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lunes, 19 de octubre de 2015

GOBIERNO POLARFÓBICO







Una vez más la tirante relación entre el gobierno nacional y empresas Polar pasa a ser noticia de primera página en la prensa nacional a raíz de la divulgación de un audio ilegalmente obtenido, donde se escucha al presidente de ese grupo empresarial Lorenzo Mendoza, conversar con el economista venezolano Ricardo Haussman, sobre la necesidad –desde su punto de vista- de contar con el apoyo del Fondo Monetario Internacional para cubrir el déficit de divisas que vive el país –y que persistirá en los próximos años-  que se traduce en una crisis de brutales proporciones tanto en el nivel de actividad económica, como en materia de precios, con un escenario de hiperinflación que no se ha hecho explicita por la estructura de subsidios estatales, pero que se manifiesta con fuerza en las pérdidas económicas de las empresas estatales y en la disminución de la calidad y disponibilidad de los bienes y servicios producidos por esas empresas.

Sobre el audio

No me voy a referir a lo ilegal del espionaje telefónico ó su divulgación en los mazasos. Lo que si debo decir es que lo conversado entre Haussman y Mendoza es una opinión que goza de amplio consenso entre los economistas más influyentes del país: Venezuela no podrá realizar los necesarios ajustes macroeconómicos si no dispone de reservas de divisas suficientes –cuya magnitud solo puede proveerla el FMI- para honrar una previsible fuga de capitales, honrar sus compromisos de deuda externa, tanto financiera como comercial y reanudar la liquidación de divisas a la economía para realizar las importaciones corrientes que exige el mercado nacional. Vale aclarar por cierto, que no comparto esa tesis de la “inevitabilidad” de acudir al FMI aunque sin comparto en buena medida, la percepción de la necesidad impostergable de un cambio de rumbo y de la adopción de una serie de medidas económicas mínimas que permitan restaurar los equilibrios mínimos necesarios para retomar una senda de crecimiento con inclusión social.

En cualquier caso, considerar el audio en cuestión como una prueba irrefutable de la diabólica conspiración imperial para derrocar el gobierno es, para decirlo delicadamente, una estupidez estrambótica. La discusión sobre si se acude o no al FMI se produce a viva voz en cuanta reunión virtual o presencial se discuta sobre cómo sacar a Venezuela del foso en el que se encuentra. No es para nada secreto, y que yo sepa, tampoco es delito considerar que con el FMI puede irnos mejor que digamos, con China.

Lo que queda claro, y por tanto preocupa…

Lo que si queda claro y por tanto, resulta preocupante, es que el gobierno, y buena parte de la militancia de izquierda en Venezuela padecen desde hace buen tiempo, de una delicada y complicada condición: la Polarfobia. Es complicado odiar a POLAR y tener que consumir a diario productos de esa empresa porque simplemente, no hay otra posibilidad. Es complicado odiar a POLAR y desear de todo corazón que nuestros seres queridos consigan un empleo en esa empresa, ya que se reconoce que es una de las pocas que paga salarios decentes en el país.

Para los POLARFÓBICOS todo lo que tenga que ver con la familia Mendoza (o cualquier otro apellido de abolengo en el país) es censurable por definición. Por supuesto que hay que entender el origen de esas fortunas y los poderes fácticos que desde siempre han gobernado este país, pero de allí a vivir viendo en POLAR un enemigo de la patria, es demasiado.

Si yo sufriera de POLARFOBIA no habría ningún problema ya que no manejo ningún poder en el país, ni siquiera en mi casa. El problema se presenta cuando quienes dirigen el país, las políticas públicas en materia económica y de alimentación, se enfrascan en una guerra en contra de la principal empresa de alimentos del país, esa que pone sobre la mesa del Venezolano, cualquier cantidad de productos que, de otra manera, tendrían que importarse ¿o es que podemos contar con hallar en los anaqueles, la harina de maíz producida por las empresas propiedad del estado?

¿Es que la división de repuestos automotrices de POLAR dejó de producir cauchos y baterías? ¿O su división de productos de higiene saboteó la producción de pañales y papel higiénico? Quizá la gerencia de materiales de construcción autosaboteó la línea de producción de cemento y cabillas. Si el problema es POLAR ¿Por qué carajos no encontramos nada, incluyendo los productos de las empresas del estado?

¿Desde cuando el gobierno no permite el ajuste del precio de la Harina PAN? ¿Qué busca el gobierno al mantener congelado el precio de un bien tan importante en la dieta del Venezolano en un entorno de inflación acelerada? ¿Por qué la militancia Chavista pisa el peine de personalizar en la figura de Lorenzo Mendoza, todos los males del país? La situación preocupa, y mucho.

Al poder de POLAR y otros monopolios privados, hay que oponer la producción de otras empresas, grandes y pequeñas, nacionales y extranjeras, públicas, cooperativas y privadas. Esa oportunidad se perdió y en el intento el país desperdició un millón de millones de dólares, aunque buena parte de ese dinero permanece a buen resguardo en el patrimonio de muchos quienes han dirigido la cruzada anti empresa privada nacional. Si ese fracaso no ese reconoce y se acepta, no se podrá avanzar por otros caminos hacia ese mismo objetivo y quien pierde, por cierto, no es Lorenzo Mendoza.


@jhernandezucv





jueves, 12 de septiembre de 2013

Balanza de Pagos Venezuela Semestre 2013-I. El vaso medio lleno



Balanza de Pagos Venezuela
Comportamiento de las variables en el 1er semestre del año.
Serie 1.997-I  a 2013-I

                Estoy tratando de ver el vaso medio lleno. De encontrar una justificación para ver a donde han ido a parar tantos y tantos dólares recibidos por el país mediante la exportación de petróleo. Que no se me diga que se han invertido en “la deuda social” que indudablemente existe. No niego los avances en materia social y los efectos notables de la redistribución de la riqueza llevada a cabo durante la presidencia del comandante Chávez. No creo sin embargo, que con la cantidad de ingresos obtenidos y orientados al gasto, se justifique la poca calidad y cantidad de la infraestructura y los servicios. Una cantidad importante se ha ido en corrupción e ineficiencia, otra tanta en importaciones subsidiadas ¿no nos ha quedado nada? ¿Realmente el país está tan mal como parece? ¿Perdimos catorce años? Me niego a creerlo, así que pido ayuda a mis colegas y otros interesados para interpretar las siguientes cifras que encuentro al revisar el comportamiento del primer semestre de cada año en cuanto a variables económicas de mucha importancia. Veamos a través de ellas si la situación actual es tan mala como parece:
Hechos:
-          La importaciones totales han crecido un promedio de 13.92% interanual desde 1997. Si tomamos de 2004 en adelante, por el viraje del gobierno después del fracaso del paro, el porcentaje de crecimiento promedio sube a 22.32% interanual.
-          Al comparar las importaciones de 2013-I con 2004-I, el crecimiento es de 294,4%. Si lo comparamos con 1997-I, la variación es de 344,72%.


  Una primera conclusión a priori, es que el gobierno de Chávez, lejos de lograr un desarrollo endógeno, fundamentalmente utilizó el ingreso petrolero para crear una sensación de prosperidad apalancada en importaciones baratas. Para ello no sólo utilizó el creciente tamaño del estado, y los cambios introducidos en cuanto al sector institucional de la producción por la vía de expropiaciones, sino que se le facilitó al sector privado, el negocio de la importación con dólares fáciles y subsidiados (recordemos las nefastas consecuencias de la congelación del tipo de cambio)
Un mayor peso del estado en la economía a partir de las nacionalizaciones, (consideraremos 2007 como punto de inflexión de la política económica, con la nacionalización de CANTV y EDC) podría ayudar a justificar que la variación entre el primer semestre de 2007 y el mismo periodo de 2013, ascienda a 243%.
-          Las importaciones del sector público han aumentado 23% promedio interanual desde 1.997. Si tomamos 2004 en adelante, la variación es de 258,19%.
Por que el gobierno debe importar tanto? Se ha sacrificado producción local por el hecho de ser privada, para sustituirla con compras estatales, muchas veces a un precio mayor en dólares pero con una tasa de cambio subsidiada? Seguramente sí, de hecho su vemos el destino de las importaciones públicas se observa lo siguiente:
-          La participación del sector público en las importaciones totales en el periodo 1.997-2013 ha aumentado permanentemente desde un 13.38% en 1997-I, hasta un máximo de 45,48% en 2013-I, en un contexto en el que el gobierno busca disminuir la escasez a través de importaciones.
-          Las importaciones del sector público destinadas al consumo final han aumentado 1.700% si se compara 1997-I con 2013-I, esto sin embargo sólo representaron el 12% de las importaciones publicas totales en el semestre 2013-I, únicamente 1.600 millones de USD.
Y es aquí cuando encuentro el vaso medio lleno:
-          Debe reconocerse que, salvo que existan desviaciones en los registros que alimentan los agregados del BCV, ha sido la Formación Bruta de Capital Fijo, es decir, la inversión, la que ha recibido mayor atención dentro de la política de importaciones públicas, con un crecimiento promedio interanual de 29.98% en el lapso 1997-I 2013-I pasando a representar un 34% de las importaciones públicas totales en 2013-I.
-          En el periodo analizado las importaciones destinadas a FBKF, se han incrementado en forma permanente pasando de representar 18,41% de las importaciones totales en 1997-I a 27,09% en 2013-I.
-          Hay un marcado crecimiento en la importación de bienes intermedios, es decir, en alguna medida se ha incentivado la producción interna. Desconozco si estas importaciones son suceptibles a ser sustituidas por insumos nacionales, que sería lo ideal.
Muchos economistas sin embargo, consideran que la inversión pública no es sostenible ya que obedece a criterios no económicos, por lo que quien reúne todas las virtudes económicas es la inversión privada. Al respecto también puede señalarse lo siguiente:
-          Si se comparan las importaciones 2013-I vs 1.997-I, el crecimiento de las importaciones privadas totales ha sido de 179,93%. El promedio interanual de esos 16 años es de  13,44%. En ese mismo lapso los crecimientos promedio, de acuerdo al destino ha sido de 17,66% las importaciones de consumo final, 11,72% consumo intermedio y, ¡SORPRESA! 19,37% para FBKF. La participación de FBKF en las importaciones privadas totales crece muy lento pero se ubica en 2013-I en 21,42%. Parece haber un sector privado que a pesar de todo, invierte y arriesga.
-          Lamentablemente, las cifras desagregadas de FBKF en la página web del BCV sólo están publicadas hasta 2010. Sería interesante ver el comportamiento de la inversión en equipos y maquinarias en los últimos dos años para estimar si se está construyendo capacidad de producción futura ó si las inversiones responden a especulación inmobiliaria por la represión financiera por el cierre del mercado cambiario.
En cuanto al financiamiento de este crecimiento de las importaciones, independientemente de su destino, es claro que aun cuando el gobierno ha dispuesto de fuertes entradas de divisas debido a una favorable cotización del petróleo, las exportaciones cada vez alcanzan menos para mantener las necesidades de importación. En 1997-I, por ejemplo, se pagaron las importaciones con el 52,7% de las exportaciones. En 2013-I se dispuso del 61% de los ingresos por exportación para financiar las importaciones. Este indicador no significa que el país disponga de solvencia por la brecha que se observa, debido a que debe considerarse los pagos por deuda externa, transferencias entre otras obligaciones en divisas.
En resumen, es verdad que las importaciones se han disparado y que debe ser un objetivo de política económica el llevarlas a niveles sostenibles. Esto pasa por estabilizar la demanda a través de las medidas de política monetaria que se han mencionado en el documento ¿Qué hacer?, pero los cambios deben incluir una política comercial e industrial que no excluya al sector privado sino que favorezca la rentabilización de la producción interna. Al igual que la deuda, las importaciones no son necesariamente malas, si se importa lo necesario y se avanzan en los planes de sustitución de importaciones de forma selectiva, en aquellas industrias donde podemos desarrollar ventajas competitivas o disfrutamos ya de ventajas comparativas. Es necesario un cambio de actores en el gabinete económico, eso es muy cierto, sobre todo en el área productiva, donde los ministros del área  importan miles de carros ensamblados y luego los venden –vaya ironía- en un programa llamado “Venezuela Productiva”.

@jhernandezucv



viernes, 6 de septiembre de 2013

EL SUPERMERCADO COMO CAMPO DE BATALLA



EL SUPERMERCADO COMO CAMPO DE BATALLA

Busco en Sun Tzu, en Clausewitz, en Bolívar,  en El Príncipe y nada, debo crear mi propia estrategia…

Viernes 30/08/2013, lugar, mi cama
Estoy desvelado, planeando en mi mente los detalles de la operación de mañana., sin duda, de las más difíciles que se me han presentado en los últimos tiempos.
La misión: hacer mercado un día de quincena
La tropa: Mis dos hijos y mi esposa.
El campo de batalla: luego de revisar cuidadosamente las opciones, he tomado la arriesgada decisión de conducir esta gloriosa batalla en el Hipermercado Central Madeirense de Guatire donde, según fuentes de inteligencia dignas de confiar –espero que más confiables que las que denunciaron armas de destrucción masiva en Iraq- han detectado una rara conjunción de hechos dignos de verificar: me han anunciado una posible disponibilidad de leche, azúcar y harina. Todo en un mismo sitio y al mismo tiempo. Uhmm vale la pena hacer una incursión, a riesgo de sacrificar mi sábado.
Objetivo: Procurar hacer un mercado que alcance por lo menos para una semana –la frecuencia de estas batallas desmoraliza a la tropa- y durar menos de medio sábado haciéndolo.

Riiiiin: toda la tropa en pie a las 7:00am, Tiburón 1 y 2, a mi hija no le gustan los tiburones así que se autodenominó Fresita 1. Aún cuando el sueño los derrota, saben de la importancia de desplegarnos para poder comprar 4 kilos de azúcar, de lo contrario tendrán que ir cada dos días a comprar a la bodega más cercana. El compromiso y la moral de la tropa están elevados…
La complejidad de la batalla es enorme, los suministros son escasos, hay al menos 200 ejércitos más, algunos llevan viejitos en andaderas y silla de ruedas con para que cada uno cargue un kilo de azúcar adicional y ver si los dejan pasar por la caja preferencial ¡JAJA!, la caja preferencial de ese supermercado es un chiste, malos estrategas definitivamente.
Otra dificultad es que el personal ¿gerencial? de ese establecimiento ha desarrollado un sistema de camuflaje impresionante: no hay forma de conseguir a ningún trabajador de ese negocio, quizá están atrincherados, mimetizados, esperando escurrirse, salir bien librados del acecho de las tropas que sin clemencia preguntan ¿done esta la harina Pan?
Arribamos al sitio a las 8:00am hora a la que las tropas enemigas, en lugar de comenzar a trabajar, comienzan a llegar, luego a desayunar. Nos desplegamos –nótese que en los últimos tiempos el lenguaje de los funcionarios públicos se ha transformado, ya no forman comisiones y subcomisiones, ahora son estados mayores, comandos operativos, salas situacionales etc- Tiburón 1 a los pasillos de artículos de limpieza, Tiburón 2, a hacer la cola de charcutería ¡La cola es de 100 metros, oficial anulado! Fresita 1 se insubordina y va directo al pasillo de cereales, para apertrecharse ingenuamente, sin saber que las condiciones adversas le deparan una sorpresa: no hay leche para comerse ese cereal.
Yo coordino todo desde mi silla de ruedas, paseando insistentemente cerca de las registradoras a ver si encuentro una con menos de 2.000 personas, esfuerzo inútil. En este país LOTTT, de cuarenta cajas sólo funcionan 17. Funcionar es un decir, me refiero a que hay 17 cajas con una persona que parece ser el cajero, la realidad es que la cola no avanza nada.
Me planto en una de las colas, sin carrito, poco a poco llegan mis tropas cada una con su carrito a medio llenar, desmoralizadas y lo van vaciando en uno sólo. Le doy  la orden de descansar, rompen filas y se van al carro a escuchar música. Mi esposa y yo quedamos, haciendo la cola uno, buscando las cosas que se nos ocurren el otro –revisa a ver si consigues Listerine-, ella va, busca con calma y con resignación… total, tenemos al menos una hora en la cola para pagar para volver a insistir a ver si han llegado las otras cosas que semana tras semana hemos buscado sin éxito –revisa si hay pollo, si hay pañales, si hay cloro, jabon de baño.
La misión ha sido un éxito parcial, tenemos provisiones para tres días, aunque hemos gastado un sueldo mínimo… Venimos otra vez entre semana a ver, me dice mi esposa…
Ni Tsun Tzu ni Clausewitz, yo mismo soy

@jhernandezucv