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miércoles, 31 de agosto de 2016

La Toma de Caracas. Otra vez los militares







Podríamos decir que una vez más, lo que está planteado es que los militares sean los árbitros del destino de la república (los parteros de la historia)

La oposición, diversa como es, aspira a sentar las condiciones para que forzar a la FA a pronunciarse contra Maduro. Esas condiciones pasan por diversas estrategias desde el "foquismo" violento, hasta la legítima manifestación pacífica apegada a la aspiración de la mayoría por el referendo. Los contactos con los militares ya estarían hechos y estos sólo estarían a la espera del desarrollo de los hechos. Mucha gente en la calle y mucha actividad en las redes sociales y medios de comunicación es la estrategia cantada para seducir a los verdes y cubrir de legitimidad su actuación. Obvio que los contactos internacionales y la bendición de la OEA y parte del vecindario ya está asegurada.

El chavismo, decadente como está, defendido activamente casi exclusivamente por enchufados, asalariados y beneficiarios de todo tipo (desde los dirigentes con aspiraciones al botin, pasando por el extorsionable empleado publico hasta los receptores de las esmirriadas bolsas de los CLAPs -Clapchaqueros- sin negar la existencia de una minoría convencida legítimamente) busca disuadir a los militares potencialmente comprometidos con la rebelión con la mayor presencia civil posible en la calle. La estrategia comunicacional del chavismo se orientaría más que a una cobertura masiva, a "cazar" las metidas de pata de la oposición (que las habrá, sin duda) para desprestigiarla y vender al exterior la idea de que son unos golpistas y deslegitimarlos ante la opinión pública internacional.

Las cartas están echadas y otra vez serán las charreteras las que tendrán la última palabra

De nada de esto tengo pruebas. Es sólo lo que me imagino

@jhernandezucv

martes, 25 de febrero de 2014

SEMBLANZA DE UN GUARIMBERO DESCLASADO

Él estudia en una universidad privada porque no tuvo promedio para ir a una pública tradicional. Su papá es Chavista, su mamá, opositora. El papá maneja un taxi, la mamá vende refrescos, maltas y cigarros en su casa. Viven en Petare. Es el mayor de tres hermanos.
No quiso estudiar en la UNEFA ó la Bolivariana. Para que no quede ocioso en el barrio, los viejos decidieron pagarle el semestre en una universidad privada. Además consiguió empleo en una empresa privada. Estudia en las noches.
Sus compañeros de la universidad, su círculo social más cercano son de otro estilo: hijos de profesionales que trabajan para el estado, ó en la empresa privada. Viven en los ruices, santa Mónica y San Bernardino, y andan en el carro de los viejos. El pana tiene que agarrar el metro, y después una camioneta. Podría tomar el metrocable pero prefiere la camioneta que lo deja más cerca de las escaleras para ir a su casa. Como las camionetas trabajan hasta las 9, tiene que pagar un “colectivo” (carros particulares que cobran por puesto). Desde que empezó la universidad su viejo lo busca en la redoma de petare y a veces en La California para llevarlo hasta la casa, para protegerlo del hampa del barrio, a quienes no les gusta ver a un sifrinito subir por esas escaleras.
El muchacho se la pasa rumbeando en Altamira, CCCT, Las mercedes. No falla un fin de semana en el sambil. Viajó a Panamá y Perú a raspar el cupo. Cada vez que puede, se va para Cuyagua con los panas que tienen carro. Esa es su vida social.
Este pana, a quien llamaremos Jhonaiker, se percibe como genuinamente opositor. Después de ver cómo se vive en las zonas que visitó en Perú y Panamá no entiende por qué él debe vivir como vive. En el fondo, se avergüenza de sus padres. Hubiese querido ser como Rubén Darío, su pana, que viajaba a Disney cada año, estudió en un colegio privado, usaba brackets y tenía por novia a la chama más explotada del salón. Los viejos de Rubén Darío le tienen aprecio (y cierta lástima) a Jhonaiker y se lo han llevado varias veces al apartamento que tienen en Rio Chico y al resort de Higuerote. Sus panas no lo visitan en su casa, y de hecho él no los invita. Le da mucha vergüenza los pipotes de agua en el baño y la cocina. La litera que comparte con su hermano menor.
Jhonaiker no lo dice, pero está orgulloso de sí mismo. “A pesar de venir de un barrio” no se parece al Jhon ni al Wuiliam que estudiaron junto con él en el Fe y Alegría y que ahora son los mandamases del barrio. En el fondo culpa a sus padres por no haber sido como el, emprendedor. Por haberse conformado con el barrio, con la bodeguita marginal, con el daewoo cielo que el papá no cambia porque “la mecánica es fácil”. Él definitivamente no merece vivir así, llegando temprano a su casa porque ningún taxi quiere llevarlo y después de que el metro cierra, es casi imposible irse. Sólo los moto taxis.
En los últimos días Jhonaiker se ha aislado más de sus viejos. Le avergüenza que su papá sea Chavista, que su mamá venda cigarros. Jhonaiker quisiera ayudar a sus hermanitos, inscribirlos en un colegio privado, mudarse de allí, comprarles ropa buena, video juegos etc.
Jhonaiker sueña con mejorar su situación, quiere vivir como Ruben Darío por lo menos. Ahora sale del trabajo en las tardes y se va a Altamira a Guarimbear, porque en su barrio, obviamente no puede hacerlo. Pone barricadas, lanza piedras, quema cauchos, grita “Libertad, Libertad”. No lo entrevista la televisión, ni siquiera a Rubén Darío. La vocería del movimiento la asume la misma gente de siempre, en este caso, un estudiante de la católica. La universidad de Jhoaniker, ha suspendido las clases pero no el cobro de matrícula. Tiene que pagarla la próxima semana. Su papá está reuniendo la plata pero el carro ha estado jodiendo y no consigue el repuesto. La vaina está difícil. Durante el día, Jhonaiker trabaja en una oficina contable. Sueldo mínimo más cestatickets. De noche, Guarimbea hasta las 10. Sus amigos se quedan hasta más tarde. Tienen el carro más allá, en algún centro comercial. No le dan la cola porque no van en ese sentido. Otro grupo si aprovecha la cola.
Jhonaiker tiene que agarrar el metro, pero la guarimba donde él estaba dañó la estación más cercana. Ahora tiene que caminar 2 kilómetros, solitarios, mientras sus amigos se paran a comerse unos perros en las mercedes. Le pasaron la foto por whatsapp. Llama a su viejo ¿Papá por dónde andas? Venme a buscar, no hay camionetas. La razón es que en otra guarimba atacaron los autobuses y no los dejan pasar. En el barrio no pasa nada, pero tiene que pasar por zonas de clase media y media baja donde la cosa está que arde (la basura que el alcalde les dejó en realidad)
Su papá preocupado ¿Dónde te busco?, en la universidad?
No, nos vemos en el Unicentro.
El papá deja al pasajero que traía y se sube Jhonaiker. Lleva 14 horas manejando, aun asi busca conversar con su hijo, con su orgullo. Jhonaiker apenas le responde. Apaga la radio donde el señor escuchaba Radio Nacional. Sólo revisa tuiter en su blackberry. Ve a su país a través de las cuentas de Adriana Azzi, Anonymus, el profeta, dolartoday y otros que, de hecho no viven en Venezuela. RT, RT, RT, +1. A eso se reduce su interacción social en la hora y media que les toma sortear la guarimba y llegar al barrio.
Después de un buen día, de interactuar con el dueño de la empresa, con las chamas de la universidad, le toca que su papá lo suba a la casa. Sus intereses no son los de su clase social. Lo que él defiende son los intereses de la clase social a la que aspira pertenecer. El no debería vivir así, por eso guarimbea. Es un guarimbero desclasado.

@jhernandezucv