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jueves, 28 de agosto de 2014

Nicolas le tiene miedo al Chavismo

Que puede decirse que ya no se haya dicho respecto a la situación de Venezuela en estos momentos? Escribo para hacer catarsis, casi deprimido, agobiado por el peso de la situación política y económica del país. El peso del legado me está aplastando y Maduro no cambiará nada porque gobierna con miedo, así no se puede.

Maduro gobierna con miedo. No es miedo a la oposición, cuyo liderazgo, y más importante aún, sus financistas y agencias de publicidad no terminan de entender la idiosincrasia del Venezolano, de la mayoría de nosotros al menos.

Nicolás teme al Chavismo. Maduro asume la presidencia como un préstamo, como una concesión otorgada por la magnanimidad del líder eterno, supremo, gigante etc. Parece que en verdad creyera que Chávez va a volver y por eso quiere dejar todo tal cual como Chávez lo dejó: vuelto mierda.

Claro que esa idea no es gratuita ó infundada. Maduro no solo carecía de la preparación académica y política para la responsabilidad que le fue entregada por su mentor. Sin dudar de sus cualidades (que debe tener muchas aunque las mantiene estratégicamente escondidas) Maduro asume la presidencia pero no el poder: hay demasiados camaradas haciéndole sombra, dueños, señores y amos absolutos de una parcela de poder determinada, ganada a pulso durante la época del Chávez fuerte. Maduro no puede siquiera intentar desmontar aunque sea parcialmente esos feudos del poder político, militar, logístico-electoral y económico que las camarillas revolucionarias civiles y militares ganaron para sí desde 1.999. Es como si jugara Jenga, cualquier movimiento en falso se le viene el mundo encima.

Así vemos por ejemplo a Jorge Rodríguez y Freddy Bernal, acérrimos enemigos entre si, cada uno con fortalezas en el Municipio Libertador y Maduro necesita de ambos: Rodríguez como pretendido dueño absoluto de la maquinaria del PSUV, exitoso conductor de campañas electorales, administrador de un generoso presupuesto, y beneficiario de una importante estructura de chantaje sobre las incipientes organizaciones del poder popular como consejos comunales y comunas en gestación, que dependen de la Alcaldía y de los “enlaces parroquiales” -figura utilizada por Jorge Rodríguez para “administrar” el poder popular- para acceder a los recursos para sus proyectos. Bernal por su parte, mantiene un importante liderazgo en las bases del partido, viviendo todavía de los beneficios políticos de su actuación durante el golpe del 11 de abril, y manteniendo vínculos con las organizaciones populares armadas de la ciudad, quienes en últimas tienen la posibilidad de influir decididamente en la resolución de los conflictos políticos. Al igual que estos, Ramírez en PDVSA, Diosdado en las Fuerzas Armadas, Rangel Gómez en Bolivar y las empresas básicas (básicamente inservibles), Ameliach, Castro Soteldo, Antonia Muñoz y un largo etcétera de líderes y ex funcionarios designados por Chávez, funcionan como una especie de consejo de sabios, compartiendo el poder con Nicolás para preservar sus parcelas y el “legado de Chávez” no importa cuán nefasto este sea en muchos –muchísimos- aspectos. Contra esto se enfrenta Nicolás.

Nicolás gobierna –si se le puede llamar así- con miedo. Miedo a desmontar las estructuras que estableció Chávez, el Chávez invencible, poderoso y solvente que vimos desde 2006 hasta más o menos 2011. En materia económica y con la finalidad de implantar un modelo socialista –socialismo llave en mano podría decirse- las medidas de política económica podrían representarse con la canción infantil “Un elefante se columpiaba sobre la tela de una araña, como veía que resistía fue a llamar a otro elefante”. Comenzamos por el millardito, el desmantelamiento del FEM, y la expropiación de algunas tierras, y terminamos por transferir cientos de millardos de dólares a fondos opacos y discrecionales para alimentar el gasto público, se modificó la ley del BCV para tener otra fuente de financiamiento deficitario del gasto, se expropió muchos de los principales medios de producción privados del país (muchos de ellos hoy en ruinas), se incrementó salvajemente la deuda del país, y se volcó todo ese dinero a la economía interna, con los efectos que hoy vivimos al reventarse la burbuja de consumo e insostenible bienestar que vivimos en esos años. Hoy Nicolás tiene miles de elefantes columpiándose en la tela de una araña y al parecer prefiere dejarlos allí.

No caeré de nuevo en la tentación de describir las cifras, los diagnósticos de los diferentes aspectos que reflejan la magnitud de la crisis económica. Tampoco me referiré a la situación social y a la anarquía que se vive en cualquier ciudad del país por la falta de autoridad y el avance indetenible del hampa. Lo que si no puedo dejar de comentar son algunos aspectos que son incluso más graves que una crisis derivada principalmente de errores del estado en la conducción de la economía:

• La primera es el hecho del desmantelamiento institucional y la improvisación notable del gobierno: El discurso oficial se excusa usualmente en la profundidad, en la antigüedad, ó en la globalidad de los problemas para atenuar sus responsabilidades en la atención de los mismos. En ese sentido, la inseguridad no disminuye por ser un problema estructural, multifactiorial, ético o inherente al capitalismo. La inflación es un problema estructural, derivado de la división internacional del trabajo, el carácter monoproductor del país desde la colonia, u otras causas también inherentes al capitalismo. La crisis de Europa, la violencia racial en los Estados Unidos, el desempleo en España, también sirven como argumentos oficiales para atenuar la responsabilidad del gobierno en el continuo deterioro de la calidad de vida de los venezolanos. Culpa del capitalismo, por supuesto.
Lo que no puede entenderse incluso si se compra como válido todo ese discurso es que el Banco Central de Venezuela, se rehúse a publicar información estadística sobre variables clave de la economía nacional, lo cual afecta la planificación de los agentes económicos –no sólo los privados- en un contexto donde el estado es dueño de buena parte de los medios de producción y donde la planificación de producción y precios se está realizando sin disponer de data que respalde la toma de decisiones, es decir, volando sin instrumentos. Para eso no hay ningún tipo de excusa como no sea el desmantelamiento de institucionalidad que deliberadamente se impulsa desde el gobierno, empeorando aún más la situación económica actual y comprometiendo cada día que pasa las posibilidades de recuperación en 2015.
Otras muestras del desmantelamiento institucional del país podría considerarse la intervención del presidente de la asamblea nacional en el conflicto con los trabajadores de SIDOR. ¿Por qué un diputado y no un ministro del área? ¿Por qué no el propio presidente Maduro que ya había intervenido en ese conflicto unos años atrás siendo canciller? Quien es considerado el segundo a bordo, se hace cargo de la situación, personalizando las actuaciones, sin reparar en los mecanismos permanentes que garanticen soluciones de largo plazo.
La nominación de ministros plenipotenciarios para atender problemas puntuales, el traslado de CORPOVEX y CENCOEX a la vicepresidencia sacándolo de su institución natural, la demora en la decisión para el ajuste del precio de la gasolina, las cancelaciones del road show de Ramírez, los vaivenes relacionados con la pretendida y potencialmente desastrosa unificación cambiaria, las contradicciones para la solución del problema con las aerolíneas extranjeras, las reuniones del ministro de Finanzas con el famélico sector automotriz, auspiciadas no por el ministro de industrias sino por el gobernador de Carabobo y un muy pero muy largo etcétera son prueba de una improvisación caricaturesca y la mejor expresión de una lucha de poder entre muchos caciques y donde Maduro parece ser el único Indio. Todos le dicen lo que hay que hacer, como diría Clodovaldo Hernandez, van a hacer que se meta a Emo. Venezuela produce ahora no sólo petróleo sino cantidades fabulosas de mesas de trabajo. Eso no está mal, el problema es que no se traducen en resultados concretos. 

• La misión vivienda este año difícilmente alcance las 100.000 viviendas, muy por debajo de lo logrado en años anteriores, y una fracción apenas de las fabulosas metas que sin base alguna -como ahora la realidad demuestra- se fijaron a principios de año. Mientras tanto, los convenios internacionales nos desangran y las empresas Chinas, receptoras de todos sus pagos en dólares, son importantísimas proveedoras de divisas al mercado negro. Para rematar, PDVSA al parecer, tendrá que importar petróleo liviano para poder mejorar sus crudos pesados, ya que los mejoradores de la faja, así como tantos otros proyectos de la industria petrolera, presentan descomunales retrasos -por no mencionar los enormes sobrecostos- en su ejecución.

• Respecto a la idea del sistema biométrico debo decir que no me preocupa, pienso que es inviable, innecesario, dilapidador de recursos monetarios y de banda ancha, pero en todo caso inocuo. Inocuo para el consumidor, solo que es un fastidio adicional, como cuando tenías que dar tu dirección en la caja de cualquier establecimiento. Es inocuo también en la guerra contra el contrabando. Todo el mundo sabe que el contrabando masivo de bienes pasa con gandolas, a plena luz del día, con la anuencia de las autoridades civiles y militares quienes viven, no de sus sueldos sino de las posibilidades de traficar con las flechas de todo tipo que su posición les permita. Lo que si vale la pena destacar es que el gobierno de Maduro nomine a un personaje como Andrés Eloy Méndez en una labor tan importante como es la adecuación de un sistema de precios –causa central del desabastecimiento del país. Un personaje cuyo mayor mérito fue pegar cuatro gritos en la asamblea para denunciar a la “burguesía amarilla”, un show por el que aún no hay un juicio, o un preso. Con esa nominación el diputado recibe la recompensa por sus servicios, aun cuando el sistema biométrico –pienso yo- será prontamente abandonado y él como funcionario pasará a la larga lista de adulantes descabezados por el propio gobierno.

• Otro aspecto que destaca en la coyuntura actual y que se va a arraigando en la conciencia colectiva tiene que ver con la generalizada práctica del rebusque y la flecha como modo de vida. Hoy es más difícil que nunca vivir decentemente con un salario producto de un trabajo. Y no me refiero sólo al hecho de que claramente el salario rinde menos, me refiero –y esto es mucho más grave- a la práctica masiva del tráfico de todo tipo de bienes y servicios en el país, un práctica extendida y muy democrática. Hoy todo el que trabaja en un supermercado vende comida –no es que se la robe- sólo prestar sus servicios para apartar algún rubro le hace redondear su sueldo y muchas veces duplicarlo ó triplicarlo. Lo mismo ocurre con farmacias y ferreterías. Si se es chofer y se transporta cemento, se cobra por decir el dato de donde va a llegar, si se es vigilante, se cobra por el puesto en la cola, hoy proliferan cada vez más los negocios asociados al padecer omnipresente de las colas: establecimientos de celulares, televisores, comida, medicinas, repuestos, baterías y un largo etcétera son el mercado cautivo para proveedores de jugos, cigarros, puestos y hasta cartones para pernoctar a las puertas del establecimiento en cuestión. En el caso de los vehículos es simplemente patético el hecho de que haya gente que revende varios carritos chinos por año y ya con eso no es necesario trabajar. Hacer la cola a ver que hay, a ver si consigo, a ver si me venden… Los poderes creadores del pueblo, diría Aquiles Nazoa, puestos en función de la supervivencia y la viveza criolla.
Si a esto le sumamos que muchos aspiran viajar no importar a donde a raspar su cupo, para vender los dólares ó las mercancías que pueda comprar, se concluye que se ha potenciado la necesidad y el deseo del ciudadano común de vincularse de alguna manera con el estado para aprovechar las al parecer infinitas oportunidades de arbitraje de una economía metastasica como la nuestra.

• En cuanto al sacudón prometido, no me hago muchas expectativas, no sólo porque está claro que Nicolás no quiere, ni puede, deslastrarse de ese ejército de adulantes que acompaño a Chávez en todos estos años y que son por tanto, corresponsables del desmadre actual. No me hago expectativas porque estoy claro que unos nuevos ministros saldrían de las filas del PSUV seguramente, donde hay personajes como Robert Serra, Ricardo Sanguino, Farías y otros esperando que les den su cambur, así que claramente podríamos estar peor. El camarada Andrés Eloy es prueba contundente de ello.

• Hoy leo en el twitter que la UCAB aumentó en 50% el costo de la matrícula de pregrado. Veo los comentarios de los Chavistas en mi TL diciendo barbaridades y atacando no a las autoridades, sino a quienes allí estudian y me doy cuenta que el Chavismo en buena medida, tiene una serie de complejos y taras mentales (contra Polar por ejemplo) que poco ó nada tienen que ver con la lucha de clases. Yo estoy claramente en contra de esas matrículas pero ¿qué es más importante para la sociedad venezolana Que la UCAB cobre lo que le dé la gana o que la UNEFA o la Bolivariana gratuitas ambas estén tan remotamente distantes de la calidad académica de la institución jesuita? ¿Qué es más importante, que la Policlínica Metropolitana cobre fortunas por una radiografía ó que nadie pueda hacerse una a tiempo y con calidad en algún hospital público? ¿Qué los colegios privados aumenten las tarifas ó que los públicos se estén cayendo, falten profesores, pierdan muchos días de clase y la calidad académica sea inferior? Lorenzo Mendoza es el coco y le hierve la sangre a muchos cuando hablan de él, mientras tanto, el estado mantiene una importante cantidad de productoras de alimentos que podrían restarle poder a POLAR pero están en ruinas. Y entonces?

Hasta aquí la catarsis de hoy





viernes, 31 de enero de 2014

¿LA CLAVE CONTRA EL DÓLAR PARALELO? UN MINIMO DE CERTIDUMBRE

¿LA CLAVE CONTRA EL DÓLAR PARALELO? UN MINIMO DE CERTIDUMBRE
“Predecir es difícil, y sobre todo el futuro”, una frase atribuída a Niels Böhr y que Giordani solía repetir para justificar su aversión a establecer metas y dar información clara a los periodistas de la fuente económica, es hoy más que nunca una acuciante realidad para los agentes económicos en Venezuela.
Nadie, o muy pocos han podido establecerse un plan, por pequeño que sea, de lo que piensan hacer en este 2014. Desde un viaje, una remodelación a la casa, una reparación mayor al carro, hasta las grandes decisiones corporativas que afectan a cientos de personas, aumentar o reducir capacidad, importar o producir, lanzar nuevos productos o eliminar algunas líneas y un largo etcétera, fueron prácticamente imposibles de planificar durante el mes de enero. 1/12 del año, el 8,33% del tiempo lo perdimos por no conocer para donde apuntarían las medidas económicas que tomaría el gobierno del presidente Maduro, aunque muchas de ellas se veían venir, en particular las referidas a la migración a SICAD de algunos sectores económicos. Otras medidas, como el aumento de la gasolina, siguen engatilladas en la estructura decisoria del alto gobierno, tal vez atascadas en la rumorada confrontación entre pragmáticos y radicales.
Y es que no hay medidas económicas que no generen críticas y quejas. Siempre habrá dolientes en las medidas económicas que se implanten. En este país en particular, todo se supera y la capacidad de adaptación del Venezolano, desde el empresario hasta el asalariado de la empresa pública y privada, el desempleado y toda clase de emprendedores hasta el buhonero, son capaces de darles la vuelta a la situación y seguir viviendo, mejor o peor pero viviendo. Lo que definitivamente no puede tolerarse, es la imposibilidad de tomar una decisión, por pequeña que sea debido a la enorme incertidumbre que genera el silencio gubernamental, la intermitencia e inconstancia de las medidas, ó la superposición permanente de nuevos parches y  remiendos sobre las normativas que se promulgan. Ni que fueran Microsoft.
Si para ir a mi oficina, cuento desde hace algún tiempo con un servicio de transporte deficiente, lento, e incómodo, seguramente no es la situación ideal pero me adapto. Seguramente me levanto más temprano para encontrar puesto, las mujeres no usarán tacones altos hasta llegar a su destino entre otras tácticas que se observan claramente en el día a día del caraqueño común. Pero si de la noche a la mañana, se anuncia que ese transporte ya no viene, el gobierno me promete un súper autobús de última generación pero que es impuntual,  no termina de llegar y cuando llega trabaja un día sí y otro no, impone nuevos requisitos sorpresa para admitir a los usuarios, y el conductor no puede asegurarte si mañana viene, seguramente tendrás que buscar un sistema paralelo que te permita trabajar, no importa si es la moto de un malandro que te cobra mucho más y anda ilegal, pero es la única forma que tienes de ir, aunque de cuando en cuando puedas subirte al súper autobús de funcionamiento intermitente. No puedes dejarle a la suerte la asistencia al trabajo, claro que siempre tienes la posibilidad de renunciar al trabajo (y así lo han hecho muchos).
Un mínimo de certidumbre que permita a las empresas y los consumidores planificar es lo que se necesita. Si ya migraron el sector a SICAD no hay problema, obviamente el precio de venta debe poder reflejar la nueva realidad. Los problemas ahora serían ¿Cuándo convocarán a mi sector industrial? ¿Cuánto me adjudicarán?
Lo mínimo que puede hacer el gobierno es promover la predictibilidad del sistema. Si en realidad procura que el SICAD se constituya en un mercado complementario legal, marcador de una tasa de cambio referencial, -en oposición a un dólar paralelo evidentemente manipulado y sobrevaluado- , si se le visualiza como un mecanismo que coadyuve a suplir en forma expedita las necesidades de divisas de la economía Venezolana, debe publicarse de una vez y por el resto del año, el cronograma de subastas y los sectores económicos que serán convocados. De esta manera, los potenciales demandantes de dólares en el mercado ilegal podrán planificar su producción, sus ventas, sus precios, su estructura organizacional y productiva, inversiones y empleo, en fin, ¿para que acudir a un mercado ilegal si ya sé que en tres meses voy a poder obtener –al menos parcialmente- las divisas que mi proceso necesita a una tasa más o menos predecible?
Esto es válido para cualquier organización, llámese privada nacional, multinacional, grande o pequeña, las PYMES, las cooperativas, las empresas de producción social y las empresas del estado, independientemente del sector industrial en el que operen. Todo el tejido productivo funciona como una red de proveedores-clientes, por lo que incluso la producción de las empresas socialistas se vería ampliamente favorecida, al disponer de insumos y servicios comercializados por el sector privado. No puede aplicarse una política de dominación al sector privado sin terminar afectando a las empresas públicas. Las condiciones macroeconómicas afectan sin miramientos a todas las empresas y como siempre repito, es preferible tener empresas capitalistas produciendo, que empresas socialistas paradas ó vacías, importando todo ó simplemente viviendo del presupuesto público.


@jhernandezucv

lunes, 27 de enero de 2014

UN DÓLAR A 6,30 NO ES NADA PATRIÓTICO



En buena parte de la militancia de izquierda, la nueva y más reciente devaluación del bolívar es no menos que una gran traición del gobierno, la claudicación de la patria, un golpe artero en las aspiraciones de la clase trabajadora, una oprobiosa medida que sólo beneficia al gran capital, un infame desconocimiento del “legado”. En este esquema mental, el valor de nuestra moneda, el bolívar, está relacionado más con la grandeza heróica del procer en cuyo honor se nombró nuestro signo monetario, que en el valor concreto y competitividad de la producción doméstica que lo respalda. En esta línea de pensamiento, la inflación interna, el déficit fiscal, la mermada producción petrolera, la incipiente producción industrial, la casi inexistente actividad exportadora no petrolera, la disminución de las reservas internacionales, la fuga de capitales, el endeudamiento externo entre otras nimiedades, poco o nada tienen que ver con el tipo de cambio. Lo que importa es que somos el pueblo de Bolívar y de Chávez, que luchamos contra el imperio, que se está gestando una nueva sociedad y que, por supuesto, el capitalismo mundial se está derrumbando. Tomando en cuenta todo eso, la tasa de cambio no sólo debería estancarse en Bs. 6,30/USD sino que además deberíamos procurar revaluarla cada vez más para defender al “pueblo”
En este punto debo decir que, ese sector ideológico, desde donde ha surgido una fuerte oposición a estas medidas del gobierno de Maduro y que, incluso se oponen al aumento de la gasolina, tienen plena coincidencia con la muy vituperada MUD; es decir, que Leopoldo Lopez y Henrique Capriles tienen hoy, más coincidencias con la mayoría de los articulista de Aporrea, que con los de El Universal.
Que persigue el gobierno al anclar el 80% de las importaciones a una tasa de Bs. 6,30 absurdamente sobrevaluada? La respuesta es sencilla, abaratar las importaciones, para crear una sensación de bienestar material insostenible, en resumen, “proteger” la capacidad de consumo de la población en el corto plazo.
Nótese el énfasis en el horizonte temporal en el cual –en el mejor de los casos- se recibirían los beneficios de esta política de anclaje cambiario como instrumento para dominar los precios. Se busca “proteger” la capacidad de consumo, y en esto, los extremos se tocan. De lo que nadie habla ó muy pocos lo hacen es sobre la capacidad de producción. Por lo visto para nadie es importante que discutamos sobre producir, crear las condiciones para al menos iniciar una diversificación productiva del país. Se busca defender y ser defendidos en la capacidad de consumo, no de producción lo cual evidentemente es una estrategia de cortísimo plazo, dependiente de la benevolencia de la cotización del crudo en los mercados internacionales.  ¿A quién beneficia un tipo de cambio a 6,30Bs/USD (donde sea que se encuentre disponible)? ¿al productor nacional?. Independientemente del sector económico, la escala de producción, la estructura de capital, la composición accionaria y la naturaleza misma de la empresa, NADIE, léase bien, NADIE puede competir contra un producto importado a razón de Bs. 6,30 por dólar. Intente el lector pensar en alguna actividad económica-productiva que pueda ser desarrollada en el país cuyo costo de producción sea razonablemente competitivo con su equivalente extranjero. Ni la grandes corporaciones nacionales, multinacionales, PYMES, EPS’s cooperativas y mucho menos las empresas estatales pueden suplir al mercado doméstico en condiciones razonables en términos de precios, si no media un subsidio. El gobierno lo entiende así, por lo que pretende a través del anclaje cambiario “equilibrar” la economía nacional.
Mantener el dólar a Bs. 6,30 no es nada patriótico. Sólo contribuye a reproducir las condiciones que nos han hecho un país importador neto de cualquier cosa, disminuyendo aún más –si es que eso es posible- nuestra posibilidad de iniciar el tránsito hacia la producción interna de un porcentaje creciente de nuestras necesidades de consumo como sociedad. Hoy los importadores, los funcionarios que autorizan los dólares, los miles de DAKA, los bachaqueros, los pimpineros están de fiesta con la decisión de anclar el valor del dólar, mientras que los emprendedores nacionales, la gente que quiere producir sigue de luto. La capacidad creadora del pueblo una vez más se ve empujada a ingeniárselas como acceder a esa piñata del dólar barato en lugar de desarrollar una oferta sustentable de bienes y servicios.
Sólo produciendo, creando riqueza podríamos proteger la capacidad de consumo de las futuras generaciones. No tenemos derecho a gastarnos todo el ingreso petrolero y heredarles un país peor que el que nosotros recibimos, más aferrado cada día  a la ilusión de un dólar barato.





miércoles, 8 de enero de 2014

TURISTEAR EN VENEZUELA

Hablando un poco de turismo nacional, voy a repasar algunas ideas sobre el tema. Venezuela, es bien sabido, dispone de un atractivo natural envidiable, las mejores playas del mundo, paisajes variados, flora y fauna generosa entre otras dotaciones entregadas por Dios, constituyen la mayor oferta turística, sin negar que existen ciertos destinos donde son las manifestaciones artísticas-culturales, religiosas, gastronómicas y el patrimonio histórico lo que se convierte en atractivo para el visitante local y extranjero. En cuanto al visitante extranjero, hasta Junio 2012, última fecha en que el ministerio de Turismo tiene disponible alguna información estadística, podría esperarse en un escenario optimista, el arribo de unos 850.000 turistas durante el año, lo cual representaría un incremento importante en el flujo de visitantes foráneos. Para poner esa cifra en contexto, considérese que Cuba, un país sometido a bloqueo económico y muy vilipendiado en los medios de comunicación Internacionales, recibió en 2.013, poco más de 2.8 millones de turistas y por ese concepto ingresaron a las isla, aprox 2.5 millardos de dólares, convirtiéndose en la segunda actividad generadora de divisas para ese país. En Venezuela, podrían haber ingresado entre 0.9 y 1.1 millardos USD por ese mismo concepto. Otro aspecto a considerar tiene que ver con que según las cifras de MINTUR, en 2.012 al menos el 20% de los visitantes lo hicieron por motivos de negocios, lo cual es perfectamente verificable al visitar los hoteles 5 estrellas de la capital y comprobar que en su mayoría, los huéspedes son trabajadores y ejecutivos de las multinacionales que operan en el país, que vienen a ofrecer bienes y servicios, dictar cursos, entre otras razones similares. Finalmente, hay que considerar que buena parte de los visitantes a nuestro país, quienes declaran venir de visita, provienen de Colombia, lo cual me atrevo a asegurar, está vinculado con la masiva salida de productos subsidiados por contrabando hacia el vecino país, por lo cual ese turismo no sólo no trae, sino que además, se lleva.
En cuanto al turismo interno, es innegable que ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos años, hecho indudablemente vinculado a la recuperación del poder adquisitivo del Venezolano, lo que hace que en temporadas vacacionales, puentes y feriados, sea prácticamente imposible encontrar disponibilidad de servicios turísticos en casi ningún destino de la geografía nacional, especialmente en los destinos playeros.
Ahora, la calidad de la experiencia turística vivida en el que probablemente sea el país más bello del mundo, es otra historia. Comencemos por hablar de infraestructura: Aeropuertos nacionales e internacionales, terminales de transporte terrestre y carreteras y autopistas, son una verdadera tragedia, considerando los volúmenes de turistas locales que los utilizan y los que se aspira a atraer hacia el país ¿Quién puede disfrutar de un viaje placentero saliendo desde el terminal de La Bandera? En este punto debe mencionarse adicionalmente los servicios de disposición de desechos sólidos: una verdadera vergüenza en todo el país, pero especialmente marcado en zonas playeras y turísticas en general, basta con ir hacia Tucacas y ver que en la vía, a menos de 100 metros del mar, hay botaderos de basura a cielo abierto, rodeados en épocas más recientes, por la proliferación de ranchos que ha afectado al país entero en los últimos años.
Sigamos con los servicios de transporte: las aerolíneas Venezolanas son, sin duda un verdadero desastre, siendo la impuntualidad y el mal servicio un sello, una “marca país” como le llamarían los mercadologos. La escasez de frecuencias y de destinos es denominador común. Viajar entre Puerto Ordaz y Mérida (dos polos de turismo receptivo por consolidar) es imposible sin pasar por Caracas ó Maracaibo, lo cual representa perder un día de vacaciones. Tómese en cuenta que, por ejemplo, un trabajador Norteamericano toma no más de una semana al año para sus vacaciones. No time to waste.
Sigamos con la oferta de servicios al turista: los hoteles consolidados, aparte de insuficientes y costosos, tienen fallas en el mantenimiento y se ven afectados por otras condiciones del país: apagones y falta de agua entre ellos. Por otra parte, las posadas y servicios de alojamiento alternativos cuestan en temporada alta, tanto como un buen hotel de Bogotá ó Buenos Aires. En cuanto al trato al turista local ni se diga: comerse un pescado frito en la playa (justo donde los pescan) en un ranchito sin instalaciones sanitarias, con escaso esmero y cuidado en su preparación es una apuesta riesgosa y extremadamente costosa. Súmele a ellos los vivos que han privatizado las playas y que te alquilan un toldo y una silla por medio salario mínimo, de las cervezas y otros insumos mejor no hablemos. El caso de los lancheros en Morrocoy es como para echarse a llorar.
Finalmente, la inseguridad, esa que en México y Colombia obedece a estructuras criminales más o menos bien organizadas, en nuestro país es ciertamente más democrática: en cualquier zona, a cualquier hora, cualquiera puede atracarte, sólo se necesita una moto y una pistola -ambas muy abundantes en nuestro país- y es suficiente para que te dejen sin ganas de volver. El caso de Mónica Spears, más allá de la tragedia que toda muerte representa, es un caso de enorme simbolismo en esta materia: una Venezolana emigrada, vino con su esposo extranjero, a visitar su país, sabiendo que tiene los paisajes más bellos del planeta, (sobre eso publicó bastantes fotos en las redes sociales), y encontró la muerte en una carretera Venezolana donde varios cientos ya han perdido la vida y/o sus bienes en similares circunstancias en los miles de atracos que se dan en el sector. Si creen que exagero, pregúntele a los conductores de transporte colectivo que hacen uso de esa ruta.
Agréguesele a ello, la situación cambiaria, en la que ser poseedor de un dólar –algo muy normal para cualquier turista no Venezolano- te convierte en objetivo militar, poseedor de una riqueza inimaginable. Las posibilidades de comprar directamente en dólares, ó cambiar legalmente a bolívares a una tasa de cambio atractiva, en nuestro país simplemente no existen, por lo que el turista es abordado desde el propio aeropuerto por cientos de candidatos –en muchos casos autoridades- dispuestos a “ayudar” con el cambio de moneda.
En conclusión, hacer turismo en Venezuela es costoso, incómodo y riesgoso, aun así, vale la pena seguir intentando y avanzar en la formulación de políticas y en muchas gestión gubernamental para desarrollar el potencial del país para el aprovechamiento de los beneficios de la actividad turística y sus impactos positivos en su economía, a través de la generación de divisas, el desarrollo desconcentrado del territorio, y la redistribución del ingreso. Para ello, sobran las oportunidades, siendo el principal enemigo la depauperación y la informalización de todo el país, donde las invasiones –tanto de propiedad privada, como de áreas verdes públicas- que hoy son refugio de malandros y delincuentes como los que asesinaron a la Miss Venezuela, se han desatado sin interés aparente e incluso protección de las autoridades. Así mismo, la informalización y anarquizacion de la actividades de servicios turísticos (playas llenas de buhoneros, autobuseros que cobran lo que mejor les parece, taxistas sin tarifario ni taxímetro entre otras perlas) debe ser atendida como un problema que atenta contra el desarrollo de una actividad prioritaria para el país, por lo que debe castigarse severamente las prácticas de usura y desbordada ambición que hacen que el turista sea percibido como una piñata, al que hay que sacarle lo máximo posible en el menor lapso, en lugar de fortalecer la consolidación en el mediano y largo plazo de un destino turístico específico.
Por otra parte, hay que desarrollar un plan para la explotación racional de nichos del mercado turístico: ecoturismo, agroturismo, turismo religioso, deportivo, turismo de convenciones, turismo médico (como en Cuba) entre otros. Es un campo fértil para la inversión privada productiva, pero se necesita orden en el país como condición necesaria.
Veamos el caso de Orlando, en Florida, Estados Unidos. Es una ciudad de poco menos de 2 millones de habitantes (incluyendo localidades cercanas) que en el año 2011 recibió 55 millones de turistas, 3.8 millones de ellos, extranjeros. Es la región del mundo donde más autos se alquilan entre otras características que destacan ¿alguno de Uds. sabe cuánto cuesta alquilar un carro en nuestro país? Visitar Orlando es, sin duda, comprender el concepto de Industria Turística. La integración de una cadena de servicios  destinados a que el turista visite, gaste, y regrese una y otra vez (diversión, compras, transporte, ornato de la ciudad, accesibilidad para discapacitados y ancianos, alojamiento, seguridad, orden, limpieza, personal bilingüe y capacitado) Y en realidad no tiene un solo atractivo natural llamativo que valga la pena. Se ha enfocado en desarrollarse como un destino para el turismo familiar y las compras, y en épocas recientes ha hecho énfasis en el turismo de convenciones (el Convention Center de Orlando es en sí mismo un paseo).
En lo personal, aunque lo disfruto mucho, no es el concepto de Orlando el que yo considero un ideal para el desarrollo de la industria turística en el país. Ese modelo masivo, industrializado en el sentido Fordista, estandarizado, homogéneo y operado en forma concentrada por grandes corporaciones, dista de ser el ideal del desarrollo que Venezuela necesita. Lo ideal es un modelo desconcentrado, ecoamigable, de aprovechamiento de talento humano y encadenamientos productivos locales, fundamentalmente operado por PYMES, con respeto por las tradiciones culturales, artísticas y gastronómicas de la localidad. Ejemplos de buenas prácticas no abundan en nuestro país, pero las posibilidades de replicar experiencias como el circuito de la excelencia, son infinitas. Lo merecemos y lo necesitamos.

@jhernandezucv




lunes, 14 de octubre de 2013

En defensa de los viajeros





Viajar al exterior es un placer. No es un pecado, no es un delito. No se trata de preferir otro país antes que el propio. Se trata de conocer, de experimentar, de procurar expandir nuestra visión de lo conocido, de saber.
Desde la época del tabarato, cuando alguna gente iba a comprar a Miami y regresaba el mismo día, los venezolanos han procurado siempre uno que otro viajecito al exterior como parte de su plan de vida. Algunos lo hacen por el puro placer de meter en cada conversación a su regreso, alguna anécdota del tipo, “… hablando de tequeños, cuando estuve en (coloque aquí el lugar) no me comí ni uno”. Otros son genuinos “backpackers” que genuinamente disfrutan del turismo como actividad recreativa preferida, y cuando viajan, se montan en el metro y autobuses de otros países, consumen comida típica, se toman sus respectivas foticos, traen souvenirs etc. Otro tipo de turista es el que se interna en un complejo todo incluido en Punta Cana, Cancún u otro destino y no conoce los alrededores sino que se refugia en esos enclaves rodeado de piscinas, restaurantes y tiendas que hacen indiferente su ubicación geográfica: son idénticos los de Margarita, Aruba, Curazao, de hecho, casi siempre son las operados por las mismas cadenas multinacionales.
Más recientemente, el turismo cambiario, ese que el gobierno impulsa por la congelación / subsidio de la tasa de cambio en un contexto de alta inflación interna, ha llevado a miles de venezolanos a paisajes tan exóticos como Panamá y Perú con la intención de raspar el cupo y traer de vuelta los dólares haciendo una ganancia cambiaria. Ese turista conoce menos, por no decir nada pues su objetivo es que le sobren la mayor cantidad de dólares.
Está el turista adinerado, ese que no depende de CADIVI para cubrir los gastos de viaje, bien sea por placer o negocios. Tiene toda la vida viajando y sencillamente “le vale” lo que pase con el cupo CADIVI.
Y  hay otro grupo de viajeros, los que al parecer son minoría. Los que no merecen un titular de prensa en defensa de su derecho a viajar, los que no son objeto de ninguna política pública. Los que son al parecer, los responsables de la escasez de dólares ó de un proceso de transculturización, del complot armado para que nuestros niños, jóvenes y jóvenas, tengan una visión del mundo más allá de lo que perciben en su entorno inmediato y a través de la TV e Internet. Estos viajeros, los que se privan de muchos gastos durante largo tiempo para reunir lo suficiente para poder hacer el viajecito, hoy están guindando y al parecer no hay nadie que se preocupe por ellos.
Y es que a nadie le importa, y hasta feo es, defender a una gente que no va a morir por no hacer el viaje habiendo tanta hambre y tanta necesidad en el planeta. No es fácil defender el consumo suntuario de familias que bien podrían irse de vacaciones a Santa María de Ipire en lugar de ir a Buenos Aires, a Nueva York ó Madrid.  Es como defender antojos, caprichitos lujosos.

En la constitución sin embargo, no se establecen limitaciones a esos derechos en razón de sus cualidades, no existe algo como, “tienes derecho a movilizarte sólo si es para conocer museos, o tratamientos médicos”. Viajar es un derecho hasta que se diga explícitamente lo contrario, quien pueda hacerlo, que emprenda los viajes que quiera a donde quiera.
El estado debe garantizar divisas subsidiadas a los viajeros? Definitivamente no. Puede ignorarlos a la hora de formular las políticas económicas? Tampoco. No se trata de facilitarle la vida a los viajeros, pero tampoco de hacerle la vida cuadros.
En la coyuntura actual, el gobierno tiene que saber que hay una gran cantidad de familias, que tienen ya planificado sus viajes para, digamos, los próximos tres meses. Ya tienen los boletos, reservaciones, itinerarios, todo. Y todo ha sido calculado a razón de 6,30 bs por dólar de CADIVI. Una devaluación del tc oficial de CADIVI, ó la exclusión de los viajeros del sistema CADIVI para acudir a un mercado alternativo, que se traduce en devaluación, duplica el costo del viaje planificado. En pocas palabras, le arruina los planes a más de uno. ¿Puede un estado hacerlo en nombre de una crisis cuya existencia  se ha negado reiteradamente? Yo pienso que no, que el estado tiene la obligación de otorgar plazos de espera para la entrada en vigencia de una medida como esta.
Téngase en cuenta que el cupo CADIVI sólo puede tramitarse 30 días antes del viaje. Que no es posible en la actualidad (como antes) comprar poco a poco las cantidades de dólares necesarios para el viaje que se planifique. Que no se pueden pagar por adelantado paquetes turísticos en moneda extranjera porque el cupo se activa justo el día en que se viaja. En resumidas cuentas, los viajeros dependen exclusivamente de CADIVI, de su eficiencia, y de la credibilidad del gobierno en cuanto a la política cambiaria. El que se embarcó en invertir en un viaje, lo hizo confiando en que no cambiaran violentamente las condiciones del entorno como al parecer sucederá.
Es loable que el gobierno dirija su discurso a los sectores de menores recursos, pero debe recordarse que el gobierno es para todos, que no sólo de pan vive el hombre y que los verdaderamente ricos, no se verían afectados con una medida como la propuesta ó en cualquier caso, tienen más recursos para defenderse.
Buen viaje