lunes, 14 de agosto de 2017

¿Es el gobierno de Maduro una dictadura?








Aunque para muchos venezolanos es claro que si lo es, la verdad es que explicárselo a gente de otras latitudes resulta un ejercicio un poco más complejo. Nada que pueda explicarse por tuiter o a través de un post de Facebook.

¿Por qué dices que es una dictadura si acaban de ocurrir unas elecciones?

Ante una sencilla como esa, la explicación puede resultar larga y poco convincente, especialmente para aquellos quienes, mirando los toros de la barrera, han comprado aunque sea parcialmente la efectiva narrativa nacionalista y de justicia social que mantiene el madurismo a nivel internacional.

El hecho es que la dictadura Venezolana no es una dictadura tradicional como las que vivimos en America Latina durante el siglo XX. Entender que, como todo en la sociedad, las dictaduras también han evolucionado con los años, es clave para una caracterización apropiada del régimen vigente en Venezuela. En tal sentido, una revisión de literatura política disponible permite identificar algunos rasgos que hacen concluir que, si Nicolás Maduro no es un Dictador, se parece mucho.

Carl Schmit, apologista del Nazismo, describe la figura del “Dictador Comisarial” (commissarial dictator) quien ejercería una dictadura constitucional de forma temporal en un contexto de crisis, con el compromiso de retornar al orden previo, una vez superada la amenaza. El parecido con el gobierno de Maduro es innegable, ya que el presidente Maduro, al igual que el presidente Chavez en su momento, ha demostrado tener severos problemas para gobernar en un esquema tradicional de equilibrio de poderes y en tal sentido, además de una ley habilitante, el presidente tiene más de un año gobernando a través de “decretos de emergencia económica” con un lamentable resultado en términos de bienestar para una población sometida a las condiciones más miserables de existencia desde la Guerra Federal.

La celebración de elecciones, una característica fundamental del gobierno del presidente Chávez, se encuentra ahora sumamente limitada y el control que el partido de gobierno ejerce sobre el Consejo Nacional Electoral pasó de ser un mecanismo sutil, a una evidencia contundente e inobjetable cuando se consideran los innumerables obstáculos impuestos a la iniciativa de referendo revocatorio y la arbitraria suspensión y retraso de las elecciones regionales y municipales, en oposición a la inusual diligencia con la que se tramitó el proceso constituyente, un esquema fraudulento concebido para beneficiar las aspiraciones totalitarias de Maduro. Si bien, la vulnerabilidad del sistema electoral poco o nada tiene que ver con su configuración tecnológica, es el viciado marco institucional quien le otorga un ventajismo desvergonzado al madurismo, por lo que los eventos electorales, expresiones de democracia por definición, hoy son vistos con recelo y suspicacia por importantes segmentos de la población.

¿No es contradictorio decir que es una dictadura cuando puedes publicar libremente esa afirmación?

La pregunta es en si misma una demostración de que la categoría “Dictadura” continúa siendo evaluada en el marco referencial de las dictaduras del siglo XX y no de los nuevos autoritarismos característicos del siglo XXI. El debate sobre la libertad de expresión tiende a relativizarse especialmente en presencia del consenso global respecto al rol de los grandes monopolios de comunicaciones, pero es necesario decir sin duda que no es verdad que en Venezuela haya absoluta libertad de expresión. Opinar y decidir políticamente de forma libre supone consecuencias para quienes osen hacer uso de su derecho constitucional. Al chantaje y los castigos recibidos por empleados del estado y beneficiarios de programas sociales para brindar apoyo incondicional a la dictadura Madurista so pena de perder sus empleos y acceso a beneficios, se suma el hecho del manejo discrecional y arbitrario en el otorgamiento de concesiones y licencias a los medios de comunicación privados quienes, con el propósito de preservar sus negocios mercantiles, se autocensuran y limitan los espacios a la difusión de noticias que puedan incomodar al funcionariado que se ha apoderado de las estructuras del estado.

Esta estrategia de control sobre la libertad de información ha sido identificada en la literatura política como parte de la caracterización de las neodictaduras modernas. Griev y Trisman (2015) señalan una característica que le cabe como anillo al dedo al gobierno de Maduro: como parte de restricciones no tradicionales a la libertad de información, los gobiernos optan por “pagarles a inversionistas amigos para comprar y domesticar a medios críticos”. En Venezuela, varios de los principales medios de comunicación han sido negociados en opacas transacciones que han conducido a un cambio de manos y dramáticos giros en su línea editorial, como es el caso de Globovisión, Cadena Capriles y El Universal. Si hay operadores pro-gobierno detrás de tales adquisiciones, es algo muy difícil de comprobar, pero lo que si es muy evidente es la adopción de una línea editorial absolutamente complaciente con los intereses del chavismo.

Un reconocimiento que hay que hacerle al gobierno de Maduro es la eficiencia del aparato de propaganda, que ha logrado mantener a una parte de la población, minoritaria pero significativa, consumiendo sin procesar las diferentes narrativas que exculpan al gobierno y responsabilizan a casi cualquier otra entidad posible y por supuesto al sabotaje, de la desastrosa situación del país en todos los órdenes.

Un rasgo característico de la dictadura venezolana es la creencia de que es el ciudadano quien debe obediencia al gobierno y no al contrario. La creciente militarización de la sociedad va más allá de la masiva presencia de funcionarios militares en la dirección del estado en todos sus niveles y campos de acción, sino que se esparce como una forma de pensamiento en la que la lealtad y las simpatías políticas se han transmutado en obediencia ciega y el disentimiento, en traición, una categoría sumamente peligrosa, como evidencian los episodios históricos de purgas en el ocaso del estalinismo.

En resumen, el gobierno del presidente Maduro es cualquier cosa menos una democracia, al menos no una democracia en el sentido tradicional de respeto a las libertades individuales y derechos fundamentales como la libertad de expresión. Además de contar con el lamentable récord de destruir la economía de un país, es un hecho el uso de las instituciones y los mecanismos del estado para favorecer su opción política, en un esquema inescrupuloso de abuso de poder y de los recursos de todos los venezolanos. Las oportunidades para salir de este desastre de manera pacífica son limitadas, por lo que hay que aprovechar cada una de ellas, en tanto se materialicen las condiciones que en todos los órdenes de la vida social, presionan para la salida de quien sin duda, pasará a la historia como el peor presidente de la historia de Venezuela.

Referencias

Guriev, S., & Treisman, D. (2015). How Modern Dictators Survive: Cooptation, Censorship, Propaganda, and Repression. SSRN Electronic Journal. http://dx.doi.org/10.2139/ssrn.2571905

Levinson, S., & Balkin, J. (2009). Constitutional Dictatorship: Its Dangers and Its Design. Presentation, American Political Science Association Convention.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Hoy me tocó a mi. Botado por ser opositor!

A los que creen que es un mito les cuento que es totalmente cierto: los empleados públicos son considerados como material electoral de libre disposición para el gobierno de turno y eso, es una verdad del tamaño del sol. Hoy 02 de agosto de 2017 yo, Javier Hernandez C.I 13.736.893 he sido despedido de la Fábrica de Insumos 27 de Febrero S.A, ente adscrito al Ministerio para Hábitat y Vivienda donde trabajé como Economista durante casi cinco años. ¿La razón? Me negué reiteradamente a participar en la pantalla del simulacro electoral del 16J y por supuesto, en la elección de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente.


Debo decir que no fue sorpresivo. Hace unos días fuimos convocados varios empleados de la empresa y se nos amenazó con despedirnos si no votábamos, tanto en la extensión del simulacro como en el fraudulento acto del día 30J. Yo agradecí la sinceridad del gorila que dirigió la amenaza, un coronel que ejerce funciones como vicepresidente de la empresa y claramente le expuse que yo con gusto asumiría las consecuencias de mi decisión, pero que él tendría que asumir la decisión de despedirme. Tengo el audio grabado, por si acaso en el futuro se recupera la institucionalidad y sirva de prueba sobre las razones para ejecutar los despidos.


Lo grave de la situación no es que me despidan, sino lo terriblemente irregular del procedimiento: no me dejaron entrar a la empresa, no me entregaron carta de despido, sino que fui informado verbalmente por un funcionario subalterno, que, para acceder al pago de mis prestaciones por antigüedad, debo consignar una carta de renuncia y por supuesto, comprometerme a no interponer ninguna acción en defensa de mis derechos laborales.


La situación es una evidencia más de que los trabajadores del sector público solo son útiles en tanto sean indiscutiblemente obedientes, que los derechos de los trabajadores, la libertad, la reivindicación de las personas con discapacidad y la institucionalidad del ministerio del trabajo son pura y simple y propaganda que, en este simple caso, han arrojado al cesto de la basura, precisamente el destino de todos estos reyezuelos que piensan que detentarán el poder eternamente.


Dentro de las instituciones del estado la mayoría de los trabajadores se oponen al gobierno, pero en esta crisis tan monstruosa quedarse sin empleo es una decisión de toda la familia. Con mi despido, en lugar de atemorizar a los trabajadores, los han hecho caer en cuenta de que son capaces de despedir a cualquiera. Son más de doscientos testigos de la falta de escrúpulos y ética de quienes dirigen el estado.



En mi caso, es un orgullo haber sido despedido por un gorila que es, simplemente la expresión más purulenta de las órdenes “superiores” de una camarilla corrupta, inepta y ambiciosa que controla de forma circunstancial -aunque ellos piensen lo contrario- el atrofiado aparato estatal. Cada día se presentan nuevas oportunidades para rechazar las aspiraciones totalitarias de una banda que no tiene nada que perder y que sabe que tienen tantas deudas que les será imposible disfrutar de su riqueza mal habida con tranquilidad, por lo que prefieren condenar a todo un país al atraso y la miseria antes que soltar el coroto. Contra ellos es la cosa y CASI  cualquier método utilizado, será absuelto por la historia.

@jhernandezucv

lunes, 5 de junio de 2017

Algunos comentarios sobre la primera Subasta del Nuevo DICOM

A continuación algunos breves comentarios de un rápido análisis del listado de adjudicados en la primera subasta del sistema de asignación de divisas DICOM 2.

El comunicado emitido por el BCV afirma que fueron adjudicados $22.9 millones a personas jurídicas. En la revisión del listado sólo encontré 650 empresas, cuyas asignaciones totalizan $17.97 millones. De ese total


  • 262 empresas recibieron $6.7 millones para importar productos terminados
  • 184 empresas recibieron $5.74 millones para importar materia prima
  • 128 empresas recibieron $1.2 millones para importar insumos y repuestos y 40 empresas obtuvieron $1.2 millones para el pago de deudas.

Un detalle sorprendente es que 21 empresas pudieron obtener $140.654,89 para ahorrar en divisas y 3 otras organizaciones obtuvieron $169.785,84 bajo el concepto “otros”



En cuanto a las importaciones, factor clave para la superación de la ruinosa situación de la economía nacional y la calamitosa realidad de hambre y colapso de la sociedad venezolana se observa que el 40.9% de las divisas asignadas irán destinadas a la importación de productos terminados, el 35% a la compra de materias primas para su transformación en el país, el 19.6% a la compra de insumos y repuestos mientras que sólo el 4.5% irá destinado a la inversión en nuevas capacidades productivas de 7 empresas, incluyendo a MODEXEL CONSULTORES E SERVICOS, S.A. una empresa de “consultoría” que fue adjudicada con más de 75.000 dólares para importar bienes de capital. Esta empresa, de acuerdo con el Servicio Nacional de Contratistas se dedica a 

PRESTACION DE SERVICIO DE CONSULTORIA ECONOMICA, INFORMATICA, EN LA CREACIÓN Y DESARROLLO DE EMPRESAS DE AMBITO INTERNACIONAL, MARKETING, PUBLICIDAD, ADQUISICION DE BIENES INMUEBLES PARA REVENDA, GESTION DE SU PROPIA CARTERA DE TITULOS, ADQUISICION, TRANSFERENCIA Y EXPLORACION TEMPORARIA O PERMANENTE DE CUALQUIER FORMA DE DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL O INDUSTRIAL, INCLUYENDO ASISTENCIA TECNICA, COMISIONES Y CONSIGNACIONES Y EL COMERCIO DE IMPORTACIÓN Y EXPORTACIÓN.




Resta ver qué clase de bienes de capital tendría que importar una empresa de esta naturaleza.

Respecto a la importación de bienes terminados, lo cual es perfectamente legítimo llama la atención algunos casos particulares

La importación de electrodomésticos y electrónica de consumos ha recibido una consideración especial. Como en los mejores tiempos de CADIVI, en un país donde no hay fórmulas lácteas para los neonatos internados en el hospital JM de Los Rios, las tiendas CLX donde se comercializan productos SAMSUNG de primera necesidad, recibieron al menos 326.000 dólares mientras que Importadora Canaima recibió $400.000. Cyberlux de Venezuela, del recordado grupo de empresas que incluye DAKA) recibió poco más de $115.000 aunque esta vez para la compra de insumos y repuestos.

Algunos importadores del puerto Libre de Margarita también se vieron beneficiados por la entrega prioritaria de dólares subsidiados. En conjunto, Sport Time y Sport Master recibieron poco menos de 450.000 dólares mientras que Von Road Center recibió más de 260 mil dólares. 

La tienda por departamentos Traki, recibió al menos $102.000 para la importación de productos terminados mientras que las empresas Inversiones Deportiva 2011 y Venezuela Deportiva 2011 recibieron poco más de $100.000, y hasta una importadora de chocolates y confitería fue adjudicada con $170.000. ¿Alguien recuerda la emergencia económica?

A las debilidades estructurales de este sistema de asignación de divisas (restricción de oferta, tipo de cambio artificial que sobre estimula la demanda) se le suma un criterio de asignación errático que en nada se corresponde con la realidad de un país donde crecientes segmentos de la población se enfrentan a las más precarias condiciones de existencia. El DICOM 2 es una piñata, más pequeña que las anteriores pero a la que igual intentarán darle palo hasta dejarla vacía. Si se lo permitimos

@jhernandezucv



jueves, 16 de marzo de 2017

Mi pana Pepe, el Terrorista



Confieso que me dejé engañar y creí en esa fachada de tipo bonachón que durante más de cuarenta años aparentó ante los vecinos del barrio, desde que yo era un chamo y le compraba pan de guayaba y frescolita, hasta ahora que son mis hijos quienes compraban su merienda en el negocio que la CIA montó para camuflar su oscura operación. Pero la verdad ha sido revelada y Pepe, que era mi pana, queda en evidencia ante los ojos del mundo.

Pepe el portu, (aunque en realidad es español) resultó ser un agente imperial de la guerra económica empeñado en acabar con la patria de Bolivar y por eso genera deliberadamente colas a la puerta de la panadería que ha atendido desde que el mundo es mundo. ¿Y que otra cosa sino un enemigo de la patria podía ser un tipo que llegó hace 60 años al país desde la imperial Europa? Por las venas de Pepe, -el panadero venido en terrorista- corre sangre peninsular, es decir que tiene algún gen realista colonizador, lo que explica sin duda que por primera vez en cuarenta años haya dejado de hacer pan, justo ahora que los verdaderos patriotas están en el poder y conducen la gloriosa batalla para preservar la independencia ganada a punta de esfuerzos y sacrificio. No hay otra explicación posible sino el odio contra el presidente obrero.

Resulta que Pepe el panadero, es el comandante de un pelotón enemigo en la gloriosa “Guerra del Pan” el más reciente episodio de una serie de guerras –eléctrica, alimentaria, parlamentaria, hídrica, memética, cibernética, mediática y un larguísimo etcétera- que el gobierno enfrenta con notable éxito. La guerra del pan es un brillante hallazgo de las redes de inteligencia del gobierno nacional, dueño absoluto de la importación de materia prima, dueño de buena parte de los molinos y custodio la distribución de la harina de trigo. El estado mayor de generales, distinguidos entre sí por el rubro bajo su comando, revienta de ira ante el hallazgo del General acemita, quien tiene aspiraciones de destronar a Don Vitto una vez hayan dominado la amenaza de Pepe y su gremio.

Pepe y su negocio, son ahora enemigos de la patria. Sus 8 empleados como consecuencia, sufren los embates de las gloriosas tropas que armados de camisas rojas y chalequitos marrones, con la mano derecha escriben las sanciones ante las cámaras y con la mano  izquierda extendida y fuera de cámara, le ofrecen una salida a su problema porque según Sun Tzu, nunca es bueno acorralar al enemigo. Maestros de la estrategia.

Mientras tanto, a unos metros afuera de la panadería de Pepe, un grupo de muchachos altamente comprometidos con la causa patriota, alivian el hambre de las familias vendiendo pan a tres veces el precio al que lo vendía Pepe. Misión cumplida.


@ jhernandezucv

martes, 17 de enero de 2017

Casas de Cambio en la frontera, Fracaso anunciado








La más reciente iniciativa del gobierno nacional en materia cambiaria consiste en la instalación de un conjunto de casas de cambio -abanderadas todas al parecer con la marca Italcambio- para, en términos prácticos,  intentar abrir un boquete al control de cambio que rige en el país desde 2003, y que, en el contexto de la caída del ingreso petrolero ha acentuado la escasez de divisas, lo cual explica en gran medida la terrible situación de escasez de alimentos, medicinas, insumos para la industria y casi cualquier producto imaginable, y la consecuente hiperaceleración de los precios internos que cada día destruye el salario de los trabajadores, depauperando como nunca antes a la sociedad venezolana.

Hasta donde se sabe, se trata inicialmente de 8 casas de cambio que funcionarían en los estados Táchira y Zulia y que podrán actuar como operadores cambiarios para la venta de pesos colombianos a los ciudadanos venezolanos y extranjeros que cumplan con los requisitos establecidos.

De acuerdo con informaciones de prensa, los ciudadanos que consignen la documentación solicitada podrán acceder a la compra del equivalente hasta 300USD diarios (por transferencia) y hasta 200USD diarios si se trata de dinero en efectivo. El tipo de cambio -fijo- establecido por el gobierno nacional, es de 4 pesos por bolívar, lo que arroja un tipo de cambio implícito -variable- de Bs. 735 por dólar americano aproximadamente.

¿Cuál es la novedad?

Ninguna hasta ahora. Algún analista desprevenido o algún colega altamente comprometido políticamente con el gobierno del presidente Maduro podría interpretar que esta medida representa algún mecanismo adicional, una respuesta novedosa al enorme problema cambiario que enfrenta la economía nacional desde hace varios años. No podrían estar más equivocados

En realidad, nada ha cambiado (para bien). Este nuevo mecanismo es casi una copia al calco del difunto SIMADI. Incluso los requisitos, los límites y las exclusiones se parecen igualitos. Los resultados, por tanto, no pueden ser diferentes

Un tipo de cambio fijo, establecido “por respeto a Colombia” y no en atención a la relación entre oferta y demanda, las mismas limitaciones en la oferta, dada la poca disposición de los agentes privados a vender a una tasa que es apenas una fracción del tipo de cambio que pueden lograr a unos kilómetros de allí cruzando la frontera, y una demanda que tiende a infinito producto justamente de un tipo de cambio -un tercer tipo de cambio oficial por cierto- sobrevaluado, son la combinación perfecta para un colapso temprano de un sistema que presenta las mismas carencias que sus predecesores SITME, SICAD, SICAD II, SIMADI y DICOM.

En esta ocasión el mecanismo es mucho peor por cuanto -extraoficialmente- se habla de que la oferta será alimentada con los pesos provenientes de la venta de gasolina en la frontera. Es decir, que el BCV perdería, aún más, la capacidad de influir sobre el mercado cambiario. Una tragedia

El hecho es que si nos ponemos capciosos ¿Por qué habría el gobierno de implantar una medida cuyos objetivos podría cumplir con los mecanismos ya vigentes y que han fracasado durante años? La respuesta -como es costumbre- se encuentra en la política, y no en la economía.

Como yo lo veo, se trata de una cuota de poder y dinero que el presidente ha debido entregar a los gobernadores fronterizos (militares retirados todos), en medio de la feroz pugna interna que vive el gobierno. Esta medida parece integrarse con las importaciones de alimentos a tipos de cambio “no subsidiados” como se le llamó al parecer difunto Plan de Abastecimiento Complementario. Como se recordará, este mecanismo comenzó por debajo de cuerda en los estados fronterizos, con la anuencia de los gobernadores Arias Cárdenas y Vielma Mora, como un intento aislado de fomentar el ingreso de alimentos al país, de la mano de empresarios privados políticamente afines.

Con este nuevo intento, estos empresarios, podrían estar recibiendo de forma direccionada, pesos baratos con los cuales podrían echar a andar nuevamente las importaciones de alimentos y contribuir a paliar la escasez en el país, materializando jugosos márgenes de comercialización y volteándose nuevamente a pesos a una tasa preferencial, de acceso casi exclusivo para quienes disponen de los contactos correctos.

Seguir haciendo lo mismo esperando resultados diferentes es una definición de insania mental. Al parecer nuestra política económica se está generando en Bárbula.

Un mecanismo intermitente, con una tasa sumamente baja y fija, con oferta estructuralmente restringida y filas de personas registrando sus citas para satisfacer su demanda -o de terceros que le paguen por ello- es un fracaso seguro.

@jhernandezucv
discusionpoliticavzla.blogspot.com







lunes, 2 de enero de 2017

¿Qué esperar en materia económica durante 2017?


Respuesta corta: nada bueno

Como respuesta larga la respuesta es siempre la misma: depende.





Depende de lo que el gobierno del presidente Maduro decida hacer con las principales políticas económicas de su gobierno heredadas en su mayoría –siempre es bueno recordarlo- del gobierno del presidente Chávez.

El proceso de toma de decisiones del gobierno de Nicolás Maduro es poco menos que un misterio para la mayoría de los analistas. Lo que si queda claro es que “el gobierno” no es una sola cosa, un ente único, monolítico, orientado fundamentalmente por el liderazgo del presidente, como si lo fue durante el gobierno de Chávez. En el gobierno y el partido conviven diferentes facciones con cuotas de poder político, económico y militar muchas veces contrapuestas entre sí que limitan la autonomía del presidente para tomar decisiones. En 2017, cuando ya el Chavismo ha “asegurado” su permanencia en el poder ejecutivo y la coalición que sostuvo en el poder a Maduro comience a proyectar los escenarios para su sucesión –anticipada o su no- se hace más difícil aún pronosticar lo que podría pasar en términos de toma de decisiones en materia económica.

Pero hay algo que es casi indiscutible: si el presidente insiste en el modelo aplicado hasta ahora caracterizado por una creciente militarización de la vida económica, el desconocimiento de los mecanismos de mercado, el ataque al sector privado, la opacidad en la gestión del estado y el financiamiento monetario del déficit en el contexto de una política fiscal irresponsable e improvisada, el fracaso está asegurado y el 2016 con todo lo malo que fue, podrá ser un buen año cuando hagamos la comparación a final de 2017.

Y ese es el supuesto subyacente en mí escenario base para 2017: ante una oposición estructuralmente incapaz de presionar al gobierno, una militancia opositora desmovilizada y una gran dependencia del estado de una gran parte de la población, existen los incentivos para la continuidad del desastre en el manejo de la política económica.

En este escenario, no es de extrañar una nueva caída del PIB, que podría ubicarse entre 3% y 5%. A diferencia de reputados colegas como Francisco Rodriguez (Torino Capital) y Asdrubal Oliveros (Ecoanalítica) que avizoran desde pequeños crecimientos hasta crecimiento nulo en el 2017, mi escenario base introduce la muy probable ocurrencia de una nueva crisis eléctrica que despedazaría cualquier posibilidad de recuperación en la producción. En ese escenario, no hay milagro petrolero posible debido a que las inversiones necesarias para corregir los problemas estructurales del sector eléctrico son prácticamente inexistentes y de larga maduración.

En cuanto al sector externo, una probable recuperación del precio internacional del crudo que ubique el promedio de realización entre 45 y 50$ por barril, dejaría al país con un ingreso en caja por el orden de los 25 millardos de dólares que, en el escenario de pagos de deuda e importaciones básicas petroleras y no petroleras similares a las de 2016, ubicaría el déficit externo alrededor de los 12-15 millardos de dólares, en un contexto en el que las reservas internacionales del país escasamente superan los 11 millardos de dólares y en el que opciones de uso de activos externos como DEG y CITGO ya han sido utilizadas. Nueva deuda con China, operaciones con el Oro monetario o la liquidación de participación en asociaciones petroleras lucen como las únicas posibilidades de cubrir el déficit externo.

Esto no es más que el preludio de un año –y especialmente un primer trimestre- marcado por una notable escasez de bienes y materias primas de origen foráneo, lo que presiona al alza los precios al consumidor,  la destrucción del salario, y las posibilidades de arbitraje de las mafias militares y civiles enquistadas en la estructura del estado y que resultan ser las grandes beneficiarias de una política económica que no busca solucionar la crisis sino administrarla, como mecanismo de control social en busca de provecho político-electoral.

Año electoral

Durante 2017 está planteada –en teoría- la realización de importantes eventos electorales como son la elección de alcaldes y gobernadores. Esto genera en la estructura del estado un conjunto de incentivos para el gasto fiscal irresponsable y manirroto como ha ocurrido en años anteriores. En tal sentido, no es de extrañar que apenas comenzando el año el gobierno decrete nuevos aumentos salariales que, al ser financiados mediante el perverso mecanismo BCV-PDVSA, genere una inflación cuyo escenario base hemos estimado entre 350% y 400%. En materia cambiaria, el cielo es el límite.

Oportunidades

En toda crisis se generan oportunidades y 2017 no es la excepción. El incipiente despertar de algunas operaciones de manufactura local para sustituir la mermada oferta de bienes importados continuará cosechando beneficios. Pequeños productores agrícolas, pecuarios y manufactureros que se encuentran fuera del radar de la SUNDDE y de la estructura del estado para la imposición de absurdos controles y regulaciones, seguirán aprovechando la transformación estructural de un mercado con demanda no satisfecha. Marcas y calidad son consideraciones del pasado, se compra lo que haya.

El sector turismo y la construcción residencial (excluyendo las edificaciones de lujo) son de los más afectados, mientras que para Telecomunicaciones el escenario luce difícil en materia de ajuste de tarifas. Servicios como la TV paga podrían experimentar considerables ajustes de precios y una reconfiguración de la demanda.

La campaña electoral genera oportunidades para importadores y productores privados de material publicitario. En general, las importaciones de bienes no esenciales para nichos específicos lucen como una oportunidad, siempre y cuando el precio de venta garantice la reposición de mercancía.

Consumidores y empresas enfrentan un año que luce muy difícil en materia económica, sin que se haya incluido en este resumen, consideraciones sobre la estabilidad social y el entorno político-institucional. Las estrategias a seguir por las empresas dependen de sus sectores específicos y en tal sentido sólo caben hacer algunas recomendaciones generales: foco en los costos, manejo de inventario y activos en general, atención a las oportunidades de inversión más allá de la especulación cambiaria y mantenerse en contacto con sus asesores, proveedores y clientes. Feliz 2017.

@jhernandezucv



miércoles, 26 de octubre de 2016

El llamado a paro general es una pésima idea





La “Toma de Venezuela” fue sin duda, una demostración de fuerza por parte de la oposición venezolana, una fuerza que, en condiciones de mayor racionalidad política, no debería ser ignorada por quienes detentan el poder. Lamentablemente ese no es el caso. Quienes hoy dirigen el país no son políticos en sentido estricto: para un verdadero político, las derrotas electorales no son el final del camino, forman parte de su vida y su carrera. Rafael Caldera o Teodoro Petkoff fueron reiteradamente derrotados en las urnas y continuaron el ejercicio de la política sin traumas. Jose Vicente Rangel, buena parte de la izquierda venezolana y el mismo presidente Chavez, asumían sus derrotas y continuaban su esfuerzo por hacerse del poder. Domingo Alberto Rangel y Luis Miquilena, cada uno en su esquina, fueron además una demostración que la política no se ejerce únicamente desde un cargo en el estado.

Pero quienes hoy se aferran al poder político en Venezuela no lo ven así. Al parecer, creen tantos años en la banca –para usar un término del béisbol- les da una especie de derecho divino -Chávez mediante- para ejercer el poder político hasta el final de los tiempos. El pueblo por su parte, debe obedecer tal designio de forma disciplinada si quiere acceder a la magnanimidad del estado, de acuerdo con el pensamiento del ministro Molina.

Es verdad que nadie en la historia ha entregado el poder por nada. Tal vez por ello, cualquier aspiración legítima de cualquier grupo político es vista como un golpe –hay golpes para todos los gustos-. Si pierden en alguna elección –si acaso acceden a realizarlas- hay un golpe electoral, si se les exige rendición de cuentas hay un golpe contralor, si los medios que no están explícitamente bajo su control se salen del carril, hay un golpe mediático. Y así sucesivamente.

En este momento político, se ha producido una alineación circunstancial de los intereses de la oposición encarnada en la MUD, incluso de sus sectores más radicales, con los intereses de los movimientos de izquierdas reiteradamente avasallados por el PSUV y su maquinaria, con los de la ciudadanía opositora y los de la vasta mayoría de la militancia chavista, es decir, del chavismo decente. Juntos conforman una avasalladora mayoría que considera indispensable la salida anticipada del poder del reducido grupo que administra cual su caja personal, los recursos del estado.

La descomunal crisis que vivimos hoy es sin duda, un gran negocio político y económico para la macollita militar-civil enquistada en el poder, por lo que simplemente no existe la más mínima esperanza que estos hagan el menor esfuerzo para darle una solución rápida y permanente a esta situación. Esto implicaría ceder un poco el control de procesos en los que han intervenido con resultados devastadores para el país, y ellos claramente no están dispuestos a hacerlo. Mantener la crisis les da poder, por eso no la solucionan.

Pero el paro general es mala idea

A pesar de que el clamor de la mayoría del país es que el presidente Maduro salga del poder lo más pronto posible como una cuestión de supervivencia, esto no implica una especie de carta blanca para que los líderes de la oposición decidan la forma de proceder para lograr este objetivo común. En tal sentido es necesario señalar que la convocatoria a un paro general de 12 horas el viernes 28/10/2016 es una idea muy muy mala, pésima y contraproducente que puede dar pie a que el presidente Maduro se suelde a la silla, hasta el 2019.

En 2002 desde la lógica de la CTV-FEDECAMARAS de la época, un paro como el convocado en abril de ese año, por ejemplo, podía tener alguna repercusión significativa. Desde esos tiempos ha corrido mucha agua bajo el puente y los principales medios de producción ya no están en manos privadas o bajo control opositor: PDVSA, CANTV, CORPOELEC, Cementeras, Torrefactoras, Centrales Azucareros, buena parte del transporte colectivo, redes de distribución de alimentos, puertos y aeropuertos, aerolíneas entre otros, gran parte de la banca se encuentran ahora bajo control del estado, por lo que el impacto de una paralización de lo que queda de sector privado es mucho menor que en esa época. Por otra parte, gracias al control de cambios, las empresas multinacionales tienen que andarse por el carril sin desatar la ira de los administradores exclusivos del mermado flujo de divisas. De modo que no cuenten con las empresas de telecomunicaciones y navieras, por mencionar un par de sectores que se me viene a la mente.

Adicionalmente, la crisis es de una magnitud tal que pedirle a las pequeñas y medianas empresas restantes, entre las que han sobrevivido a la LOTTT, escasez de materia prima e inventarios, las fiscalizaciones de la SUNDDE, dólar paralelo y la inflación sideral de este año, que cierren sus maltratados negocios es, desconsiderado y bastante ingenuo. No nos ayudes compadre!

De modo que llamar a un paro y que no se acate o sólo se cumpla parcialmente, tendrá un efecto exactamente opuesto al perseguido, demostrando debilidad y restándole capacidad de presión al movimiento que busca la restitución del hilo constitucional.

Esto, los desatinos de la dirigencia MUDista, las pugnas intestinas de la oposición peleando por la botella vacía, el pago de aguinaldos y hasta las navidades juegan contra la aspiración de que se realice el revocatorio y las elecciones regionales, el mínimo aceptable dentro de un eventual diálogo político en el país.
@jhernandezucv