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jueves, 18 de junio de 2015

¿Cómo Sanear la economía sin que la clase media y los pobres paguen los platos rotos? I


En días recientes, por invitación del Padre Alfredo Infante del Centro Gumilla, tuve el honor de participar como ponente en un conversatorio denominado ¿Cómo sanear la economía Venezolana sin que los pobres y la clase media paguen los platos rotos?

El desafío era enorme, en primer lugar porque me correspondió hablar del aspecto social, que no es precisamente mi fuerte, ante una audiencia que son verdaderamente conocedores de la situación social del país: representantes de organizaciones de derechos humanos y de la iglesia católica principalmente, esos que si patean duro las calles. ¿Qué podía yo aportar allí?

Lo otro es que me correspondió hacer equipo con el prestigioso economista Prof. Felipe Perez Martí, una pelusa.

La preocupación de estas organizaciones es que una vez más las medidas de ajuste macroeconómico generen importantes costos sociales sobre los más débiles en la sociedad. Al respecto, paso a hacer algunas consideraciones

Venezuela, a diferencia de otras naciones, tiene el privilegio de disponer de unas condiciones que hacen injustificable su actual situación. Sólo con una sistemática aplicación de políticas erradas durante varios años puede depauperarse un país del modo en que le ha pasado al nuestro en estos años. Las distorsiones económicas son enormes, y el efecto deformador de valores y destructor de ciudadanía de una política social dadivosa y clientelar –para usar palabras del amigo Alfredo Infante- ha generado, junto con la cobarde negativa de emprender los cambios necesarios, que la situación alcance dimensiones de extrema gravedad y por ello se prevé que las medidas a tomar en el área económica generen importantes impactos que, como siempre, podrían recaer sobre las espaldas de los más débiles, trabajadores, campesinos, grupos vulnerables etc.

Pretendo iniciar con este, una serie de escritos que me permitan desarrollar algunas de las ideas expresadas en mi exposición y que por cuestiones de tiempo y formato del conversatorio, se me quedaron en el tintero.

Voy a empezar sin embargo, por lo último, por las conclusiones. Venezuela tiene la posibilidad de iniciar el proceso de reconstrucción de la economía nacional manteniéndose alejada de las políticas de shock que recomendaría la ortodoxia económica. Los paquetes de medida de ajuste estructural como los aplicados en los años 90 del siglo pasado, a la usanza del consenso de Washington, han probado ser de limitados beneficios y de altos costos en términos de bienestar social. La situación fiscal de Venezuela, puede solucionarse bastante rápido si se asumen con valentía las medidas básicas que cualquier economista sugiere: modificación de la política cambiaria incluyendo una necesaria devaluación del tipo de cambio, incremento en el precio de la gasolina y una redefinición de la política de subsidios y precios relativos entre otras. La delicada situación del sector externo por otra parte, puede cubrirse si se demuestra que hay voluntad política para emprender las reformas y si se avanza apropiadamente en políticas efectivas en el sector petrolero, especialmente apuntalando  PDVSA nuevamente como una empresa de primera y no como el ministerio en el que se ha convertido. Aun cuando el congelar el crecimiento de la nómina estatal es un imperativo, deben evitarse los despidos masivos como mecanismo para reducir la brecha fiscal, tomando en cuenta que el empleo estatal es en muchos casos –especialmente en el interior del país- prácticamente la única oportunidad laboral para la población.

La política de ajuste macroeconómico debe ser de carácter gradual, los mecanismos para hacerlo son debatibles aun cuando hay bastante consenso para ellos. Hemos llegado hasta este punto tras varios años, no podemos pretender salir como por arte de magia, aun cuando los modelos econométricos así lo señalen. Por otra parte, debe entenderse que así como no hay medidas mágicas, milagrosas, tampoco hay medidas –cuando son serias- que no generen efectos negativos en determinados grupos de interés, de allí la necesidad de diseñar efectivas políticas compensatorias para la población. La gente primero que todo, y eso es todo.

@jhernandezucv



miércoles, 18 de marzo de 2015

Un vistazo al Intercambio Comercial Venezuela-Colombia


La relación entre Colombia y Venezuela, sus altas y sus bajas, las tensiones históricas entre sus gobiernos e incluso situaciones que podrían considerarse pre-bélicas se remontan a la época de la guerra de independencia, y posiblemente más atrás. La documentada tirantez entre Santander y Bolívar, bien podría representar la dinámica que caracterizado las relaciones entre ambas naciones por más de 200 años.

En cuanto a la caracterización económica y social de ambos países, vale decir que la condición de país petrolero le confirió a Venezuela, la posibilidad de un desarrollo acelerado durante varios años en materia de infraestructura, salud y educación gratuitas y en general, condiciones de vida superiores a la de nuestros vecinos. La numerosa inmigración de colombianos que han copado amplios sectores de nuestras ciudades y que aún hoy es numerosa, especialmente desde las poblaciones de la costa atlántica (Barranquilla, Santa Marta, Monterías etc) son una clara demostración de las posibilidades que ofrecía la sociedad venezolana a quienes escogían a esta como su patria.

Por su parte Colombia, al carecer de las condiciones de su vecino, hubo de desarrollar una economía un poco más diversificada, reduciendo progresivamente la dependencia que su producto de exportación estrella, el café, generaba (y aún genera) a la economía colombiana, exponiéndola a los shocks externos por la disminución de las cotizaciones internacionales de ese commodity. Un sector turístico creciente, el desarrollo de una industria textil relativamente competitiva, exportaciones de flores y más recientemente, el desarrollo del sector petrolero y una notable incursión en la industria cultural global, de la mano de cadenas como HBO y FOX, son muestras de una economía que, aún con todos los problemas, ha logrado avanzar en términos macro, quedando pendiente la generalización del bienestar en la población.

En vista de que el sistema de divulgación de estadísticas en Venezuela es actualmente vergonzoso, por la falta de data suficiente y oportuna, he tomado las cifras publicadas en la excelente página web del Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE http://www.dane.gov.co/ para analizar el comportamiento del intercambio comercial entre ambos países, lo que permite hacerse una idea del relativo éxito ó fracaso de dos modelos económicos claramente diferenciados entre sí. Algo que llamó mi atención es que el DANE fue creado en 1.951 y hoy aún conserva el mismo nombre. A diferencia de Venezuela, al parecer los cambios de nombre de las instituciones de Colombia no ha sido la principal política pública.

Comencemos por la Balanza Comercial: en el período 1.995-2014 parece evidenciarse un cambio significativo en los patrones del comercio exterior de Colombia. Luego de los déficit de balanza comercial registrados desde 1.995 hasta 1.998, la economía colombiana exhibió durante 7 años (1.999-2005) superávits en su relación comercial con el resto del mundo. Durante 2006 y 2007 el saldo se tornó nuevamente deficitario para retomar el superávit en el lapso 2008-2013, con un máximo en 2011 de 5.358 millones de dólares a su favor.






¿A qué obedece ese comportamiento?

Cuando vemos la data detallada por países, se observa un creciente superávit comercial con los EEUU que alcanzó los 8.900 millones de dólares en 2011. Por otra parte, en el grupo de “otros países” el superávit comercial es igualmente creciente alcanzando 7.500 millones de dólares en 2011.
En cuanto al comercio con China, es notable el crecimiento del déficit comercial que pasó desde 58 millones de dólares en 1995 a 5.859 millones en 2012, cuando registró la mayor magnitud. De igual manera, la relación comercial con México muestra un creciente déficit que pasó desde 380 millones de dólares a 5.398 millones en 2012.

Respecto al comercio con los países de la región, que podrían considerarse más parecidos en su nivel de desarrollo económico, destaca el superávit con Venezuela, que invirtió la tradicional relación deficitaria desde 1.999 y que alcanzó un máximo de 4.951 millones de dólares en 2008. Nótese también que a pesar de la retórica, y los impases diplomáticos, la relación comercial con Ecuador ha sido crecientemente favorable a Colombia, registrándose en 2013 un superávit comercial de 1.119 millones de dólares.


En materia de Exportaciones, es notable el incremento de los valores exportados por Colombia en el lapso analizado, lo cual podría estar reflejando una mejora en la competitividad de las exportaciones colombianas. Comportamientos como los de Paraguay, Perú y Argentina estarían evidenciando un proceso de diversificación de mercados. A pesar de la caída en las exportaciones hacia Venezuela, las cifras globales no se han afectado de manera determinante, lo cual obedecería a que, ante la inestabilidad y crisis venezolana, los exportadores colombianos hayan reorientado el destino de sus exportaciones


En cuanto a las importaciones, es igualmente notable el crecimiento que estas han venido experimentando, en especial las provenientes de China y Estados Unidos. Llama la atención el descenso en las importaciones provenientes de Argentina desde el 2010 hasta el 2014.


En resumen, en términos de competitividad es clara la ganancia que ha mostrado Colombia respecto a Venezuela lo cual se refleja en el desempeño de su comercio exterior. Sin embargo hay que considerar que en la economía Colombiana se han producido algunos cambios cualitativos de enorme importancia que explican en buena medida el comportamiento de las cifras, en particular, el acelerado crecimiento del sector petrolero. Como demuestran las cifras del DANE, el crecimiento de las exportaciones del sector petrolero pasaron de 9.9 millardos de dólares en 2006 a 36.4 millardos en el 2014. Según cifras de la OPEP, Colombia produce actualmente  poco más de un millón de barriles diarios lo cual es casi el doble de lo que produce Ecuador, Libia o Qatar que son países petroleros.



Es claro que Colombia se ha beneficiado de la situación Venezolana, no sólo como exportadora de bienes cuya demanda el aparato productivo local no logra satisfacer, sino a través de la recepción de capitales venezolanos y multinacionales que han localizado sus operaciones en ese país. Hay situaciones muy claras como el boom en Cúcuta como centro para los raspacupos venezolanos, y hasta como hub aéreo ante la situación de los vuelos internacionales en el país. Capitales Venezolanos han financiado el repunte inmobiliario en ciudades como Barranquilla y muchos venezolanos del sector petrolero han encontrado en Colombia espacio para su ejercicio profesional luego del paro del año 2002-2003.
Es cierto que los indicadores económicos no son garantía de bienestar social. En esa materia, no tengo duda de que Venezuela ha logrado mejores resultados apalancados en los altos precios del petróleo en años recientes que pudo financiar una política social redistributiva. Lamentablemente lo que se haya alcanzado no se hizo sustentable, por lo que la prolongación de nuestra crisis económica conducirá inevitablemente al empeoramiento de las condiciones sociales de la población. Es mucho lo que tenemos que aprender de Colombia en materia de desarrollo productivo.

@jhernandezucv







viernes, 20 de febrero de 2015

SIMADI. El vaso medio lleno

En otras oportunidades me he referido a la crítica situación económica que enfrenta el país en este 2015, especialmente por la caida del precio del petróleo, pero en general por un conjunto de reiteradas malas decisiones del gobierno en materia económica y una visión profundamente errada sobre el rol del estado en la sociedad, el papel del sector privado, de los ciudadanos y en general, del marco de incentivos que se genera en una dinámica económica compleja, como cualquier sociedad moderna.

En esta ocasión quiero hacer unos nuevos comentarios sobre el SIMADI, el nuevo mecanismo cambiario que el gobierno nacional diseñó como una alternativa para la adquisición de dólares en el contexto del control de cambios vigente en el pais desde 2003.

Lo primero que hay que decir, es que este nuevo ensayo nace con un plomo en el ala: una disponibilidad de dólares por exportación que roza el 50% de lo que se dispuso en 2014. Adicionalmente está concebido como un sistema "marginal", es decir, que el grueso de la demanda de divisas estaría atendido por los sistemas CENCOEX con una absurda tasa de Bs. 6,30 por dólar y por un reformado SICAD que hasta la fecha no ha convocado la primera subasta y que fluctuaría entre Bs. 12 y Bs. 52 aproximadamente. Entre esos dos sistemas se atendería el 100% de las necesidades de divisas para importaciones, mientras que SIMADI atendería una minúscula fracción de necesidades, repatriación de capitales, remesas etc.

Allí comienzan a verse las costuras del sistema: creer que la repatriación de capitales por ejemplo, es una porción "marginal" es un error garrafal. La prolongada restricción para la repatriación de capitales a lo largo de estos años, ha producido una enorme acumulación de bolívares en manos de empresas trasnacionales que, de volcarse en el mercado libre, y en ausencia de una oferta constante y suficiente de divisas, podrían llevar la cotización del dólar a niveles estratosféricos. Un dólar a Bs. 300 no es descabellado en este escenario. Al respecto, vale la pena considerar que solo un pequeño grupo de empresas extranjeras mantienen en sus balances posiciones activas en bolívares que superan los 7 millardos de dólares. Sólo las aerolíneas tendrían cerca de 4 millardos.

http://www.finanzasdigital.com/2015/02/la-devaluacion-del-bolivar-castigara-la-presencia-de-empresas-de-eeuu-en-el-pais/

Pero no es sólo la repatriación de dividendos, las operaciones de cobertura y la búsqueda de preservación -via divisas- del patrimonio familiar en un escenario de previsible elevada inflación. Los problemas del SIMADI los originan en gran medida los otros mecanismos cambiarios, hasta ahora CENCOEX y SICAD.

En cuanto a CENCOEX, la insistencia del gobierno en mantener un tipo de cambio fijo, desquiciadamente sobrevaluado en un contexto de menor disponibilidad de dólares, hace pensar con sobrada razón que las restricciones para acceder a las divisas bajo ese sistema será poco menos que imposible. Ni hablar de la corrupción implícita en semejante beneficio. Todos apuestan -y con razon- a que el sistema colapsará.

Respecto al SICAD, el gobierno se decantó por el peor de los escenarios: un mecanismo de subastas que hace simplemente imposible para cualquier empresa productiva planificar la procura de sus materiales, la producción, inversiones, costos etc. La experiencia del SICAD1 con subastas intermitentes, improvisadas, incompletas incrementa la presión sobre el SIMADI. Las empresas no saben cuando las convocan a participar, además reciben sólo una fracción de sus necesidades sin saber cuando tendrá otra oportunidad, sin conocer los criterios de asignación y sin poder demandar para todos sus insumos. Un fracaso

Para cerrar con la caracterización, el asunto crucial respecto al SIMADI: la oferta de divisas. Como hemos visto, la demanda de divisas tiene bastante combustible mas no así la oferta. No es secreto para nadie que la principal fuente de divisas del pais es PDVSA. El gobierno ha manifestado que espera que otros actores privados participen como oferentes en el sistema, lo cual es sumamente difícil en un entorno de tasas de interés activas negativas, que permitirían a cualquier empresa extranjera, financiar del modo más barato imaginable, el componente nacional de sus gastos de operación. En resumen, si no hay participación activa de PDVSA, el sistema colapsará pronto, a menos que el precio del dólar pueda reflejar el desbalance del mercado, lo cual es poco probable, dadas las implicaciones que esto tiene en la formación de precios internos y por tanto, en la aceleración de la inflación.

Viendo el vaso medio lleno:

Pero no todo está perdido. Si bien el gobierno eligió el peor de los arreglos posibles para el sistema cambiario, y a pesar de que insiste en postergar otras medidas importantes, existen posibilidades para mejorar sustancialmente algunas situaciones con el instrumental disponible, de tal modo que en una próxima ronda de anuncios de reforma económica, -bien bajo este gobierno o con diferentes actores- la situación económica interna, en particular los desórdenes monetarios y el déficit fiscal, sean problemas de una menor magnitud a la que actualmente presentan.

En cuanto al asunto monetario consideremos lo siguiente: La última vez que Don Merentes nos hizo la caridad de publicar el balance monetario del BCV, esta institución mantenía 643 millardos de bolívares como cuentas por cobrar a empresas públicas no financieras. En términos concretos, ese es el monto del déficit de PDVSA principalmente que hasta la fecha había monetizado el BCV por impresión de dinero sin respaldo. Para poner en contexto, esa magnitud representa aproximadamente el 30% de la liquidez en la economía en la actualidad.

Cuales son las opciones para el gobierno?

Aunque sería descaradamente fiscalista y un reconocimiento del odiado paralelo, el gobierno tiene la posibilidad de aprovecharse del desquiciamiento de la economía para, a través de una estrategia coordinada entre el BCV, PDVSA, y la Tesorería Nacional, participar en el SIMADI para cubrir los déficit en bolívares que presenta la gestión fiscal, contribuyendo además, a la corrección de algunos desórdenes monetarios.

Los problemas monetarios ocasionados por la monetización del déficit tienen su origen en la necesidad que tiene PDVSA de cubrir crecientes gastos en bolívares, mientras se encuentra obligada a vender sus estables ó decrecientes ingresos en dólares a una tasa fija, congelada, con la finalidad de subsidiar al resto de la sociedad una ilusión de prosperidad. En este sentido, SIMADI abre la posibilidad de que una participación más o menos modesta de PDVSA en este mercado, le permita el oxígeno necesario para cubrir sus compromisos internos sin tener que recurrir al financiamiento monetario del BCV. Podría darse el caso incluso, de pagarle al BCV buena parte del crédito recibido, reduciendo así la liquidez excedente de la economía.

En diferentes escenarios que he preparado, una intervención sostenida de PDVSA en el SIMADI, ofertando unos 3 millardos de dólares, podría situar la tasa alrededor de Bs. 140 -150 por dólar en promedio durante el 2015. Veamos esa cifra en contexto:

  • A una tasa de Bs. 140 en promedio, PDVSA podría capturar recursos por Bs. 420 millardos. Eso equivale a dos veces los gastos en bolívares previstos por la Gran Misión Vivienda Venezuela para el año 2015. Como se sabe, es PDVSA fundamentalmente quien financia esa misión.
  • A la referida tasa, los recursos capturados por PDVSA equivaldrían al 65% del pasivo con el BCV. Cualquier amortización se traduce en una reducción de la base monetaria.
Por supuesto que esta posibilidad es un escenario hipotético que habría que evaluar con mayor detenimiento, en especial el ritmo de participación de PDVSA en el SIMADI. Por otra parte, si no se toman medidas consistentes y completas, y si no se atacan las causas institucionales de los desórdenes fiscales y monetarios (rol de PDVSA, financiamiento monetario por parte del BCV) y especialmente, si se insiste en el subsidio cambiario vía los otros mecanismos, a la vuelta de unos meses tendríamos la misma situación. O mucho peor

Como se ha visto, estas medidas generan cierto avance en el campo interno, en el de los bolívares. El problema que tenemos - el mega problema - sigue siendo la balanza de pagos. En eso, ni el SIMADI, ni el aumento de la gasolina, ni la reforma fiscal, pueden ayudarnos.


@jhernandezucv




martes, 27 de enero de 2015

Sobre las deudas Financieras de PDVSA

El día de hoy, el diario El Universal publicó una nota referida a la situación de las deudas financieras de PDVSA, con motiva de haber sido publicado el Balance de deuda financiera de la empresa al cierre de 2014 http://www.eluniversal.com/economia/150127/deuda-financiera-de-pdvsa-ha-crecido-1875-en-seis-anos

 Al respecto, una revisión un poco más detallada del balance, arroja algunas consideraciones cualitativas de la situación de la empresa, más allá del crecimiento de 6,38% del stock de deuda en dólares.



Lo primero que llama la atención, es la tasa de cambio utilizada para el registro de las operaciones de deuda de 2014, el cual es en promedio de Bs. 18 por dólar, alejándose de aquel mantra que decía que en Venezuela hay un sólo dólar y que es el oficial.

Seguidamente, una revisión de las operaciones de deuda en 2014 dan cuenta de la participación de la banca pública como proveedora de recursos en bolívares para la empresa. 



Desde el punto de vista financiero, es una jugada audaz obtener la liquidez en bolívares en el sistema bancario y conservar sus posiciones en dólares a la espera de un tipo de cambio más favorable, evidenciandose los beneficios de la devaluación 2015 para las finanzas de la empresa.

Si bien se registró crecimiento en el stock de deuda de la empresa, es notable la desaceleración del crecimiento de los pasivos financieros, respecto a años recientes, que originaron entre otras cosas, la delicada situación de caja que enfrenta la empresa.




Esperaremos los estados financieros para seguir analizando los resultados de la empresa

@jhernandezucv





lunes, 26 de enero de 2015

Elementos de comparación entre países petroleros

Por pura curiosidad intelectual, me propuse consolidar en una sola hoja, algunos indicadores económicos y sociales de algunos de los más importantes países petroleros OPEP y NO OPEP con la finalidad de disponer de elementos para argumentar en las muy frecuentes discusiones respecto a la correcta-incorrecta utilización de los considerables ingresos que, por exportación de petróleo, recibe nuestro país. Las cifras fueron obtenidas de la página de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos www.cia.gov

Uno de los tópicos que enlodan con frecuencia cualquier crítica a la pésima gestión gubernamental tiene que ver con el caso Dubai. Hay quienes toman el ejemplo de ese emirato como la prueba irrefutable del fracaso del gobierno venezolano (y de cualquier gobierno de orientación social del mundo) El símbolo del éxito, el epítome de las aspiraciones de algunos ciudadanos es Dubai, sus hoteles, su imagen próspera. Nada que ver con el Zulia ó Monagas.

El otro tema es Noruega. La acumulación que ese país ha realizado en un fondo soberano (folketrygdfondet) por un valor de 800 millardos de dólares es sin duda un poderoso argumento para lapidar cualquier intento de justificar el uso que le ha dado Venezuela a su renta petrolera. Sin embargo al ver la deuda externa de Noruega, se observa que en la práctica los activos netos de ese país rondan los 150 millardos de dólares. Nada mal pero ciertamente el asunto del Fondo Soberano dista de las banales discusiones de Facebook. Lo que más me impresiona no son los resultados macroeconómicos de ese país sino el hecho de que es una sociedad de excelentes indicadores sociales, que ha logrado escapar del rentismo.


El objetivo de publicar esta tabla es contribuir a que cualquier discusión sobre la economía venezolana y las inevitables comparaciones con otros países tengan un mínimo de sustento en cifras para enriquecer el debate. Menos mitos y más hechos


Algunas cosas que llamaron mi atención:

  • Las reservas internacionales de los Emiratos Árabes Unidos lucen bastante bajas, tanto en relación con su deuda externa (34%) como en término de meses de importaciones (menos de 3 meses). Casi 20% de la población vive por debajo de la línea de pobreza.

  • El nivel de deuda externa de Qatar es relativamente elevado en comparación al resto de los países, evaluado en término de sus reservas internacionales, de sus exportaciones y del tamaño de su economía.

  • Kuwait muestra también un elevado ratio deuda/reservas. Sin embargo, sus elevados superávits comerciales sugieren la acumulación de activos externos por fuera de las reservas internacionales.

  • En cuanto a Arabia Saudita, aunque muestra envidiables fortalezas desde el punto de vista macroeconómico, presenta algunos indicadores sociales inferiores a los otros países de la muestra. En el caso de la mortalidad materna, su índice es mayor al el exhibido por Kuwait, Emiratos árabes e Iran. En este rubro, la mortalidad es más del triple de la que presentan Qatar y Noruega. En cuanto a desnutrición infantil y analfabetismo, Arabia Saudita exhibe números peores que Venezuela a pesar de un PIB per cápita de más del doble.

  • Rusia presenta buenos indicadores sociales, especialmente en cuanto a la provisión de servicios de salud, aunque ya para la fecha de los datos, exhibía desequilibrios en sus cuentas externas. La caída de los precios del petróleo y el desplome del rublo a finales de 2014 deben haber exacerbado esa situación.
  • Finalmente, México a pesar de ser una economía de clara vocación exportadora que ha diversificado sus fuentes de ingresos, exhibe una ratio deuda/reservas relativamente alta que representa menos de 6 meses de importaciones.

Cualquier discrepancia de las cifras me lo pueden hacer notar a mi correo jhernandezucv@gmail.com ó mi cuenta de twitter @jhernandezucv


lunes, 19 de enero de 2015

Economia Venezolana año 2015

ECONOMIA VENEZOLANA AÑO 2015

El año 2015 se perfila como uno de los años más difíciles de los últimos tiempos en Venezuela en materia económica. Las enormes distorsiones que viene acumulando la economía nacional y que se manifiestan con fuerza creciente en forma de inflación, escasez de productos de diferente naturaleza y decrecimiento económico por sólo mencionar algunos, venían siendo atenuadas en años anteriores por una relativa abundancia de divisas provenientes de las declinantes exportaciones petroleras en un contexto de favorables cotizaciones del barril de crudo.

Los problemas macroeconómicos de país, cuyo impacto social más notable son la escasez y la pérdida de poder adquisitivo del salario no son nuevos. Incluso con ingresos petroleros a razón de 92 y 88 dólares por barril en los años 2013 y 2014, el país mostraba un decepcionante desempeño en sus indicadores macroeconómicos y, más importante aún, una notable declinación en la actividad económica palpable en la población.

2014 fue una oportunidad perdida. El gobierno del presidente Maduro desperdició la oportunidad de iniciar en un año no electoral, un proceso de reformas económicas que corrigieran las distorsiones que afectan al sector productivo nacional –público y privado- y cuyos efectos sobre los hogares se sienten ya con dramática intensidad.

La caída de 50% en la cotización del petróleo –que representa el 95% de las exportaciones del país- es, por así decirlo, la guinda de la torta. Es el elemento que faltaba en lo que puede considerarse una tormenta perfecta: una disminución considerable de los ingresos por exportación, elevados compromisos de pago de deuda, unas menguadas reservas internacionales, una estructura de subsidios a la población que imprime características de rigidez al manejo de las finanzas públicas, una mermada capacidad de producción y exportación de petróleo, una economía privada postrada y un sector productivo público ineficiente, improductivo y costoso. Finalmente, una situación política que compromete la gobernabilidad del país y que limita severamente la capacidad del gobierno de aplicar un conjunto de medidas en el ámbito económico, cuya necesidad es por demás innegable pero que también sin duda, tendrán un impacto social en el corto plazo, afectando las posibilidades de éxito electoral del oficialismo.

Diagnóstico:

El país enfrenta en el 2015 una serie de desafíos en materia económica. Entre los más importantes tenemos:

       
        Caída del precio del petróleo: Como se mencionó anteriormente, los problemas del país en materia económica fueron claros y perceptibles en un entorno de precios del petróleo de 92USD/Bl en 2013 y 88 USD/Bl en 2014. Durante el mes de enero, el precio promedio está por debajo de los 40 USD/Bl lo que representa una caída de más del 50%. El impacto sobre los ingresos es claro. En cuanto a la caída en la cotización del crudo, es de hacer notar que existe un consenso generalizado entre los círculos financieros globales, que esta caída se prolongaría por al menos dos años. El departamento de Energía de los Estados Unidos, por ejemplo, prevé que la cotización del marcador WTI tendría una precio promedio de USD 54,58 durante 2015, mientras que, en 2016 el precio promedio se ubicaría en 71 USD/Bl.



Fuente: www.eia.gov (16/01/2015)

Es necesario hacer notar, que la prensa económica especializada se ha constituido en un campo de batalla entre los intereses del capital financiero global, y en el medio de esa batalla, las informaciones relacionadas con la cotización del petróleo y los elementos que contribuyen a la formación de su precio en el mercado internacional, son un arma por excelencia. Hecha esta acotación, considero que la actual cotización del crudo aunque sin duda tiene relación con los fundamentos del mercado petrolero, obedece principalmente a los efectos del juego especulativo en los mercados financieros internacionales. En tal sentido, las modificaciones de la política monetaria de los Estados Unidos con el final del programa quantitative easing ha provocado que enormes flujos financieros hayan abandonado sus posiciones en commodities y otros activos, para dirigirse a activos asociados al dólar. En tal sentido, y aun cuando las magnitudes en su variación no sean comparables con las ocurridas con el mercado petrolero, otros activos muestran similares comportamientos respecto al dólar, incluyendo el Euro. Estos movimientos de los mercados financieros podrían terminar derivando en una nueva burbuja de muy corta duración, si se considera la cotización del oro como un indicador adelantado del comportamiento del dólar

COTIZACIÓN DEL ORO. VARIACIÓN EN EL ÚLTIMO MES 




COTIZACIÓN DE ALGUNOS COMMODITIES. VARIACION EN EL ÚLTIMO AÑO


SOYA   

                                                                                             




  ALGODÓN


COBRE



MAIZ




COTIZACIÓN DEL EURO. VARIACIÓN EN EL ÚLTIMO AÑO




Tomando como base tales consideraciones, y a partir de la compilación de información de diferentes fuentes, se ha tomado como escenario base, una cotización promedio del barril de crudo de 65 USD/Bl, alcanzando incluso a finales de año valores puntuales entre 80 y 90 dólares por barril. Este escenario es relativamente benévolo para la economía Venezolana y se aleja considerablemente de las predicciones de reconocidas firmas de análisis como Ecoanalítica, que han tomado como el escenario más probable, un promedio de 45 dólares por barril.

El hecho es que, incluso en el escenario “optimista” de 65 dólares por barril, el país enfrenta un severo recorte en sus ingresos por exportación, lo cual afecta considerablemente su solvencia externa, produciendo importantes consecuencias en el abastecimiento de productos importados, el pago de la deuda comercial a los importadores y el temido –por sus consecuencias en el futuro inmediato- default.

  •          Crisis de Balanza de Pagos


La disminución de los ingresos petroleros se produce en un momento en el cual las condiciones del sector externo de la economía se encuentran en un momento delicado. En los últimos años, se ha producido un vertiginoso incremento del endeudamiento externo, las reservas internacionales líquidas han alcanzado mínimos históricos, la dependencia de las importaciones se ha exacerbado en los últimos años, y se enfrentan en el corto plazo, importantes compromisos por el pago de la deuda externa.

En efecto, los compromisos de pago a China estarían alcanzando en este año un valor superior a 6 millardos de dólares, toda vez que se destinen 265 mbd al pago de esos compromisos. Por otra parte, el pago de deuda soberana y de PDVSA en 2015 ronda los 11 millardos, incluyendo un importante vencimiento de unos 2 millardos para el mes de Marzo.

Por otra parte, si bien las importaciones de bienes en 2014 mostraron un acusado descenso que ronda el 20% respecto al año anterior, luce bastante difícil que estas se ubiquen por debajo de 40 millardos en 2015. De hecho, cifras oficiales presentadas por el Banco Central de Venezuela para el cierre del tercer trimestre, indican importaciones de bienes FOB por más de 32 millardos de dólares. Al considerar las importaciones CIF y la importación de servicios, las erogaciones de divisas superan los 45 millardos hasta el tercer trimestre de 2014, por lo que fácilmente superarían los 60 millardos al cierre del año, de los cuales poco más de diez millardos corresponden al sector petrolero.

En resumen, si en 2014 la economía decreció y los problemas de desabastecimiento se hicieron moneda común en el país, así como la interrupción de los procesos de producción y distribución de las empresas públicas y privadas, aun con un precio del petróleo de 88 dólares, no es difícil prever las dificultades que se presentan con un ingreso por exportaciones que se reduciría en 20 millardos de dólares aproximadamente.  Con estas cifras, el déficit de balanza de pagos podría perfectamente superar los 30 millardos de dólares en ausencia de medidas económicas de ajuste.





CRISIS DE BALANZA DE PAGOS 2015



Fuente: Informes banca internacional, Cálculos propios


  •       Déficit Fiscal: El impacto de la disminución de los ingresos petroleros impacta igualmente la capacidad del estado para hacer frente a los compromisos adquiridos en el presupuesto público, y que están asociados principalmente al sostenimiento de la estructura del estado (pago de sueldos, salarios y proveedores), provisión de bienes y servicios, subsidios, obras públicas, pago de pensiones y otros gastos sociales entre otros. Si bien el problema de la disponibilidad de bolívares ha venido siendo solucionado a través de la monetización del déficit, esta estrategia ha alcanzado el límite de su efectividad por lo que se ha producido una escalada inflacionaria altamente (pero no exclusivamente) relacionada con el aumento de la liquidez monetaria sin contrapartida en el crecimiento del producto.

      
Lamentablemente, la formulación del presupuesto público para 2015 fue nuevamente una oportunidad perdida para introducir las necesarias reformas a las políticas económicas desarrolladas en los últimos años, y que han llevado al país a la situación que hoy se encuentra. En efecto, el presupuesto público perdió desde hace ya varios años cualquier capacidad de orientar la política económica y en 2015 se optó por basarlo nuevamente en premisas irreales, profundizando aún más la severa crisis de credibilidad que muestran las autoridades económicas del país y que alimenta a formación de expectativas negativas sobre el desempeño económico del país. Una muestra de la inocuidad del presupuesto como herramienta de planificación económica puede verse al analizar el comportamiento del presupuesto 2014. Ese presupuesto estaba establecido en 552,6 millardos de bolívares y el gasto fiscal terminó ubicándose en 1.13 billones, es decir, que el gasto representó en realidad el 200% de lo presupuestado. Eso sin contar el gasto prefiscal que ejecuta PDVSA como aporte social. ¿Cuáles fueron las fuentes de financiamiento de ese gasto?
    
Según cifras oficiales, en 2013 el déficit del sector público consolidado, alcanzó un 16.9% del PIB. Estimaciones independientes indican que este indicador en 2014 superaría el 20% del PIB. Países como Grecia y España por ejemplo, registraron severos déficits que han desatado importantes crisis sociales y políticas considerables. En 2012 por ejemplo, el déficit fiscal en España fue de 10,3% del PIB, mientras que en Grecia en el 2013, el déficit fue de 12,20% del PIB. A todas luces, la situación Venezolana es crítica e insostenible en ausencia de medidas de ajuste.

REPORTE ANUAL DE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA ANTE LA SEC DE EEUU
Año fiscal terminado el 31/12/2013





Según cifras de la firma Ecoanalítica, el estado Venezolano destina alrededor de unos 49 millardos de dólares anualmente en subisidios a la gasolina, gas, energía eléctrica y vivienda (http://contrapunto.com/index.php?option=com_k2&view=item&id=6277:subsidios-en-energia-y-vivienda-representan-15-7-del-pib-venezolano&Itemid=283) de tal manera que la paz social del país, la gobernabilidad y las posibilidades del partido de gobierno de retener el poder, están indisolublemente vinculadas a la capacidad del estado de mantenerse solvente como principal actor económico de la sociedad Venezolana.


  •          Inflación y desabastecimiento: De todos los indicadores macroeconómicos el más dramático por su impacto sobre la vida de los hogares. Venezuela acusa un marcado proceso de aceleración de los precios que impacta negativamente en el poder de compra del salario y por tanto, en los indicadores de pobreza y pobreza extrema medida por ingresos (método de la línea de pobreza ó ingreso diario)



Fuente: Banco Central de Venezuela

Sobre los efectos negativos de la inflación sobre la economía y las familias, es poco lo que se puede agregar, simplemente se trata de un drama social donde a los trabajadores y sus familias les resulta cada día más difícil cubrir sus gastos con el producto de su trabajo a pesar de los ajustes realizados sobre el salario mínimo y que de hecho, alimentan al fenómeno inflacionario. Sobre los efectos distributivos, existe también bastante literatura que evidencia que en contextos inflacionarios se produce una transferencia neta de riqueza a favor del capital y en el caso particular de nuestro país, explica la demanda por bienes no transables y activos en moneda extranjera como medida de protección del patrimonio. Estos fenómenos a su vez, son generadores de otras distorsiones en la economía, por lo que la política antiinflacionaria debe ser prioritaria en las medidas de reformas necesarias en esta coyuntura.

En cuanto al desabastecimiento y su principal manifestación: las colas es poco lo que se puede agregar. Hay que considerar  lo que representa tener a buena parte de la población destinado horas y horas de su tiempo a procurarse de los bienes más básicos imaginables. No sólo es la productividad potencial que representarían esas horas muertas desperdiciadas en interminables colas, sino el potencial efecto explosivo que representa el descontento social por lo complejo, dispendioso y tedioso que se convierte el día a día del ciudadano común. Es sin duda, una bomba de tiempo en materia de paz social. Según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística, ya comienzan a reflejarse a nivel macro una disminución en el consumo de la población, de proteínas de origen animal y de leche, entre otros rubros cuya disponibilidad es, en el mejor de los casos, intermitente.

En cuanto a las causas de la aceleración de precios, pueden considerarse factores diversos: la disminución de importaciones producto de las restricciones del ingreso petrolero, los retrasos derivados de un sistema cambiario intermitente, complejo y administrativamente ineficiente, las expectativas negativas generadas por la inacción del gobierno en materia de medidas económicas, la menor oferta de producción nacional debido a la política de administración de precios que pretende forzar al productor a vender y producir con poca, nula y hasta negativa rentabilidad, y la menor oferta derivada de una menor producción de empresas nacionalizadas, expropiadas e intervenidas (como el caso del cemento, las cabillas, la carne de res y la leche por ejemplo). Desde el punto de vista macro, la existencia de una tasa de cambio paralela referencial con enorme influencia en la formación de precios y con un gran componente especulativo, y un descomunal crecimiento de la liquidez monetaria apuntalada por la emisión de dinero sin respaldo bajo la figura de asistencia financiera del Banco Central a empresas públicas especialmente PDVSA.





PROPUESTAS DE MEDIDAS ECONÓMICAS

Existe un consenso bastante generalizado entre economistas de diferentes puntos de vista en cuanto a lo crítica que es la situación del país en este momento. Cuando se evalúan los posibles mecanismos para superar los enormes desafíos que la coyuntura impone, ese consenso se dispersa, dando paso a un rango bastante amplio de posibilidades de medidas de política económica, diferenciadas entre sí por prioridades, magnitudes, velocidades y énfasis.

Las preferencias políticas y hasta intereses particulares de los proponentes juegan también un papel importante en cuanto a la selección de las medidas propuestas. En el caso Venezolano, se observan propuestas altamente cargadas de ideología que promueven una radicalización del modelo socialista, con preponderancia del estado en la propiedad de los medios de producción, nacionalización de la banca y estatización del comercio exterior. En el otro extremo, se encuentran quienes defienden un modelo liberal con un estado mínimo y la hegemonía del sector privado. Hay también quienes desestiman la naturaleza de las medidas y se enfocan en los potenciales  implementadores. 

Finalmente, entre los extremos se encuentran una infinidad de combinaciones de medidas de diferentes características, a la cual se le suman las propuestas que más adelante se presentan.

En los actuales momentos, la única posibilidad que no existe es la de no hacer nada. El equipo de gobierno del presidente Maduro viene postergando la toma de medidas, limitándose a la creación de mecanismos administrativos y modificaciones de muy bajo impacto en términos económicos. La posibilidad de correr la arruga en materia económica ya no existe y de no anunciarse y ponerse en vigencia de inmediato las medidas de reforma, las dificultades económicas se transformarán a la vuelta de algunas semanas, en una crisis social que forzará por las malas la adopción de las decisiones económicas postergadas –seguramente con mayor impacto social negativo- bien sea por el actual gobierno ó por cualquier otro actor que ejerza el poder político. Dependerá del actual gobierno la forma y los actores que adopten las medidas.

Otra posibilidad negada, es la de realizar ajustes aislados. La magnitud de la crisis es tal, que no acepta medidas cambiarias aisladas de lo fiscal, lo monetario, lo institucional y lo productivo. El liderazgo político tiene la obligación de ensamblar un programa consistente de medidas económicas, de implementarlo correctamente, de comunicarlo responsablemente y de evaluarlo constantemente.

A continuación algunas medidas propuestas, concebidas en el ánimo de conciliar la necesaria búsqueda de los equilibrios macroeconómicos como condición necesaria para avanzar en el desarrollo del país, con la realidad social de la nación. No existen medidas milagrosas que por sí solas garanticen una corrección automática de los desequilibrios, y que carezcan de costos sociales. Lo que sí parece estar claro, es que las medidas de shock con alto impacto social en el corto plazo, aun cuando persiguen los mismos objetivos, lo hacen de una manera que impiden que se cosechen sus beneficios al desarticular el necesario orden social y político. Se parte de reconocer que la situación actual es el resultado de un proceso, de varios años de decisiones desacertadas, por lo que no puede corregirse de inmediato por la voluntad de los implementadores. Hablamos de ciudadanos, de familias, de sus posibilidades de trabajo, alimentación, salud y bienestar general, no sólo de cifras y modelos econométricos. Quizá allí esté la diferencia con otras propuestas

PROPUESTAS DE MEDIDAS ECONÓMICAS PARA LA COYUNTURA

Se trata de un conjunto mínimo de medidas de aplicación inmediata, de carácter gradual pero constante. Se sugiere un marco plurianual (un programa de tres años) que imprima predictibilidad a las variables económicas, recupere la capacidad financiera del estado para el ejercicio de su rol dentro de la sociedad y restaure el papel del sector privado en la economía, reconociendo su importancia y estimulando hasta donde sea posible la producción nacional.

POLÍTICA CAMBIARIA: Se opta por mantener el régimen de control de cambio, realizando importantes modificaciones:
  •        Adopción de un sistema de cambio dual: Se establece un sistema de cambio dual en reconocimiento de la existencia de dos economías de diferentes productividades, la economía petrolera y la no petrolera. El tipo de cambio 1 se establece para la importación de bienes básicos, alimentos no procesados, reactivos químicos y biológicos, medicinas, insumos y equipos médicos. El segundo tipo de cambio abarca todas las demás importaciones no prioritarias, incluyendo las importaciones estatales de esos rubros, cupo electrónico, viajeros, remesas, dividendos etc.


  •          Se abandona el tipo de cambio fijo: Se opta por un sistema de administración del tipo de cambio a través de microdevaluaciones que mantengan la competitividad del tc. El objetivo es la progresiva convergencia del tipo de cambio 1 hacia los valores del tipo de cambio 2.

  •        Devaluación nominal: Se establece el TC 1 entre Bs. 15 y 18 y el TC 2 en Bs. 52 como punto de inicio. El TC 1 representaría alrededor del 60% de las asignaciones por lo que el TC implícito estaría entre Bs 30 y 35.


POLÍTICA FISCAL
     
  •     Incremento del precio de la gasolina: A través de un esquema anunciado de manera anticipada, se propone llevar en el lapso de 3 años, a costo de producción de PDVSA, el precio promedio de la gasolina comercializada en el país. El precio de inicio para ese esquema es de Bs. 1,2-1,5 por litro, alcanzando los 3,8 Bs/l en diciembre de 2016.

  •              Racionalización progresiva de subsidios: Establecimiento de un cronograma de ajustes en los subsidios otorgados en pasajes, electricidad y otros servicios provistos por el estado. Implica el redimensionamiento de las redes estatales de distribución de alimentos para enfocarlas en las familias que requieran el subsidio.



POLÍTICA MONETARIA

  •      Unificación de fondos en divisas: La consolidación de los activos externos del país bajo potestad del Banco Central de Venezuela para otorgar mayor solvencia en el cumplimiento de compromisos externos y otorgar mayor transparencia en el manejo de esos recursos.


  •     Prohibición del financiamiento monetario: Aun cuando está expresamente prohibido en la constitución, los programas de asistencia financiera que lleva a cabo el Banco Central de Venezuela con empresas públicas, se traduce en la práctica, en la creación de dinero sin respaldo, lo cual se ha constituido en una de las principales causas de la inflación en años recientes. Debe reformarse la Ley del BCV que permitió esta figura.


POLÍTICA PETROLERA

  •        PDVSA: Reestructuración de PDVSA para reenfocarla en su negocio medular: la energía, teniendo como objetivo primordial la obtención de un creciente valor al accionista, en este caso, el estado, quien se ocupara de la utilización de los recursos generados por la empresa. En este sentido, la empresa se abocaría a las actividades propias de su naturaleza, transfiriendo las responsabilidades encomendadas no relacionadas al negocio de la energía. Esto implica la transferencia de la nómina no petrolera hacia los entes correspondientes de acuerdo a la naturaleza de su función.

      
  •      Rediseño de PETROCARIBE: Renegociación de los acuerdos de PETROCARIBE para reducir los lapsos de financiamiento y para utilizar los recursos de ese programa para el financiamiento de exportaciones venezolanas no petroleras.

     
  •      Demanda Interna: Proceso de apertura al capital privado de sectores de los cuales fue recientemente desplazado por el estado: transporte, mercado interno de hidrocarburos y algunos servicios petroleros.


EN MATERIA INSTITUCIONAL
      
  •        Transparencia: Desarrollar una política de transparencia en la gestión pública. Establecer como una prioridad de más alto nivel, la publicación de todas las estadísticas económicas (inflación, escasez, precio del petróleo etc) así como la memoria y cuenta de todos los organismos y empresas públicas.


  •          Expropiaciones: Manifestación pública de un firme compromiso por parte de la dirigencia política, de no continuar la política de expropiaciones de activos productivos. El hipercrecimiento del estado se ha constituido no solo en una oportunidad de corrupción y lucro para el funcionariado relacionado con tal práctica, sino en una pesada carga administrativa y financiera para el estado con poco ó ningún beneficio para los sectores que se pretende beneficiar (consumidores y trabajadores)


  •       Redimensionamiento del estado: Congelación durante los tres años de duración del plan, del crecimiento de la nómina estatal, sin permitir tercerización u otras formas de simulación de la relación laboral. El personal jubilado no será repuesto en este período sino a través de la ubicación de personal en plantilla. Reducción del número de ministerios, se prohíbe la creación de nuevas estructuras en la administración pública.


POLÍTICA INDUSTRIAL
  •    Redefinición de política interna de precios: Se propone establecer un mecanismo de administración de precios de un limitado número de rubros, de acuerdo a la revisión de las estructuras de costos y en función de un objetivo creíble y predefinido de inflación. Bajo ningún concepto debe promulgarse la congelación de precios. El estado, a través de sus redes de distribución puede impulsar la distribución a un precio diferenciado del máximo permitido.


  •          Plan de reestructuración de empresas estatales: El crecimiento del estado como productor de bienes y servicios en los últimos años, ha generado es un conjunto de proyectos de poca ó ninguna factibilidad económica, convirtiéndose en un pesado fardo en las cuentas públicas. Debe iniciarse de inmediato un proceso de reestructuración productiva de las empresas para lograr su autosustentabilidad, a través de diferentes figuras de propiedad y dirección. De los resultados de ese plan, debe tomarse la decisión de privatizar ó liquidar. De ninguna manera debe permitirse la existencia de empresas estatales con pérdidas económicas recurrentes a partir de 2017.


  •          Revisión de acuerdos Internacionales: Los compromisos asumidos por la república, en el marco de convenios bilaterales que impliquen el desembolso de divisas para la ejecución de proyectos, deben ser paralizados durante el año 2015. Una vez revisados y aprobados por la Asamblea Nacional, podrán ser reiniciados.



¿QUE SE PUEDE ESPERAR?

                La aplicación consistente y exhaustiva de este conjunto de medidas actúa de dos maneras simultáneas y complementarias entre sí. Por un lado, produce un efecto inmediato hacia la restauración de los equilibrios macroeconómicos, al reducir por ejemplo, en lo inmediato, el estrés financiero al que está siendo sometida PDVSA, lo cual ha originado la necesidad de impresión de dinero sin respaldo con las consecuencias conocidas sobre la inflación y el mercado cambiario paralelo.

                Por otra parte, las expectativas negativas que sobre la economía Venezolana se han creado, generalizado e intensificado, comienzan a ceder al cabo de unos meses, por cuanto se habrían establecidos condiciones predecibles y sostenibles a las principales variables macroeconómicas, en particular, al mercado cambiario. Al restablecerse las condiciones de rentabilidad interna de la inversión, el comercio y la producción, el mercado cambiario se convierte en una opción más, no la principal de los agentes económicos.

                Aún cuando el efecto concreto de este conjunto de medidas demore al menos los tres años establecidos en su duración, el mismo comenzaría a arrojar sus primeros beneficios perceptibles en un lapso de seis meses aproximadamente, cuando comiencen a ceder las presiones inflacionarias producto de la corrección de precios internos. Tal como están concebidas las medidas, durante su aplicación se obtendrían registros de inflación de 65%-80%, 35%-45% y 18%-25% durante los tres años de vigencia. Igualmente, en el lapso de 18 meses, el riesgo país se ubicaría en 600 puntos con clara tendencia a la baja, permitiendo nuevamente el acceso de Venezuela a los mercados financieros internacionales.

                La actual crisis es, como todas las crisis, una gran oportunidad. Una oportunidad para abandonar algunos dogmas que son ya insostenibles y un peso para la conducción del estado. Una oportunidad para desmontar el mito de la Venezuela rica por sus reservas de petróleo. Una oportunidad para dejar claro que trabajar, estudiar, esforzarse y emprender vale la pena. Una oportunidad para reducir la dependencia del petróleo, una oportunidad para dejar claro que tenemos derechos pero también deberes, una oportunidad para comenzar a construir ciudadanía, una oportunidad para superar el espejismo de la Venezuela Saudita.

Es una oportunidad, ojalá podamos aprovecharla

@jhernandezucv