciones y “rescates”. De igual forma, controla empresas del sector agrícola, hatos, cadena de frío, silos y de manera exclusiva, realiza las importaciones de importantes rubros como el maíz. Si las políticas adelantadas en el campo y la agroindustria fuesen un éxito, no se explica cómo es que hay que importar rubros que se encuentran fundamentalmente bajo control del aparato estatal.

Por otra parte, la implantación del PAC envía señales inequívocas del mecanismo de racionalización y toma de decisiones de quienes manejan la responsabilidad de las políticas públicas en materia de alimentación.

¿Que revela el PAC sobre lo que se puede esperar de las políticas públicas?

5.   Que el funcionariado no piensa soltar el negocio de las importaciones de alimentos

Si se trata de importaciones sin subsidios y sin dólares preferenciales ¿por qué no permitir que el capital privado participe en ese negocio de manera legal? Porque equivale a ceder parte del control sobre la vida y alimentación del ciudadano, lo que les representa un gran poder de chantaje político, evidenciado por ejemplo, en la “obediencia debida” exigida a los ciudadanos receptores del “beneficio” del CLAP.

Las importaciones de alimentos han demostrado ser un gran negocio para el funcionariado militar y civil que las dirige, especialmente en épocas de emergencia. Aún no se borra de la memoria colectiva el caso PUDREVAL en el que miles de toneladas de alimentos hoy necesarios, se perdieron por la improvisación, ineptitud y mala fe de los funcionarios a cargo de esa millonaria operación en la que, incluso con el dictamen adverso de la Contraloría General de la República, no se produjo ningún castigo a los responsables quienes, vale la pena recordar, siguen ejerciendo funciones de gobierno.

6.   Que el objetivo es únicamente paliar y no resolver el desabastecimiento

El programa ha sido anunciado con una visión  de corto plazo. Si alguno de los factores enunciados previamente han sido identificados como razones que contribuyen a la situación, entonces la medida no tiene otro objetivo que tratar de obtener réditos políticos de muy corto plazo al aliviar de una manera muy parcial e insuficiente, el hambre y la preocupación por la falta de alimentos en un  reducido segmento de la población muy activo políticamente que aún cuenta con los ingresos (o los activos para vender) que le permitan adquirir los productos del PAC a sus astronómicos precios.

7.   Que no existe una genuina voluntad de rectificación

Siendo que los problemas de abastecimiento se originan principalmente en el control de precios, caída de las importaciones y expropiaciones, el gobierno insiste por la vía de más acción gubernamental para resolver un problema creado justamente a partir del crecimiento desordenado de las atribuciones del estado, apalancado en un ingreso petrolero que permitió comprar una situación de efímero bienestar que se vino abajo ante el primer sacudón en los precios petroleros. Incluso las comunas y formas asociativas de producción no capitalistas en sentido estricto, han sucumbido a la ambición de poder y control de una burocracia totalmente incompetente. Reformular la Ley de precios justos o la derogación explícita del control de precios (y no a la calladita como lo vienen haciendo) son manifestaciones claras de rectificación que el gobierno es incapaz de hacer, entrampado como está en una retórica revolucionaria hueca.

8.   Que la guerra económica es un discurso vacío

¿Cómo se inserta el PAC en la lucha contra la guerra económica? ¿Poniendo productos muy por encima de las posibilidades de comprar de la mayoría de la población para que una minoría se evite las colas? No suena muy convincente

La evidencias de guerra económica utilizadas por el ejecutivo en su argumento comunicacional, como el contrabando de extracción, el acaparamiento y el bachaqueo con total seguridad no estarán presentes en los productos comercializados por el PAC pero la razón, evidentemente, es que los incentivos del precio, aniquilan cualquier posibilidad de arbitraje con estos productos.

En resumen, la gestión gubernamental deja ver una lucha entre facciones donde un sector pugna por salir del oscurantismo ideológico en función de una visión pragmática de la gestión económica, mientras que un sector aún sólido, se aferra a las posibilidades de convertir la crisis en un negocio altamente lucrativo, no sólo en términos económicos, sino con el propósito de obtener réditos político electorales del uso condicionado de los recursos del estado. La falta de liderazgo del presidente Maduro (o el exceso de líderes dentro del gobierno) conduce a una inacción en la que esas fuerzas enfrentadas se anulan y es la población quien sufre los embates de una pésima gestión.

La sociedad Venezolana dispone de un conjunto importante de recursos con potencial productivo y una considerable capacidad de respuesta en el marco de los incentivos correctos. La acción negligente del estado ha arrasado con la empresa privada nacional en favor de clase empresarial emergente derivada de los contactos con funcionarios del gobierno. En esa lucha contra el sector privado, las empresas estatales, las comunas y las cooperativas también han sucumbido a la asfixia de la burocracia estatal. Sólo otorgando el espacio para que cada sector despliegue su potencial hay oportunidad de abandonar el severo atraso en el que ha entrado el país y superar la catástrofe en que se ha convertido la vida del venezolano común.


@jhernandezucv

sábado, 17 de septiembre de 2016

El triunfo de los CLAP



Los Comités Locales de Producción y Abastecimiento no son en modo alguno, una política social, una política alimentaria y mucho menos una política económica. Son todo eso y más. Los CLAP se han establecido como un paradigma mental en parte de la población y en últimas, es la expresión práctica de todo cuanto condensa el chavismo-Madurismo como fenómeno político y cultural.

Los CLAP concentran todos los males no sólo de un modelo social asistencialista que, en absoluto ha sido creación del chavismo pero que sin duda fue exacerbado por este, hasta situaciones nunca antes vistas. También incorpora nuevos rasgos en nuestra sociedad, que responden fundamentalmente a la visión chavista de lo que es el pueblo venezolano y el rol del estado en la sociedad.

Los CLAP como una expresión de ideología Chavista

Quiero aclarar –aunque no parezca necesario- que no tengo absolutamente nada en contra de la militancia del chavismo. Mis seres más queridos, buena parte de mis amistades y personalidades a las que respeto son o han sido chavistas, de modo que el uso de  los términos chavismo o chavista no tiene nada de peyorativo o despectivo.

Al referirme a la ideología Chavista me refiero fundamentalmente a la ideología de la dirigencia política que en mala hora vino a hacerse del poder para llevar al país a la situación más miserable que país alguno de Latinoamérica haya vivido en tiempos de paz, desde la llegada de Colón a estas tierras.

Los CLAP revelan en primer lugar, la visión de la cúpula gobernante respecto al rol del estado y de la Fuerza Armada, para la atención de determinados problemas. Se cree –asumamos que por buena fe y no por el ingente negocio que representa- que el estado tiene la capacidad logística de llegar periódicamente a cada hogar del país con una cantidad de alimentos que cubran las necesidades de las familias. No es difícil adivinar que incluso si esta tarea fuera realizada por una legión de arcángeles es una opción difícil de implementar, operativamente compleja, costosa y sobre todo muy ineficiente desde el punto de vista de los recursos utilizados y su impacto real en los beneficiarios.

Los CLAP revelan también la concepción de la montonera gobernante sobre lo que es el estado y sus instituciones, el gobierno y el partido. Los CLAP no son una institución del estado, sino que se escuda bajo el atractivo nombre de “pueblo organizado” para aplicar los criterios de administración de una escasez artificialmente provocada tras una década de medidas económicas erradas. Ese pueblo organizado no es más que la más activa militancia del PSUV quienes como es lógico, aseguran para su familia primero, la asignación de las migajas que de cuando en cuando se asignan a los ciudadanos.

Los CLAP revelan igualmente, las ideas sobre el funcionamiento de la economía que tienen quienes dirigen el país. Cuando se considera –bien sea por convicción o por alguna asesoría Ibérica remunerada en moneda dura- que el gran problema de la escasez se resuelve a través de la distribución y no a través de la oferta agregada (producción nacional + bienes importados) nos encontramos en presencia de una descomunal tara mental que bloquea cualquier atisbo de recuperación en el corto plazo.

Los CLAP evidencian –una vez más- el desprecio que la pandilla gobernante siente por el sector privado y su participación en el proceso de producción y distribución de bienes y servicios. No importa cuántas mesas, reuniones, conferencias y acercamientos se realicen, la realidad es que el rol del sector privado y las capacidades productivas de cualquier forma de organización no gubernamental, serán saboteadas y perseguidas hasta su extinción, bien sea por acción u omisión ya que sencillamente, no entran en el esquema mental de quienes gobiernan. Esa alergia a lo privado –siempre es bueno recordarlo- sólo aplica al sector privado nacional, por cuanto los jugosos negocios que florecieron a la sombra de un creciente volumen de importaciones estatales, se cuadraron –o se triangularon- con empresas privadas de nuestro países socios, incluyendo la de los ideológicamente afines. 
Evidentemente, los CLAPS son una expresión brutal del desconocimiento alevoso del sistema de precios como parte fundamental de los procesos económicos.

Los CLAP son excluyentes por diseño, por cuanto se apoyan supuestamente en los Consejos Comunales, una estructura que no necesariamente existe en todos los rincones del país y que en su mayoría, funcionan muy mal. Urbanizaciones tradicionalmente opositoras o bajo la etiqueta de ese espectro cultural conocido como “clase media” quedan al margen de ese mecanismo de distribución sin otra opción que el bachaqueo. Bachaqueros o hambre, esa es la cuestión.

La sola idea de los CLAP atenta contra la más básica idea de lo que es el espacio de decisión y acción individual de cada ciudadano. Bajo la estrategia de los CLAP lo ciudadanos no comen lo que necesitan o pueden pagar. Mucho menos comen lo que quieren, les gusta o les provoca. Comen simplemente lo que el burócrata de turno decide, en la cantidad que lo decide y con la frecuencia en que este decida. El papel del ciudadano se limita a soportar estoica y obedientemente horas de cola, y a hacer el milagro de la multiplicación de los alimentos –no el milagro que dijo Nicolás- para rendirlos hasta la próxima ocasión en que sea estratégicamente necesario para el partido organizar alguna otra jornada para -rodeado de simbología partidista, canciones de Alí Primera e inflables con la figura de Chávez- asignar una nueva bolsa de comida.

El poder que desarrolla toda la fauna burocrática y partidista que controla la administración discrecional de la escasez de alimentos es considerable: los ciudadanos que pretendan recibir la bolsita de comida deben andarse por el carril, sin cuestionar mucho las decisiones que, por su bien, toma el presidente, alcalde, gobernador, diputado, concejal o presidente/gerente de alguna empresa estatal. Una foto sonriente para ser divulgada por twitter recibiendo una ración de mortadela a precio justo es parte de la sumisión ciudadana necesaria para llevar algo a la mesa.

Y he allí la característica que distingue a los CLAP de otras políticas asistencialistas al estilo Adeco desarrolladas en el país desde el Plan de Emergencia de Larrazábal: la obediencia debida del ciudadano a los gobernantes, una concepción cuartelaria y militarista que Chávez naturalmente tenía por formación, y que lo llevó a considerar al pueblo como una tropa obediente y disciplinada, y a las instituciones de la sociedad civil –universidades, sindicatos, gremios, empresas- como subalternos que debían obediencia no beligerante quien disfrutaba del mayor rango de la sociedad por voluntad popular. Si no hay obediencia y disciplina, no hay CLAP, así de simple.

Pero los CLAP han triunfado

Aunque son la peor política pública concebida en Venezuela desde los tiempos de la Colonia, los CLAP han triunfado. Obviamente no solucionan el problema del hambre- estoy seguro que no es el objetivo- ni mejoran la producción ni el abastecimiento pero se han instalado en nuestro cerebro como un virus informático que ha terminado modificando el modo de pensar de buena parte de la población y revelando el chavismo-adequismo subyacente en el pensamiento de otro tanto, incluso de personas que se consideran opuestas al chavismo.

Los CLAP triunfan como modelo cuando una discusión de vecinos se centra en las virtudes de la bolsa bien resuelta que entregaron en un sitio en comparación con otra bolsa más escuálida. La mentalidad CLAP se impone cuando el esfuerzo realizado es por mejorar un sistema de distribución que simplemente no debería existir. Los CLAP reinan  cuando la mayor aspiración de una familia es aumentar la frecuencia de la bolsa sin cuestionar la miserable situación que justifica la existencia de la bendita bolsa.

Los CLAP son el mecanismo más corrupto, ineficiente, arbitrario y excluyente que haya podido diseñarse para paliar el hambre en Venezuela. Un gobierno medianamente decente lo enfocaría en suplir a los sectores más necesitados y permitir la comercialización en los sistemas regulares de abastecimiento para el resto de la población, que podría dedicar más tiempo al trabajo, el estudio, el esfuerzo y la superación para sobrevivir a la crisis en lugar de plegarse a la cuasi mendicidad que los CLAP significan y que deterioran aún más, las posibilidades de desarrollo del país en el mediano plazo.

@jhernandezucv