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jueves, 21 de abril de 2016

La paralización de la producción de cervezas ó el colapso del rentismo





Empresas POLAR ha hecho del conocimiento de la población venezolana, la situación de inminente paralización en la producción de cervezas debido a la imposibilidad de reponer sus inventarios de materia prima importada, dada la actual situación de virtual cierre de importaciones por la escasez de divisas que enfrenta el país en estos momentos.

Es innegable que el gobierno nacional, desde la administración Chávez hasta la fecha sufre de POLARFOBIA, lo cual se evidencia no sólo en el altisonante y escatológico discurso de altas autoridades del gobierno sino también en medidas de política económica que persiguen debilitar la posición de POLAR como empresa referente del sector privado nacional. Prueba de ello es que aun hoy, el precio de la harina de maíz precocida y otros bienes de consumo masivo producidos por esa empresa, mantienen un precio regulado absurdamente bajo, con lo cual se aniquila la rentabilidad de los productores, se destruye la cadena de valor de los rubros en cuestión y se fomenta la escasez, el bachaqueo y la inflación a la vez que se impulsan los jugosos negocios de importación desde China, de productos genéricos para abastecer los anaqueles de las redes estatales de distribución. Recientemente veía que ahora importamos jabón de panela desde China a través de CORPOVEX, en lugar de otorgar las divisas a empresas que, como POLAR, producían localmente el popular jabón azul.

Tampoco está en discusión en este momento que nos quedamos sin divisas debido a la terrible gestión económica del Chavismo – Madurismo que logró dilapidar millones de dólares de bonanza petrolera, sin ahorrar nada para épocas de precios petroleros bajos, incrementando la deuda externa y diezmando las posibilidades de producción nacional, en un esquema insostenible de redistribución de riqueza de muy corto alcance, como la actual situación económica puede corroborar. Se despilfarraron y se robaron los dólares y ahora no hay para importar medicinas y alimentos, mucho menos, materia prima para cerveza.

La paralización de las líneas de producción de POLAR es una tragedia para el país sin duda alguna. No me refiero a la producción de cerveza que evidentemente no es prioritario para la alimentación del venezolano. Me refiero a la producción de atún enlatado en Mariguitar, la producción de untables en Valencia y las menguadas líneas de otros alimentos que si son de vital importancia en nuestras mesas.

La paralización de POLAR es una tragedia para el país, tanto como lo es la paralización de otras tantas empresas que han debido cerrar, interrumpir o minimizar operaciones por falta de materia prima, maquinarias y repuestos, incluyendo a las desastrosas empresas estatales que, tal como se revela en las memorias de los diferentes ministerios, están tan afectadas como las privadas debido a la escasez de divisas y otros factores (fallas del suministro eléctrico, control de precios, ausentismo laboral entre otros)

Pero no seamos ingenuos. El esquema empresarial de POLAR y de la mayor parte de nuestro sector productivo está montado, en algunos rubros más, en otros menos, sobre la posibilidad de disponer de divisas para la importación de materias primas, empaques, repuestos, tecnología y no en pocas veces, para el pago de derechos comerciales, publicidad entre otros conceptos. Por lo tanto, en ausencia de divisas, el modelo colapsa y lo sufren los consumidores, tal como se ha evidenciado en las recurrentes crisis de divisas que ha afrontado el país a lo largo de los años. Se trata de una expresión más del rentismo: el acceso a divisas aportadas por el petróleo para la realización de actividades económicas generadoras de bolívares en un mercado cautivo y la acumulación de las ganancias en el exterior, a buen resguardo de las oscilaciones de la maltratada moneda nacional.

Sin embargo, la crisis de divisas esta vez es diferente. Los cambios en el ingreso de divisas parece prolongarse en el tiempo, en la medida que el mercado petrolero internacional enfrenta una dinámica donde Venezuela ejerce una influencia casi nula, a pesar de las enormes reservas de petróleo que mantiene en el subsuelo. La época en que el ingreso petrolero permitía importaciones masivas de bienes de consumo final y materias primas relativamente baratas pasó a la historia. Incluso con el poco probable repunte de los precios del petróleo en el corto plazo, las magnitudes de ingreso no permitirán restaurar las condiciones que se vivieron en el lapso 2004-2012 en materia de disponibilidad de divisas. Toca a las empresas innovar en productos de un menor componente importado, y desarrollar productos competitivos internacionalmente. La política económica en general y la cambiaria en particular deben promover en el corto plazo, la competitividad de la producción local.

Corresponde entonces el debate desapasionado sobre el uso que debe darse en el futuro a los menguados ingresos por exportación petrolera. ¿Qué deben hacer los siguientes gobiernos para incentivar las actividades generadoras de divisas? ¿La renta petrolera se reparte, se ahorra, se invierte? ¿Cómo y en qué? ¿En un hiperestado productor repleto de empresas quebradas ó en un librecambismo que beneficia a quienes más tienen? Este es el debate más importante en los años por venir sin embargo, parece que estamos detenidos en la simple asignación de culpas y la división entre buenos y malos.

Sin duda que en un país sin medicinas ni alimentos, la cerveza no debe ser una prioridad. Aunque el humor criollo en las redes sociales atribuye a la escasez de cervezas, el atributo de ser el detonante del cambio político en el país, ya tenemos la experiencia de que cuando la cerveza se retiró voluntariamente del mercado durante el paro petrolero, rápidamente se posicionaron los productos sustitutos, porque el mercado es así y no admite vacíos.

@jhernandezucv
discusionpoliticavzla.blogspot.com


jueves, 17 de marzo de 2016

Llamado a emprendedores. El mercado no admite vacíos





El mercado no admite vacíos. Curiosamente en la actual crisis económica, muchos empresarios, gremialistas y voceros (oficiales y agazapados) del sector empresarial que son en teoría defensores del libre mercado, han optado por desconocer las fuerzas del mercado, sustrayéndose de la innovación, emprendimiento y toma de riesgos que implica por naturaleza la función empresarial.
Trataré de explicarme mejor: con la finalidad de minimizar las pérdidas a corto plazo y con la esperanza subyacente de regresar a la época no tan lejana en la que los dólares fluían sin tantas restricciones, muchas empresas que operan en el país están optando por la minimización de sus operaciones, retirando del mercado buena parte de su oferta comercial de otras épocas, debido a la falta de divisas que caracteriza desde hace algún tiempo a la economía venezolana.

Esto es evidente para cualquiera que visite un supermercado en el país (excepto el Alcalde Petro de Bogotá, que al parecer consigue de todo) Si hace unos años, elegir un champú era una tarea que demandaba la compleja experticia de las amas de casa y un exhaustivo conocimiento de las especificidades capilares del consumidor (cabello graso, seco, teñido, liso, rizado, con caspa, sin caspa, que brille, que no brille etc) hoy en día, se compra lo que haya, y se agradece si se consigue.

Es decir, toda la inversión en mercadeo realizada por las empresas para posicionarse en las preferencias del consumidor y para convencerlo de la insoslayable necesidad de seleccionar determinadas marcas y atributos diferenciados de productos, se ha ido por el inodoro. Adicionalmente, los hábitos de consumo han sido severamente trastornados y paulatinamente, la gente forzosamente olvida la necesidad de productos diferenciados con atributos de conveniencia, modernidad y practicidad –como el caso de los pañales desechables y otros productos de higiene personal y del hogar- y lo sustituye por el consumo básico basado en disponibilidad (del producto y presupuestaria)

En el caso de los alimentos es dramático el cambio. Miles de familias han reducido / eliminado la tradicional arepa hecha de harina de maíz industrializada y la han sustituido por mezclas con verduras, arroz, maíz pilado (el regreso del molino a los hogares) entre otras muchas técnicas impulsadas por la crisis para estirar el presupuesto y sobrevivir. En el caso de los alimentos no básicos como cereales, bebidas saborizadas, refrescos, golosinas entre otros, las empresas han optado por sacrificar el negocio de largo plazo, permitiendo que las nuevas generaciones de consumidores (niños fundamentalmente) desconozcan los supuestos atributos diferenciadores que tanta propaganda quiso posicionar en sus mentes a lo largo de tantos años.

Este proceso no es necesariamente negativo para la sociedad, no sólo por la búsqueda de nuevos hábitos de consumo, algunos con grandes beneficios para la salud y para el presupuesto familiar, sino porque se constituye en una gran oportunidad para la incursión de nuevos actores en el proceso de producción de bienes y servicios –generalmente en pequeña escala- para la satisfacción de las necesidades de la sociedad.

Nótese el énfasis intencional en la palabra necesidades. Aunque existen situaciones muy difíciles para producir en el país, y aun cuando el poder de compra del salario se ha reducido dramáticamente, las necesidades de consumo de la sociedad siguen allí presentes como siempre y quien pueda comprenderlas y responder adecuadamente ante esas necesidades en el contexto actual, puede capitalizar – y ya está capitalizando- beneficios económicos. Así funcionan las fuerzas del mercado. 

Es por ello que se observa como pequeños productores agrícolas y pecuarios informales en las afueras de las principales ciudades (ferias de hortalizas itinerantes, pequeños mataderos de reses, cochinos y caprinos) no restringidos por las limitaciones de las regulaciones en materia de precios aprovechan para colocar su producción directamente a los consumidores y no a través de los canales tradicionales (mayoristas del mercado de Coche por ejemplo) que controlan la distribución y depredan sus márgenes de ganancia. También es posible ver productos para higiene personal y cuidado de hogar con precios superiores al producto habitual de las multinacionales, fabricados por pequeños productores y de calidad bastante aceptable. La migración de las compras desde las grandes superficies (supermercados e hipermercados) hacia los establecimientos cercanos, es otro cambio en el comportamiento del consumidor, asociado a la escasez y la carestía.

En fin, zapateros, costureras, servicios de reparación variados y pequeños productores, expulsados del mercado por la poca competitividad relativa de su producción (en el contexto del dólar barato y abundante de años recientes) hoy capitalizan las oportunidades que dejan las empresas excesivamente conservadoras. El llamado es a los emprendedores y a los empresarios con visión de largo plazo para que reevalúen sus estrategias. El mercado sigue allí, sólo que no es el mismo mercado que hubo en años recientes. Hay nuevas condiciones y nuevos desafíos y estos se prolongarán en el tiempo. Quien lo entienda, y actúe en consecuencia, cosechará beneficios en el corto y mediano plazo.

@jhernandezucv




sábado, 13 de febrero de 2016

El sector empresarial y su responsabilidad ante la crisis




Quejarse del gobierno es ya un deporte nacional. Y no nos faltan razones. Mi limitada comprensión de las estrategias políticas, me impide inferir siquiera, cuáles serían los potenciales beneficios que el gobierno del presidente Maduro y su equipo pretenden cosechar al permitir la acelerada depauperación de la sociedad venezolana y el miserable estado de la economía del país con las principales reservas petroleras del planeta.

Pero la verdad es que en este desastre todos hemos tenido parte. Los consumidores, los gremios, los empleados públicos, las universidades y el sector empresarial privado han recibido -en mayor o menor grado- los beneficios de una economía basada casi únicamente y exclusivamente en la explotación y exportación sin valor agregado nacional, de las materias primas con las que el creador generosamente dotó a esta tierra de gracia. Hablemos sin tapujos de las responsabilidades históricas del sector productivo privado en el lamentable estado de la economía nacional.

El sector empresarial “nacional” ha sido desde siempre, subsidiario del capital global.  Respecto a eso, podría decirse que Venezuela ha sido desde los inicios de su historia pos colombina, el país de América más tempranamente globalizado, el más integrado a los circuitos económicos internacionales, primero  por la venta de Cacao y Café a Europa, y posteriormente con el auge de la economía petrolera.

El incipiente desarrollo industrial en el país. nace no como el resultado de la fuerza de emprendedores que, en vista de la oportunidad y la capacidad hayan invertido y arriesgado sus patrimonios personales -como románticamente se idealiza al businessman- sino como consecuencia inevitable de las recurrentes crisis de divisas que han azotado al país desde la época de la colonia y que le han impuesto temporalmente restricciones al negocio importador-comercializador que caracteriza a nuestra burguesía desde los tiempos recreados por Herrera Luque en su obra ‘“Los Amos del Valle”. Por supuesto que debe haber ejemplos de emprendorismo puro, pero la realidad es que, la gran producción nacional privada ha estado estrechamente ligada a la posibilidad de echarle mano -un buen contacto mediante- a la renta petrolera. Es bien conocido como el General Marco Pérez Jimenez favoreció la creación de una burguesía semi industrial vinculada con el negocio de las obras de infraestructura que el general desarrolló como emblema de su gestión de gobierno. Obras que aún hoy todos disfrutamos.

Al abrigo de los contratos con el estado fueron desarrolladas las grandes empresas cementeras y el negocio papelero -en una especie de integración horizontal diversificada- el sector cervecero y los grandes consorcios productores de alimentos que, con la garantía de un mercado interno cautivo, la disponibilidad de dólares para la industrialización y para su posterior acumulación en el exterior y toda suerte de estímulos fiscales y cambiarios, florecieron en lo que se creía la Venezuela Posible, de la mano del próspero maridaje con los bancos cuya propiedad por supuesto, era de los mismos grupos empresariales.. El estado, borracho como estaba de ingresos petroleros, era el parachoques, el amortiguador, de cualquier aventura empresarial fallida. Los costos de los fracasos por supuesto, también se endosaron al estado venezolano quien financiaba mediante dólares baratos, condonación de deudas y rebajas fiscales, la acumulación de riqueza de una nada competitiva -internacionalmente- burguesia nacional. De allí la lapidaria frase cuyo origen desconozco, que afirma que en todo el mundo, la burguesía crea al estado, pero que en Venezuela el estado creó a la burguesía.

Y es que empresarios como Beto Finol y todos los negocios con el sector lácteo quedaron como símbolos de una clase empresarial incapaz de aportar al desarrollo del país. Venezuela desde siempre ha sido vampirizada por unos y otros, los propios y los ajenos, los foráneos y los criollos. El sector privado ha sido desde siempre un vagón sin tracción, convenientemente arrastrado por la locomotora petrolera.

Y no es un problema de ideologías. Los adelantos tecnológicos de hoy nos permiten consultar referencias históricas sumamente útiles que nos permitan comprender la naturaleza de nuestra inviabilidad como sociedad.

La primera referencia que traigo, disponible en esa invaluable fuente que es el Centro Gumilla el profesor Eduardo J Ortiz, individuo de número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, que no puede ser despachado simplonamente como “chavista”afirma esta perla:

…”Las ayudas que los gobiernos anteriores daban a las compañías productoras de leche eran realmente subsidios, es decir, reducciones de costos de producción que trajeran como consecuencia una baja en los precios? o eran más bien bonificaciones adicionales innecesarias que las empresas utilizaban no para producir sino para especular y hacer sus propios negocios muy ajenos a la leche?

Lamentablemente, el referido Humberto “Beto” Finol,a la sazón diputado del hoy renacido (nunca desaparecido sino más bien transmutado en diferente color)  partido AD, no es un caso aislado. Los rescates de bancos en los 90’s, la adquisición por parte del estado de empresas quebradas (de manos de empresarios multimillonarios) los subsidios por parte de las empresas de Guayana al sector metalmecánico nacional, el subsidio a la deuda externa privada entre otros episodios no han sido otra cosa que una transferencia neta de recursos desde el estado hacia el sector privado nacional, que acumula en el exterior fabulosas cantidades de riqueza en divisas, a buen resguardo de las oscilaciones de la siempre débil economía criolla.

Otra referencia igualmente disponible en internet, es la que nos muestra el VIII Plan de la Nación, conocido como “El Gran Viraje” y que impulsó el defenestrado presidente Carlos Andrés Pérez en su segundo mandato, iniciado en 1.989 e interrumpido tempranamente por el contexto político y social de la época. En el documento, de clara orientación hacia la economía clásica de mercado, y preparado por reputados profesionales de indudable calificación académica se lee, entre otras cosas el siguiente diagnóstico sobre el sector no petrolero:
  • Economía No Petrolera orientada al mercado interno
  • Producción poco competitiva e insumidora de divisas
  • Controles administrativos y limitaciones al mercado

“Venezuela no está hoy al nivel de competitividad exigido por la realidad económica mundial...Una estructura socio económica rígida ha impedido una mayor incorporación de la mayoría de la población como factor de producción y como elemento básico de mercado para la producción interna. El nivel de exportaciones no tradicionales es muy bajo. Además esas exportaciones se concentran en productos primarios cuyos precios son muy fluctuantes en el mercado internacional...Los promedios de productividad industrial son muy bajos en comparación con los países líderes del comercio internacional…”

Es decir, incluso con gobiernos claramente favorables a la economía de mercado, sin el tipo de políticas que hemos visto durante los años del chavismo, el sector privado nacional ha sido incapaz de crear riqueza propia, desarrollar productos y mercados externos para la colocación de la producción. Su papel se ha limitado en muchos casos, al uso de dólares petroleros para la importación de bienes de capital, materias primas, repuestos y hasta empaques, su transformación, ensamblaje o empaquetado sin mucho valor agregado nacional o la incorporación de tecnología para luego exportar las ganancias generadas en un mercado interno cautivo. Igual aplica a las pocas operaciones privadas destinadas a la exportación.

Esa realidad no cambió durante el gobierno del presidente Chávez, y de hecho, se agravó notablemente. La incursión del estado como productor directo de bienes y servicios ha descalabrado financieramente a las empresas absorbidas por diferentes medios, retirando parte de la oferta nacional, incrementando nuestra dependencia de las importaciones y drenando buena parte de recursos en divisas en el pago de las adquisiciones, expropiaciones, litigios e indemnizaciones varias. El presidente Chávez procuró sustituir a una clase empresarial pegada a la renta petrolera, sustituyendola por incondicionales políticos -nacionales y extranjeros- con un peor desempeño empresarial pero sin beligerancia política que contraríen la hegemonía del proyecto político dominante. Muchos de esos empresarios “emergentes”por cierto, cuya producción nadie conoce, han recibido millones de dólares preferenciales y al igual que la clase empresarial tradicional, hoy se encuentran representados por altas autoridades del ejecutivo nacional, devanándose los sesos para seguir pegados a la teta petrolera.

Asi es que, incluso en un contexto tan adverso como el que vivimos en la actualidad por las desacertadas políticas de los gobiernos de Chávez y Maduro no nos llamemos a engaños, especialmente los más jóvenes: mal puede añorarse una época pasada en cuanto a un idealizado desempeño empresarial, ya que este nunca ha existido, en los términos Schumpeterianos de innovación, riesgo, emprendimiento.

El colapso del ingreso petrolero -una nueva demostración de la imposibilidad de descansar nuestra sociedad sólo en el petróleo- es una oportunidad para desacoplar la economía privada de la locomotora petrolera. Aunque en este momento las condiciones macroeconómicas del país no permiten ni soñarlo, los nuevos tiempos deben traer un sector empresarial renovado, competitivo, autosustentable, innovador con vocación para integrarse en la cadena de valor global, con el foco en el desarrollo de ventajas competitivas en sectores con potencial, adaptado y en sintonía con las nuevas tendencias de la economía global, más allá de la desgastada receta de la “sustitución de importaciones”. Es eso, o volver a seducir a la clase política para acceder a la menguada piñata petrolera. No hay más posibilidades.

@jhernandezucv



miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿Cuanto es el salario mínimo en Venezuela en dólares?

El objetivo de tener una legislación que establezca un salario mínimo, es garantizar que todos los trabajadores reciban al menos, una remuneración de “nivel de subsistencia” -en términos de economía política clásica- que le permita cubrir una canasta mínima de consumo. En Venezuela, desde hace mucho tiempo, el salario mínimo es uno de los pivotes más importantes de la política social del estado Venezolano. De manera casi religiosa salvo contadas excepciones, en mayo de cada año, se actualiza el valor del salario mínimo con la intención de mantener en alguna medida, el poder de compra del salario. Esta situación es asumida por los trabajadores como un derecho y los demás agentes económicos lo descuentan en sus decisiones de precios, inversión y costos.

Con las reformas enmarcadas en el programa “Agenda Venezuela” a mediado de los 90’s se estableció en la Ley del Trabajo, el mecanismo tripartito entre empresarios, gobierno y sindicatos para la discusión y eventual establecimiento de los valores del salario mínimo de ley. Durante el gobierno del presidente Chávez, se abandonó el esquema de la “trimaldita” y el presidente de la República fijaba unilateralmente el monto del salario mínimo. Algunos recordarán cuando el presidente Chávez sorprendió al general Usón, para la fecha ministro de finanzas, con la magnitud del ajuste del salario mínimo. Ni su ministro de finanzas conocía la magnitud del aumento.

Durante la gestión del presidente Maduro y en el marco de la continuación de la desacertada política económica de su predecesor, el salario mínimo continúa siendo el mecanismo principal en la política social del gobierno venezolano. En medio del feroz proceso inflacionario que se vive en el país, se han promulgado ya varios ajustes en el valor nominal del salario mínimo, que se vuelven sal y agua por efectos de la inflación. El divorcio entre la productividad y el salario nominal se hace evidente ante cada decisión al respecto.

¿Y en dólares?

Como parte del desbarajuste económico que se vive en el país donde no existe un tipo de cambio de referencia, es común que por una parte, las autoridades utilicen la tasa más baja para asegurar con fines proselitistas que “los venezolanos tienen el salario mínimo más alto de Latinoamérica” o que por otra parte, a cada hito que alcanza el dólar paralelo, las redes sociales se llenen de afirmaciones de venezolanos deprimidos y políticos opositores que aseguran que el salario mínimo en el país es inferior al de Burkina Faso.

Ambos extremos, como en casi todos los aspectos, están una vez más, equivocados. La cesta de consumo típica del venezolano se compone de rubros con diferentes niveles de componente importado y aun cuando el valor del dólar se haya establecido como referente para todas las transacciones, las variaciones en el tipo de cambio no se reflejan 1 a 1 en los precios internos, aunque el Prof. Steve Hanke ha postulado semejante relación entre las variaciones del tipo de cambio y los registros de inflación. Demasiado lineal.

La gente de Ecoanalítica, firma venezolana de reconocida seriedad ha estimado que a agosto del presente año, la tasa de cambio promedio que enfrenta el consumidor Venezolano se ubica en Bs. 178 por dólar, lo que dejaría el salario mínimo del venezolano en 41,73$ mensual. Razonable.

Diferencias en las cestas de consumo

Pero no todos los venezolanos ganan salario mínimo y por supuesto, no tienen las mismas preferencias de consumo. Mientras más elevado es el estrato social, tanto mayor debe corresponderse la tasa de cambio promedio de ese consumidor, en la medida que incorpora entre sus preferencias, rubros que se encuentran fuera de las políticas de regulación oficial o en cualquier caso, fuera de las tasas de cambio oficiales.

Una pequeña muestra

Para validar cual es la tasa de cambio que enfrenta el consumidor venezolano en una cesta de consumo, se tomaron unos pocos rubros homogéneos, con la finalidad de comparar su precio interno con los precios de otros países latinoamericanos cuyo nivel de ingreso se asemeja a de Venezuela: Colombia, Argentina, México y Chile.

Se seleccionó un conjunto de 14 rubros, básicos, perfectamente comparables entre si y se hallaron sus precios de venta en un automercado de la ciudad de Guatire en Venezuela, así como precios de productos equivalentes o sustitutos muy cercanos en supermercados representativos de los países de la muestra.

Para los precios en Colombia se consultó la página web de la cadena ÉXITO mientras que para Chile, México y Argentina se obtuvieron los precios de la página de la cadena WALMART en cada uno de esos países.

En la medida de lo posible, se obtuvo la misma presentación de los productos. Cuando no fue posible obtenerla, se unificó la unidad de medida en el cálculo del precio. Existen consideraciones de precio, calidad y preferencia del consumidor que deben ser consideradas al hacer análisis más rigurosos de las cestas comparadas. Otro elemento a considerar es el de las diferentes tasas de impuesto al valor agregado que se aplican sobre los precios exhibidos en internet.

Por otra parte, se tomaron los tipos de cambio vigentes para los países referidos a través de la página web http://es.exchange-rates.org/converter/COP/USD/1 obteniendo que:

·         Peso Argentino (ARS): 9,3580/USD
·         Peso Colombiano (COP): 3.029,98/USD
·         Peso Mexicano (MXN): 16,5828/USD
·         Peso Chileno: (CLP): 680,34/USD

Metodología:

Para cada rubro, se utilizó el precio de venta disponible en la página web del establecimiento seleccionado y se calculó su precio equivalente en dólares estadounidenses usando las tasas de cambio señaladas. Con los precios obtenidos en cada país expresados en USD se formó un promedio simple. Ese promedio se utilizó como denominador para convertir los precios encontrados en Venezuela, en el tipo de cambio que los iguala con el precio promedio de los países de la muestra, expresados en dólares estadounidenses.


Resultados:


Lo primero que llama la atención es el encarecimiento relativo de los precios en Argentina respecto a los precios en Colombia, cuando se denominan en dólares estadounidenses. Esto obedece claramente a las presiones devaluacionistas que ha sufrido el peso colombiano en meses recientes debido a la caída del precio del petróleo y por otra parte, a la tendencia a la apreciación que sufre la cotización oficial del peso argentino. Si se utilizara la cotización del llamado dólar blue que para el 14/09/15 se ubicaba en 15,55 ARS/USD según http://www.lanacion.com.ar/dolar-hoy-t1369, los precios en la nación austral serían más bajos que en el vecino país. 




Este pequeño ejercicio confirma lo que es bien sabido por la mayor parte de la población del país y lo que la gran mayoría de los economistas señalan desde hace mucho tiempo como factor central en los desastrosos resultados económicos que exhibe la gestión del presidente Maduro y desde los últimos años de la administración Chávez: el congelamiento del tipo de cambio no produce el efecto deseado en la dinámica de los precios internos y por el contrario da pie a cientos de desequilibrios económicos que al final del día se traducen en inflación y escasez. Al respecto puede leerse El Dólar CENCOEX nos está matando.

Las devaluaciones del tipo de cambio tal como han sido realizadas en la era Maduro, mediante el lanzamiento del SICAD II y SIMADI han tenido poco o ningún efecto en la normalización de la economía. Han sido mecanismos pobremente diseñados y peor ejecutados. Han tenido costos sociales pero casi nada de beneficios económicos.

Cada rubro enfrenta en el mercado una tasa de cambio sobre la cual valora sus transacciones. La canasta de consumo de cada familia es diferente y está compuesta de rubros que van desde los no esenciales y no subsidiados como repuestos para vehículos que están marcados por la tasa de cambio paralela, hasta medicinas tasadas a dólar CENCOEX pasando por un conjunto de servicios subsidiados en bolívares como la electricidad, el agua potable, además de algunos servicios sociales gratuitos. En promedio, en la cesta de bienes y servicios que se detalló anteriormente, el venezolano enfrenta un tipo de cambio promedio de Bs. 89,94/USD, lo cual dejaría el salario mínimo en USD 82,52.

SALARIO MÍNIMO EN PAÍSES DE AMÉRICA LATINA



Con este valor del ingreso en USD, Venezuela se encuentra a la zaga de los países de Latinoamérica tanto en el salario nominal en USD como en la cobertura que ese salario representa respecto a una cesta básica de consumo familiar. Aun cuando existen diferencias en la conformación de la canasta de referencia, es claro el enorme problema familiar que representa la profunda crisis económica que enfrenta el ciudadano venezolano en este momento. Si se evalúa además, la situación de la clase media al incorporar servicios de educación y de salud privados, alquileres y seguros como elementos distintivos de la calidad de vida que no se encuentra en los servicios provistos por el estado, la situación es de extrema gravedad.

La escasa comprensión de las autoridades económicas del país, que han establecido como punto de honor en el aspecto político - electoral, el sostenimiento de una política de reparto de la renta petrolera mediante el subsidio generalizado al consumo a través de la sobrevaluación de la moneda, ha ocasionado una enorme cantidad de distorsiones económicas que crecen cada día en cantidad y complejidad, a la vez que se traducen en mayores problemas sociales que se acumulan como energía potencial en una peligrosa dinámica para la estabilidad del país. Una política cambiaria que avance en la sinceración del tipo de cambio de la economía si bien no es suficiente, es condición necesaria para poder superar el oscuro momento que vive el país. Este trabajo presenta una cifra que pudiese servir como referencia del tipo de cambio real mínimo que sirva de inicio a un proceso integral de reforma económica.

@jhernandezucv

Agradezco a Denitse Colmenarez (@DenitseC) y a Luciano Bonavino (@lbonavino)  por ayudarme en la recolección de la data de precios de los diferentes productos.



viernes, 27 de febrero de 2015

11 Recomendaciones de medidas económicas al Presidente Maduro que le permitan conservar el poder

Siguiendo la onda de enviarle recomendaciones al presidente Maduro, me sumo a los comunicados de los economistas Felipe Pérez Martí y Jose Toro Hardy y le daré al presidente 11 recomendaciones de medidas que debería tomar para mejorar en muy corto plazo la situación económica del país.

Estas propuestas,  a diferencia de otras realizadas por colegas economistas, están concebidas teniendo en cuenta las enormes presiones que los grupos de poder ejercen sobre la dirección del estado, así como la responsabilidad que el presidente Maduro tiene para con su base electoral heredada del difunto comandante Chávez.

Sr. Presidente Nicolás Maduro Moros
Su Despacho
Caracas, 27 de Febrero de 2014

                Desde siempre la responsabilidad de conducir los destinos de una nación, requieren de talento, voluntad, sensibilidad social y honestidad entre otros atributos, pero hoy, quizá como nunca antes, se necesita además de todos los anteriores, una enorme valentía para impulsar los cambios que el país necesita. Estoy seguro de que usted y su entorno inmediato tienen ya conciencia de la magnitud de la crisis económica actual, sin embargo me temo que las medidas adoptadas por su gobierno recientemente, van en sentido contrario a lo que le conviene a los ciudadanos, a usted como dirigente, y al chavismo como fuerza política de alcance regional. No quiero abusar de su tiempo, por lo que paso a lo sustantivo:

¿Dentro del modelo vigente, hay algún espacio de maniobra? Pienso que sí, por lo que me permito recomendar un programa de 11 puntos a asumir por su gobierno:

1.       Nuevas acciones en el sistema cambiario:

a.    Ordenar a PDVSA participar en SIMADI como oferente por 3 millardos USD para financiar el componente nacional del plan de inversiones 2015. La participación de PDVSA debe anunciarse y distribuirse a lo largo del año.

b.      Establecer el cambio dual: Tasa CENCOEX a Bs. 16 y tasa SICAD a Bs. 55. Ambas móviles por un sistema de administración de pequeñas devaluaciones sucesivas, en línea con la inflación de nuestros socios comerciales, tendiendo a converger en un lapso de 3 años. La tasa CENCOEX representaría un 40% de la demanda de divisas para importaciones.

c.   Eliminar el sistema de subastas. La tasa SICAD se manejaría a través de los procesos de CENCOEX como asignación a importaciones no prioritarias, representando el 60% de oferta de divisas.

2.       Aumento de la Gasolina

a.  Anunciar un cronograma de incrementos semestrales para alcanzar en 18 meses un valor de costos de producción. Comenzaría en 1.2 Bs/litro el menor octanaje, en 1.8 Bs/Litro la de mayor octanaje, y en 0.9 Bs/litro de gasoil

3.       Consolidación de Fondos en divisas

a.  Centralizar bajo administración del Banco Central de Venezuela, todos los fondos en divisas, FONDEN, FONDESPA, SIMON BOLIVAR entre otros, que pasarían a formar parte de las reservas internacionales.

4.        Política de precios internos

a.   Establecer un esquema de ajustes administrados y automáticos de los precios internos de alimentos, medicinas y otros bienes regulados, en función de los costos de producción y rentabilidad permitida. La administración de los precios va en función de una meta realista de inflación y no como una reacción a la inflación anterior.

b.      Mantener un sistema de descuentos (razonables, limitado en cantidades y sin margen para el arbitraje) en las cadenas de distribución estatales, permitiendo que el resto del mercado trabaje a un precio diferenciado.

5.       Intervención de empresas estatales

a.  CANTV, CORPOELEC, Cementeras, SIDOR deben volver a la rentabilidad económica en un plan a 3 años, lo cual implica permitir ajustes periódicos de tarifas. Diseñar planes de negocio que rentabilicen la operación dejando un segmento social de atención.

b.   Iniciar un proceso de desestatización de empresas públicas no estratégicas, moviendo activos hacia otras formas de propiedad, incluyendo la posible privatización de hoteles y fábricas no estratégicas.

c.  Intervención de PDVSA para orientarla al negocio de la energía, deslastrándole de actividades que no le corresponden por naturaleza.

6.       Expropiaciones

a. Anunciar un compromiso público de no continuar con la política de expropiaciones.

b.  Devolver a sus antiguos propietarios, los activos expropiados que aún no hayan sido cancelados ó se encuentren en litigio, con la condición de cesar las demandas contra la república y un compromiso (voluntario) de reactivar su producción.

c.  Revertir de inmediato las expropiaciones de empresas de servicios en el sector petrolero.

7.       Plano Institucional

a.   Reformar Ley del Banco Central de Venezuela para prohibir legalmente la “asistencia financiera” a empresas deficitarias

b.   Ordenar una política de transparencia total en la publicación via web de cifras, estadísticas, informes de gestión, memorias y cuentas, contratos relevantes entre otros.

c.       Fijar por Ley, un mecanismo de ahorro del excedente de ingreso petrolero tipo FIEM.

d.      Asumir el compromiso de coexistencia con el sector privado. Tanto mercado como sea posible…

e.   En sintonía con el punto 7.d permitir nuevamente la participación privada en el comercio y transporte internos de hidrocarburos, construcción residencial y comercial entre otros sectores de los que fue desplazado.

8.       Planes productivos especiales

a.       Aún en un escenario de escasez de divisas, impulsar un plan excepcional productivo  a tres años para sectores que presenten significativos encadenamientos productivos a lo interno (garantizando la divisas necesarias):

                                     i.      Impulsar la demanda interna, a precios internacionales de ser necesario, de materiales de construcción, piezas sanitarias, pinturas, cables etc. en el marco de la GMVV.

                        ii.      Programa único para la producción en tres años de 80.000 vehículos comerciales de carga entre gandolas, camionetas y camiones, con la condición de que deben llevar componentes nacionales como: rines (RIALCA), radiadores (INFRA), vidrios (VIVEX), asientos (Jhonson Controls), frenos, amortiguadores, filtros, baterías y cauchos hechos en Venezuela por productores públicos y privados.

                              iii.      Sectores papel, químico, envases, plásticos (transversales a todos los sectores)

9.       Renegociar PETROCARIBE

a. Renegociar condiciones de plazo y esquemas de financiamiento para aproximarlos a los valores que enfrenta el país al acudir a mercados internacionales.

b.  Titularizar periódicamente los saldos y usar esos títulos para el pago a exportadores Venezolanos hacia esos mercados.

10.   Reenfocar política social y de subsidios

a.  Concentrar los esfuerzos de inversión social en Salud, educación básica y media, seguridad, vivienda, alimentación y pensiones.

b.  Reorientar la provisión de subsidios hacia las familias necesitadas y no  generalizado por rubros. Un sistema de cupones, de carácter temporal, vinculado a la participación en programas de formación académica y para el trabajo, asignado a nivel de las comunas podría ser el mecanismo idóneo.

c.       Orientar la política de ajustes de salario mínimo en función de la meta de inflación (creíble) y no como reconocimiento de la inflación anterior.

11.   Política Fiscal

a.       Sincerar progresivamente tarifas de servicios como electricidad, agua y gas.

b.   Congelar por un lapso de 3 años, la nómina de la administración pública. El personal jubilado ó cesanteado no será repuesto en este lapso.

c.   Diseñar un sistema de aplicación del monotributo. Este impuesto sería de administración municipal.

d.      Establecer el cobro de peajes a vehículos particulares.

Hay muchas medidas más a tomar, pero en este grupo posiblemente se encuentren incluidas las más importantes, las de mayor efecto inmediato, que tomadas en conjunto como un plan consistente, pueden revertir en un tiempo relativamente corto, los desequilibrios económicos del país, permitiendo reducir rápidamente los niveles de inflación y de riesgo país, con lo que el país podría acceder en 2016 a los mercados externos y reiniciar la senda del crecimiento sostenido.

La implantación de este plan, podría quedar a cargo de una estructura ad hoc, fundamentalmente técnica y de duración limitada en el tiempo (3 años) integrada por los mejores talentos de dentro y fuera del gobierno en materia económica, industrial y social, que se encargaría de monitorear la evolución de las variables y de comunicar a los agentes económicos externos, los planes y resultados obtenidos. Esta estructura podría ser un ministerio de estado, con línea directa al presidente de la república que no colida en sus funciones con los de finanzas y planificación, y que pueda coordinar medidas con el BCV, PDVSA, CVG, SIDOR, Min Industrias, SENIAT, Banco de Venezuela en el ámbito del plan establecido. Cualquier otro aspecto debe ser tratado dentro de los despachos que le correspondan por diseño. Póngale Ud el nombre pero le sugiero algo asi como “Ministerio de estado para el Plan Económico 2015-2018”.

La aplicación de este plan no representa un cambio sustancial del modelo implantado por el chavismo a lo largo de estos años considerando que sus rasgos fundamentales: propiedad estatal de medios de producción, de PDVSA, participación del estado como productor, controles de precios, de cambios y de tipos de interés seguirían vigentes. Aun en este contexto, es posible encauzar la iniciativa privada en función de un proyecto de desarrollo nacional que convoque sin exclusión a todos los venezolanos.

Alguien debe tomar las medidas. A ud se le presenta la oportunidad de hacerlo y seguir detentando el poder, de lo contrario alguien más lo hará.

Sin más que agregar, queda de Ud.

Economista Javier A. Hernandez
@jhernandezucv







viernes, 13 de febrero de 2015

¿Debe eliminarse el cupo electrónico?

En las siguientes líneas voy a ocuparme de un asunto del cual los economistas venezolanos poco se preocupan: la existencia del cupo electrónico y del cupo viajero.

Para los no venezolanos les explico: el famoso “cupo” es un tope máximo autorizado por el gobierno para consumo en divisas, establecido en el contexto del control de cambios que rige el país desde 2003 y que tiene por objetivo, limitar la salida de divisas y un uso de las mismas orientados a la satisfacción de necesidades prioritarias. De este modo, y aun cuando el tope máximo ha venido reduciéndose aceleradamente, se trata –en teoría- de un límite establecido a las personas naturales para el uso de divisas.

Muchos economistas se oponen a la existencia de los cupos, argumentando consideraciones incluso éticas y morales (que exacerba el consumismo, por ejemplo). Otros proponen razones un poco más liberales: en una sociedad de libertades, no debería haber límites a la voluntad del ciudadano de adquirir cuantos dólares quiera sin mayor limitación que la derivada de sus posibilidades económicas. A otros tantos colegas les resulta indiferente ya que consideran que no tiene ningún efecto sobre la macroeconomía.

En mi caso, considero que la existencia de topes es necesaria para mantener a la economía dentro de un desempeño óptimo que garantice un uso bien orientado de las divisas con que cuenta el país y que de paso son generadas casi en su totalidad, por la exportación de petróleo que, hasta que se diga lo contrario, es de todos los venezolanos.

Un razonable cupo para compras por internet por ejemplo, constituirse en una fuente adicional de oferta agregada vía importaciones, más “democráticas” y directas, con importantes beneficios para los consumidores, por el efecto modelador de la competencia en la formación de los precios internos. 

Si Ud. como ciudadano puede comprarse una nevera en el exterior, los grandes importadores y comerciantes tendrán que establecer sus precios de modo que no pierdan el mercado. Cuando el gobierno ha reducido el cupo electrónico lo que ha hecho es quitarle a los ciudadanos un arma para pelear la supuesta “guerra económica”. No me defiendas compadre




En cuanto al cupo viajero, si no hay opciones de ahorrar en dólares para el viaje, si no hay tarjetas prepagadas y si no hay alternativas, el estado debe suministrar las divisas (a menos que prohíba viajar)

Por qué la gente vende el cupo? Lo raspa? Viaja sin importar su condición económica? Porque es un negoción. Porque el estado lo subsidia y materializa grandes ganancias por el diferencial cambiario

Que pasaría si el precio del dólar fuese el precio de mercado? Que incentivo tiene alguien para comprar y/o vender los cupos? Ninguno, nadie gana.

Ha sido la política de anclaje cambiario, el subsidio al tipo de cambio, lo que ha generado todo el desbarajuste del sistema cambiario, no el control de las cantidades. En eso difiero de la mayoría de mis colegas

¿Mi consejo? Usen su cupo racionalmente, no lo vendan, compren todo cuanto puedan por internet. En Venezuela es casi imposible comprar cualquier cosa


@jhernandezucv