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domingo, 10 de julio de 2016

Cúcuta, la consentida y la infalibilidad de la Ley de Oferta y demanda



No se puede negar que las acertadas políticas del gobierno del presidente Chávez, continuadas al pie de la letra por su hijo, han contribuido como nadie al desarrollo de la ciudad. Ningún presidente colombiano, o mejor dicho, que haya gobernado Colombia, ha hecho tanto por Cúcuta, la floreciente capital del departamento de Norte de Santander. Por Colombia toda, me atrevería a decir.

En primer lugar, Colombia y Cúcuta como consecuencia fueron favorecidas por el cambio de patrón de intercambio comercial entre Venezuela y Colombia. En efecto, desde el año 1.999, la balanza comercial ha favorecido a Colombia, posibilitando la colocación por parte de empresas ubicadas en Colombia, de una producción diversificada de sectores representativos de su economía, como el sector textil, alimentos procesados, sector ganadero, automóviles entre otros.

Colombia ha sido el refugio de las empresas que han abandonado la producción en Venezuela para convertir sus filiales nacionales en importadores de la relativamente competitiva producción colombiana. En tal sentido, Colombia ha sido receptora de inversión de empresas multinacionales que relocalizaron allá sus plantas, y de empresas Venezolanas que exploraron el mercado del vecino país como una manera de reducir su exposición a los vaivenes de la economía criolla, sin perder la posibilidad de aprovechar el atractivo mercado local, especialmente cuando la borrachera de petrodólares permitía abandonar el país sin abandonar sus beneficios.

Luego, Cúcuta se convirtió en uno de los paraísos del enorme negocio de raspar cupos, y el cobro de considerables comisiones en dólares se convirtió en un importante flujo de recursos sin contrapartida para la economía cucuteña, impulsando la construcción inmobiliaria y el crecimiento de las actividades no transables por el enorme y súbito influjo de dólares en esa economía.

Posteriormente, la imposibilidad de los venezolanos de encontrar boletos aéreos al exterior, convirtió a Cúcuta en un hub aeroportuario que conectaba a los viajeros Venezolanos con el resto del mundo. Recordemos que hablamos de los tiempos en los que todavía el cupo viajero hizo de Venezuela una potencia exportadora de turistas que por algún lado necesitaba salir del país. Y allí estaba Cúcuta para darle a los Venezolanos, a cambio de una módica comisión, lo que estos no hallaban en su propio país.

Cúcuta también se benefició de una política suicida de congelación de precios que  impulsaba el contrabando de mercancía subsidiada desde Venezuela, para abastecer las poblaciones del lado colombiano a lo largo de la frontera. Al igual que con la gasolina y las medicinas, no es despreciable el efecto que esa oferta agregada barata puede haber generado en el bienestar de esa ciudad y en el sostenimiento de precios más accesibles que los que existirían en ausencia de ese flujo comercial ilegal. La única ley que vale en este contexto, es la Ley de Oferta y Demanda.

Y ahora, cuando el flujo de dólares se secó en Venezuela, cuando ya no existen dólares subsidiados buscando salida, cuando los precios de un producto cualquiera es más barato en Londres que en Venezuela, otra oportunidad se presenta para Cúcuta: convertirse una vez más en un centro comercial a donde los ciudadanos venezolanos pueden ir a comprar los bienes que no consiguen de este lado de la frontera. En este contexto, abrir la frontera es una medida humanitaria para Venezuela, donde el contrabando de introducción terminará ayudando a la estabilización de los precios. Más exportaciones Colombianas, incluyendo las ilegales. Más bienestar de aquel lado.

Hay que darle el mérito a quien lo merece y no está en el Palacio de Nariño sino en el de Miraflores.

@jhernandezucv



viernes, 28 de agosto de 2015

El Antichavismo Homogéneo

"Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar"
Mark Twain

Las generalizaciones siempre son malas (lo cual es una generalización). Cuando se generaliza, cuando se construyen agregados de diferente índole, se pierden de vista particularidades muchas veces de gran importancia. De allí la inconveniencia de hacer generalizaciones en grupos humanos, entendiendo que, aún en el agregado, estos están formados por individuos, cada uno de ellos único e incomparable, cuyos comportamientos sociales están condicionados por sus historias personales, valores, formación académica, gustos y preferencias entre un largo etcétera.

En Venezuela en años reciente, debido a la polarización política, la evaluación del acontecer económico, político y social suele despacharse ligeramente mediante la formulación de postulados explícitos ó velados del tipo “es que los venezolanos son..” “los chavistas son…” ó “los escuálidos son…” Debemos rechazar por principio estas absurdas simplificaciones, y aceptar que en cada grupo social existe una infinita riqueza de diversidad y particularidades. Usando el falsacionismo de Popper encontramos miles de cisnes negros que desmienten estos postulados simplistas.

Pero es cierto que hay matices. El proceso de globalización económica viene produciendo una progresiva homogeneización de patrones culturales (todos vemos los mismos canales de TV y usamos Google) de hábitos de consumo (usamos Samsung, bebemos Coca Cola y nos cepillamos con Colgate) pero lo que es realmente grave es una creciente homogeneización del pensamiento, de la estructura de razonamiento de gran parte de la población.

No es que no se observe en otros ámbitos, pero en el aspecto político del venezolano este fenómeno se hace muy evidente. El Antichavismo criollo -subsidiario del global- que podríamos caracterizar superficialmente como una tendencia al rechazo de las ideas de izquierda, al apego a los principios del libre mercado (ó lo que se cree que eso significa) y a la exaltación de valores individualistas, muestra un comportamiento desconcertantemente homogéneo, mostrando reacciones sorprendentemente similares ante hechos recientes.

El antichavismo es sumamente diverso a lo interno pero hay elementos que lo cohesionan fuertemente: el diferente grado de aversión hasta odio hacia el gobierno y todo lo que pueda remotamente asociarse a Chavismo. Debido a esto, no importa cual situación se presente, siempre y absolutamente todo lo malo en el país es culpa del gobierno y todo lo que el gobierno diga o es mentira ó tiene intenciones ocultas. Elija usted el tema, todo lo que vaya en contra del gobierno merece credibilidad, merece divulgación, merece un retuit, no importa de donde venga la información.

Por supuesto que esto no es fortuito. Para ello existe un ejército de formadores de opinión, de “expertos” en cuanta área del saber se les ocurra –muchas veces de varias a la vez- que, amparados en una condición de autoridad (académica ó de tradición) diseñan los postulados que alimentan cual cardumen, a los receptores que fungirán a su vez, como replicadores acríticos de tales “verdades” a través de las redes sociales.

Con los acontecimientos vividos en el país en días recientes, en mis limitadas interacciones sociales, tanto virtuales como presenciales he podido identificar algunas de las tendencias a las que me he referido en estas líneas, por ejemplo:

OLP: Todos los venezolanos sabemos que el país sufre desde hace años una terrible epidemia de violencia. Sabemos también que buena parte de esa violencia se incuba, se desarrolla, se manifiesta con fuerza y se enconcha –aunque no exclusivamente- en los barrios de todo el país.




Por primera vez en muchos años el gobierno toma una acción: ha bautizado con ese meloso nombre un fuerte operativo destinado a ejercer la violencia legítima del estado es espacios geográficos controlados por el hampa. Sin duda el plan tiene errores, seguramente hay excesos y definitivamente no es suficiente, pero de reconocer eso y criticarlo, a copar los medios de comunicación con los testimonios de “Yubirileysis”, la esposa, hermana o madre de “El Yeison” –artículo determinado incluido- y su testimonio de que es bueno, no es malandro, no trabaja pero está esperando un cupo en la universidad, hay un trecho muy largo. Seguramente hay injusticias pero en el agregado, es una buena noticia que al menos se les dispute el control del territorio a las bandas.

Es ahora cuando surgen las particularidades: alguien asegura haber sido empujado, sobran los relatos de niños llorando y madres angustiadas. Nadie habla de los policías recibidos a tiros, ni de los bodegueros asaltados a diario, ni de las madres de los muchachos muertos porque al jíbaro de la escalera se le ocurrió que le estaban “zamureando a la jeva”. La gente decente del barrio –que es la mayoría- no figura por estos tiempos en los medios de comunicación, hasta tanto sea buen material para atacar al gobierno.

El antichavismo homogéneo se nucleó alrededor de una idea: La OLP no sirve, va contra los pobres, viola derechos humanos, tiene trasfondo electoral. ¿Propuestas alternativas? Ninguna, sólo MADURO VETE YA! y…santo remedio.


Cierre de la Frontera con Colombia: La migración descontrolada es un problema para cualquier país receptor –pregúntenle a los líderes de la Unión Europea. Buena parte de los cinturones de miseria que bordean nuestras ciudades, las invasiones de inmuebles privados y espacios públicos, y la creciente cantidad de ranchos en nombre de la necesidad están habitados por ciudadanos extranjeros que vienen a Venezuela buscando –la mayoría de las veces sin encontrar-las oportunidades que no consiguieron en su país de origen. Estos guetos, es bien sabido, se constituyen luego en refugio de criminales, aguante de secuestros y depósitos de propiedad robada. El colapso de servicios públicos, la liquidación de las posibilidades de desarrollo de estas localidades marginalizados y lo peor de todo, la reproducción a futuro de innumerables males sociales son característicos de estos espacios.






Es bien sabido que llegar a este punto ha sido responsabilidad exclusiva del estado venezolano, de eso no hay duda. También es necesario que quede claro que las deportaciones masivas, improvisadas y apuradas no son ni remotamente la solución de los gravísimos problemas económicos y sociales que vive el país y que como hemos dicho en anteriores ocasiones, son consecuencia de malas decisiones de diferentes gobiernos, en particular, el del presidente Chávez.

Pero censurar el hecho de que el estado venezolano finalmente haya tomado acciones para atacar el problema es otra demostración del pensamiento lineal del antichavismo homogéneo. Se puede –y se debe- criticar y denunciar las injusticias y los excesos sin caer en la casi patológica situación de flagelar el gentilicio venezolano, responsabilizar de todo al estado venezolano y exonerar por carambola al gobierno colombiano de todo el drama económico y social de los hoy deportados. Cuando se habla del reciente fenómeno de la emigración de venezolanos se le atribuyen las culpas-con toda razón- al gobierno venezolano, pero cuando se habla de la emigración de colombianos ¿de quién es la culpa? Del gobierno venezolano, of course.

Los medios están llenos de conmovedores relatos individuales de familias afectadas, pero debe reconocerse que, en el agregado, es necesario que se tomen medidas para evitar la profundización de nuestros males mediante la importación de nuevos males. Entiéndase el contexto de la afirmación.

El antichavismo homogéneo formó una idea donde confluir: el gobierno es xenófobo, violador de derechos humanos y hasta Nazi. Nadie exige al gobierno colombiano una política económica y social para quienes deben abandonar el país en virtud de las políticas tomadas en la frontera. Al parecer, el bienestar de estas familias también es responsabilidad del estado venezolano con cargo al petróleo. 

Hasta hace un año todavía era común ver en poblaciones de la Costa Atlántica colombiana como la aspiración de muchos era venirse a vivir a Petare. En Paraguachón tenemos la versión criolla de los coyotes.

El gobierno de Maduro es pésimo, de eso no hay duda, pero debemos reflexionar si nuestras opiniones son realmente nuestras o son versiones más o menos intactas de mensajes recibidos a través de los medios de comunicación. Los espacios de discusión hoy son espacios de intercambio de información, a ver quién tiene el último tubazo. La gran paradoja de estos tiempos es que hay más información pero menos inteligencia. Dramático


@jhernandezucv

miércoles, 18 de marzo de 2015

Un vistazo al Intercambio Comercial Venezuela-Colombia


La relación entre Colombia y Venezuela, sus altas y sus bajas, las tensiones históricas entre sus gobiernos e incluso situaciones que podrían considerarse pre-bélicas se remontan a la época de la guerra de independencia, y posiblemente más atrás. La documentada tirantez entre Santander y Bolívar, bien podría representar la dinámica que caracterizado las relaciones entre ambas naciones por más de 200 años.

En cuanto a la caracterización económica y social de ambos países, vale decir que la condición de país petrolero le confirió a Venezuela, la posibilidad de un desarrollo acelerado durante varios años en materia de infraestructura, salud y educación gratuitas y en general, condiciones de vida superiores a la de nuestros vecinos. La numerosa inmigración de colombianos que han copado amplios sectores de nuestras ciudades y que aún hoy es numerosa, especialmente desde las poblaciones de la costa atlántica (Barranquilla, Santa Marta, Monterías etc) son una clara demostración de las posibilidades que ofrecía la sociedad venezolana a quienes escogían a esta como su patria.

Por su parte Colombia, al carecer de las condiciones de su vecino, hubo de desarrollar una economía un poco más diversificada, reduciendo progresivamente la dependencia que su producto de exportación estrella, el café, generaba (y aún genera) a la economía colombiana, exponiéndola a los shocks externos por la disminución de las cotizaciones internacionales de ese commodity. Un sector turístico creciente, el desarrollo de una industria textil relativamente competitiva, exportaciones de flores y más recientemente, el desarrollo del sector petrolero y una notable incursión en la industria cultural global, de la mano de cadenas como HBO y FOX, son muestras de una economía que, aún con todos los problemas, ha logrado avanzar en términos macro, quedando pendiente la generalización del bienestar en la población.

En vista de que el sistema de divulgación de estadísticas en Venezuela es actualmente vergonzoso, por la falta de data suficiente y oportuna, he tomado las cifras publicadas en la excelente página web del Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE http://www.dane.gov.co/ para analizar el comportamiento del intercambio comercial entre ambos países, lo que permite hacerse una idea del relativo éxito ó fracaso de dos modelos económicos claramente diferenciados entre sí. Algo que llamó mi atención es que el DANE fue creado en 1.951 y hoy aún conserva el mismo nombre. A diferencia de Venezuela, al parecer los cambios de nombre de las instituciones de Colombia no ha sido la principal política pública.

Comencemos por la Balanza Comercial: en el período 1.995-2014 parece evidenciarse un cambio significativo en los patrones del comercio exterior de Colombia. Luego de los déficit de balanza comercial registrados desde 1.995 hasta 1.998, la economía colombiana exhibió durante 7 años (1.999-2005) superávits en su relación comercial con el resto del mundo. Durante 2006 y 2007 el saldo se tornó nuevamente deficitario para retomar el superávit en el lapso 2008-2013, con un máximo en 2011 de 5.358 millones de dólares a su favor.






¿A qué obedece ese comportamiento?

Cuando vemos la data detallada por países, se observa un creciente superávit comercial con los EEUU que alcanzó los 8.900 millones de dólares en 2011. Por otra parte, en el grupo de “otros países” el superávit comercial es igualmente creciente alcanzando 7.500 millones de dólares en 2011.
En cuanto al comercio con China, es notable el crecimiento del déficit comercial que pasó desde 58 millones de dólares en 1995 a 5.859 millones en 2012, cuando registró la mayor magnitud. De igual manera, la relación comercial con México muestra un creciente déficit que pasó desde 380 millones de dólares a 5.398 millones en 2012.

Respecto al comercio con los países de la región, que podrían considerarse más parecidos en su nivel de desarrollo económico, destaca el superávit con Venezuela, que invirtió la tradicional relación deficitaria desde 1.999 y que alcanzó un máximo de 4.951 millones de dólares en 2008. Nótese también que a pesar de la retórica, y los impases diplomáticos, la relación comercial con Ecuador ha sido crecientemente favorable a Colombia, registrándose en 2013 un superávit comercial de 1.119 millones de dólares.


En materia de Exportaciones, es notable el incremento de los valores exportados por Colombia en el lapso analizado, lo cual podría estar reflejando una mejora en la competitividad de las exportaciones colombianas. Comportamientos como los de Paraguay, Perú y Argentina estarían evidenciando un proceso de diversificación de mercados. A pesar de la caída en las exportaciones hacia Venezuela, las cifras globales no se han afectado de manera determinante, lo cual obedecería a que, ante la inestabilidad y crisis venezolana, los exportadores colombianos hayan reorientado el destino de sus exportaciones


En cuanto a las importaciones, es igualmente notable el crecimiento que estas han venido experimentando, en especial las provenientes de China y Estados Unidos. Llama la atención el descenso en las importaciones provenientes de Argentina desde el 2010 hasta el 2014.


En resumen, en términos de competitividad es clara la ganancia que ha mostrado Colombia respecto a Venezuela lo cual se refleja en el desempeño de su comercio exterior. Sin embargo hay que considerar que en la economía Colombiana se han producido algunos cambios cualitativos de enorme importancia que explican en buena medida el comportamiento de las cifras, en particular, el acelerado crecimiento del sector petrolero. Como demuestran las cifras del DANE, el crecimiento de las exportaciones del sector petrolero pasaron de 9.9 millardos de dólares en 2006 a 36.4 millardos en el 2014. Según cifras de la OPEP, Colombia produce actualmente  poco más de un millón de barriles diarios lo cual es casi el doble de lo que produce Ecuador, Libia o Qatar que son países petroleros.



Es claro que Colombia se ha beneficiado de la situación Venezolana, no sólo como exportadora de bienes cuya demanda el aparato productivo local no logra satisfacer, sino a través de la recepción de capitales venezolanos y multinacionales que han localizado sus operaciones en ese país. Hay situaciones muy claras como el boom en Cúcuta como centro para los raspacupos venezolanos, y hasta como hub aéreo ante la situación de los vuelos internacionales en el país. Capitales Venezolanos han financiado el repunte inmobiliario en ciudades como Barranquilla y muchos venezolanos del sector petrolero han encontrado en Colombia espacio para su ejercicio profesional luego del paro del año 2002-2003.
Es cierto que los indicadores económicos no son garantía de bienestar social. En esa materia, no tengo duda de que Venezuela ha logrado mejores resultados apalancados en los altos precios del petróleo en años recientes que pudo financiar una política social redistributiva. Lamentablemente lo que se haya alcanzado no se hizo sustentable, por lo que la prolongación de nuestra crisis económica conducirá inevitablemente al empeoramiento de las condiciones sociales de la población. Es mucho lo que tenemos que aprender de Colombia en materia de desarrollo productivo.

@jhernandezucv