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viernes, 13 de febrero de 2015

¿Debe eliminarse el cupo electrónico?

En las siguientes líneas voy a ocuparme de un asunto del cual los economistas venezolanos poco se preocupan: la existencia del cupo electrónico y del cupo viajero.

Para los no venezolanos les explico: el famoso “cupo” es un tope máximo autorizado por el gobierno para consumo en divisas, establecido en el contexto del control de cambios que rige el país desde 2003 y que tiene por objetivo, limitar la salida de divisas y un uso de las mismas orientados a la satisfacción de necesidades prioritarias. De este modo, y aun cuando el tope máximo ha venido reduciéndose aceleradamente, se trata –en teoría- de un límite establecido a las personas naturales para el uso de divisas.

Muchos economistas se oponen a la existencia de los cupos, argumentando consideraciones incluso éticas y morales (que exacerba el consumismo, por ejemplo). Otros proponen razones un poco más liberales: en una sociedad de libertades, no debería haber límites a la voluntad del ciudadano de adquirir cuantos dólares quiera sin mayor limitación que la derivada de sus posibilidades económicas. A otros tantos colegas les resulta indiferente ya que consideran que no tiene ningún efecto sobre la macroeconomía.

En mi caso, considero que la existencia de topes es necesaria para mantener a la economía dentro de un desempeño óptimo que garantice un uso bien orientado de las divisas con que cuenta el país y que de paso son generadas casi en su totalidad, por la exportación de petróleo que, hasta que se diga lo contrario, es de todos los venezolanos.

Un razonable cupo para compras por internet por ejemplo, constituirse en una fuente adicional de oferta agregada vía importaciones, más “democráticas” y directas, con importantes beneficios para los consumidores, por el efecto modelador de la competencia en la formación de los precios internos. 

Si Ud. como ciudadano puede comprarse una nevera en el exterior, los grandes importadores y comerciantes tendrán que establecer sus precios de modo que no pierdan el mercado. Cuando el gobierno ha reducido el cupo electrónico lo que ha hecho es quitarle a los ciudadanos un arma para pelear la supuesta “guerra económica”. No me defiendas compadre




En cuanto al cupo viajero, si no hay opciones de ahorrar en dólares para el viaje, si no hay tarjetas prepagadas y si no hay alternativas, el estado debe suministrar las divisas (a menos que prohíba viajar)

Por qué la gente vende el cupo? Lo raspa? Viaja sin importar su condición económica? Porque es un negoción. Porque el estado lo subsidia y materializa grandes ganancias por el diferencial cambiario

Que pasaría si el precio del dólar fuese el precio de mercado? Que incentivo tiene alguien para comprar y/o vender los cupos? Ninguno, nadie gana.

Ha sido la política de anclaje cambiario, el subsidio al tipo de cambio, lo que ha generado todo el desbarajuste del sistema cambiario, no el control de las cantidades. En eso difiero de la mayoría de mis colegas

¿Mi consejo? Usen su cupo racionalmente, no lo vendan, compren todo cuanto puedan por internet. En Venezuela es casi imposible comprar cualquier cosa


@jhernandezucv

lunes, 8 de diciembre de 2014

Colas, poder adquisitivo, salarios y hambre en Venezuela

La pobreza en Venezuela es diferente de la de otros países de Latinoamérica. Aún cuando los métodos generalmente aceptados (pobreza por ingresos ó poverty line y Necesidades básicas insatisfechas NBI) pueden darnos una idea bastante estandar de la realidad del fenómeno al igual que en otro país, nuestro caso es peculiar. Es perfectamente normal encontrar un ranchito sin agua potable corriente pero con un megatelevisor pantalla plana en la sala, sistema de sonido y la infaltable antena de directv. Características culturales del Venezolano





Hace unos días, uno de esos genios del partido de gobierno PSUV aseguró que las colas que se observan persistentemente en los establecimientos comerciales de todo tipo pero especialmente en aquellos donde se venden alimentos, medicinas y productos de aseo, son producto no sólo -claro está- de la guerra económica, sino que además son un signo incontrovertible del poder adquisitivo del Venezolano. Esto podría ser parcialmente cierto con algunos bienes de consumo como los electrodomésticos, celulares y electrónicos en general (Hace poco leí que para comprar electrodomésticos en DAKA reparten números con una semana de antelación en presencia de un fiscal del ministerio público) pero sin duda es una bofetada para quienes pierden horas productivas cazando una bolsa de detergente






Hace unos días, en un debate en el foro "que hacer" se hacía referencia a la elevación del consumo del venezolano debido a las políticas sociales del gobierno. Este incremento del consumo vendría a justificar parcialmente el descenso de la exportación de ciertos rubros que en otras épocas Venezuela lograba colocar en el exterior en alguna medida. En esa misma discusión surgió la leyenda urbana de que los venezolanos comíamos perrarina antes de la llegada de la revolución. La verdad es que no conozco a nadie que lo haya hecho. Conozco gente que daba a sus hijos tetero sin leche ó tetero de harina pan y que hasta comían concha de plátano en lugar de carne ¡lo juro por dios! pero perrarina nunca. Esas familias que conocí ciertamente mejoraron dramáticamente su situación con la llegada de Chavez al poder. La perrarina siempre fue más cara que ciertos alimentos. Los perros de mi casa siempre comieron sobras justamente por ello. Aunque no conozco nadie que comiera perrarina por gusto, si conozco muchos que se comieron ese cuento, y con bastante gusto, por cierto.




Las colas, la escasez y la pérdida de poder adquisitivo del salario por consecuencia de la inflación viene afectando indudablemente los hábitos alimenticios de los Venezolanos. Aunque en nuestro país las estadísticas son un lujo, en la pagina del INE se sigue publicando el comportamiento de una canasta alimentaria normativa. Según esa institución, esa canasta alcanzó en septiembre de 2014 un costo de Bs. 5.741,06 (117% del salario mínimo bruto, antes de deducciones ó 91,5% del ingreso mínimo legal que incluye bono de alimentación) Nótese que aunque el valor de la canasta luce bastante irreal para cualquiera que haya pisado un mercado este año, la tasa de variación esta canasta normativa supera el 57% desde enero 2014 y el 81% en los últimos doce meses. Segun el CENDA el valor de la canasta alimentaria a Julio 2014 era de Bs. 8.980,99 (http://www.cenda.org.ve/buscador.asp?idp=9) 






Es cierto que el gobierno ha aumentado el salario mínimo. Sin embargo desgarra el alma de dolor ver como profesionales universitarios con postgrado y en una de las carreras más nobles como es la docencia deban sobrevivir con un salario de hambre. ¿Que puede decirse de un gobierno y una sociedad que confía la educación de sus futuras generaciones a personas que escasamente cubren sus necesidades más básicas? El salario del docente es reflejo de la importancia que le da el gobierno a la educación.



Aunque no se dispone de estadísticas en linea (como en cualquier país del mundo) para comparar la evolución del consumo del venezolano a lo largo de los años, las pocas cifras que muestra el INE lo que si demuestra es una dramática reducción en el consumo de rubros como la harina de maíz, azúcar y pasta alimenticia. Las caídas más preocupantes, por el rol que juegan en una buena alimentación, en especial en los niños, son las observadas en la carne de res y la carne de pollo (proteína animal)




En fin, entre salarios de hambre, colas, escasez y disminución en la ingesta de rubros claves en la dieta del venezolano, habría que ser diputado del PSUV para llegar a la conclusión de que todo va bien. Pero no falta quien lo crea


@jhernandezucv